domingo, 8 de diciembre de 2013

ALGUNAS IDEAS SOBRE LA REENCARNACIÓN

Lo que a continuación publico es una entrevista a don Fermín Grimau Grogués, miembro del "Instituto de Extensión Espiritual", institución ue habría funcionado en Santiago de Chile. Esta entrevista se otorga a raíz de la celebración del "Tercer Congreso Mundial para el Estudio de la Reencarnación", realizado en Buenos Aires, del 8 al 11 de Abril de 1971.

Como siempre, publico esto con el fin, además del aprendizaje, de tener una visión amplia de los distintos planteamientos y grupos de personas que trabajan a lo largo de todo el mundo para la implementación de una Nueva Era de una mayor consciencia espiritual.

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1. P. ¿Qué le sugiere e Ud. la Reencarnación desde el punto de vista científico y filosófico, según la cultura contemporánea?

R. Dentro de la cultura contemporánea, que se desenvuelve en el libre análisis y el desarrollo científico, enmarcándose a la vez el campo de la filosofía moderna en lo universal y lo humano, la Reencarnación debería ser el objetivo preferente de estudio y análisis en el ámbito de estas especialidades del saber: científico y filosófico. Porque le Reencarnación no es una teoría; es une Ley que rige el proceso Evolutivo de la Humanidad y que deriva de la Ley de Evolución Universal; por lo tanto, es legítimo que ocupe su lugar en el campo de la investigación científica, tanto como una ciencia como por la imperiosa necesidad de que mediante su estudio, el hombre logre saber más sobre sí mismo. Y porque cuando le Reencarnación sea científicamente comprobada y difundida adecuadamente por Escuelas y Universidades, el comportamiento del ser humano en el modo de vivir, será muy distinto al de la actualidad. Por ser el conocimiento de le Reencarnación de un elevado valor humano y universal se encuadra perfectamente dentro de los postulados de la cultura y filosofía contemporáneas, las cuales enfatizan el destino del hombre ante la magnitud del Universo. (Léase “El porvenir del hombre” de Teilhard de Chardin}.



2. P. ¿Qué beneficios espirituales ha experimentado Ud. mediante el estudio y el conocimiento de le Reencarnación?

  R. Los principales beneficios que he experimentado de los estudios de la Reencarnación, son varios. En primer lugar, comprender la acción de la Justicia Divina Inmanente que condiciona el humano vivir, logrando percibir una ínfima parte de “quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos”. He experimentado también en alguna medida, conocerme y vencerme a mí mismo, lo que me ha permitido orientar mi vida en la adecuada discipline al objeto de transformar a la personalidad a fin de hacerla apta para el acercamiento al alma. Los hechos señalados me han conducido a beneficios espirituales mayores, como ser el despertar del amor al prójimo y a todo lo creado; la fortaleza para enfrentar las duras pruebas que en esta etapa del vivir me han sido obligadas; una mejor disposición para eliminar los egoísmos sirviendo a la humanidad, y la serenidad ante le muerte por considerarle lo que es: el tránsito a otra modalidad de vida de acuerdo a lo que me corresponde, y relacionada con la preparación de los vehículos para expresarse mi conciencia en la oportuna próxima vuelta. Todos estos beneficios constituyen la auténtica riqueza de mi vida que no puedo perderla con le muerte; en cambio se irá acrecentando mediante el proceso cíclico llevado a cabo a través de la Ley de la Reencarnación.

3. P. ¿Qué ideas le sugiere a Ud. la Reencarnación desde el punto desde el punto de vista social?

R. Cuando la ciencia proclame la realidad de la Reencarnación y sea aceptada por el dominio público, los problemas sociales cambiarán fundamentalmente en su sentido y filosofía. Ya no se producirá la lucha de clases con el fin de combatir las evidentes injusticias humanas, como ocurre actualmente, A la luz de la Reencarnación, se pondrá en evidencia la actuación de la Ley de Causa y Efecto, determinante del Karma, tanto individual, colectivo, nacional como mundial. El reconocimiento de dichas Leyes, harán comprender a los hombres, que no son tanto las injusticias de los ricos contra los pobres, de los sabios contra los ignorantes, las causantes de los grandes problemas sociales existentes, sino que las causas son originadas por la conciencia de cada uno, muchas veces en estado incipiente, en vidas pasadas, y que la violencia de unos y de otros, analizada a la luz de la Reencarnación, complica la situación en lugar de resolverla. Cuando el hombre active el desarrollo de su mentalidad en la proporción y enfoque adecuados a la luz de la Reencarnación, adquirirá mayor sabiduría que lo conducirá al servicio práctico hacia sus semejantes, y no a la subyugación y explotación del más débil. Este avance en la conciencia humana significará la solución de los problemas sociales y todos los de la Humanidad, puesto que la lucha y el conflicto serán sustituidos por la colaboración y la armonía, únicos medios para encaminarnos al establecimiento de la paz social.
Este acrecentamiento progresivo de la conciencia, hará avanzar al hombre desde el materialismo irracional inferior —en el que nos debatimos desde hace muchos milenios— hacia una inteligente percepción que le permitirá comprender tanto el actuar de la Ley de la Reencarnación, como la manera de llegar a ser miembro del Reino de Dios.



4. P. ¿Cree Ud. que la Reencarnación está en pugna con el Cristianismo?

 R. En  ningún caso la Reencarnación puede estar en pugna con el Cristianismo auténtico. Es el cristiano medio el que confunde la Ley de la Reencarnación con la “transmigración de las almas” y, frecuentemente llega a creer que dicha Ley significa que los seres humanos ocupan cuerpos animales o formas de vida inferiores, lo cual es un grave error. Para los que tienen alguna noción solamente de la Ley de la Reencarnación, ese concepto lo considerarán tristemente ridículo. En el Evangelio encontramos varias citas que encierran la verdad de la Reencarnación. De entre ellas, la pregunta que los discípulos formulan al Cristo: “Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?” (Juan 9,2). También Cristo puso de relieve la realidad del alma y el valor del individuo, cuando dijo a los hombres que podían ser salvados por 1a vida del alma y por el aspecto crístico que reside en el corazón humano, agregando además: “que el que no naciere otra vez no puede ver el Reino de Dios” (Juan 3,3). Sólo las almas pueden ser ciudadanos de ese Reino, y este privilegio fue el que Cristo declaró a la humanidad por primera vez, dando así a los hombres la visión de una posibilidad divina a través de las múltiples experiencias. Dicha posibilidad sólo puede convertirse en un hecho consumado por el constante retorno del “alma reencarnante” a la escuela de la Vida en la Tierra, con el fin de someterse al proceso de perfeccionamiento, del cual el Cristo fue ejemplo sobresaliente. Por lo expuesto en esta respuesta y lo muchísimo más que podríamos exponer, no vacilamos en afirmar enfáticamente que la Reencarnación es totalmente compatible con el Cristianismo. 

5. P. ¿Qué pruebas experimentales ha obtenido Ud.; tendientes a demostrar  la realidad de la Reencarnación?

  R. Con gran parte de las pruebas experimentadas en el humano vivir, incluyendo las científicas, en principio son aceptadas como hipótesis para oportunamente comprobar su veracidad, Así ocurre conmigo en cuanto a pruebas sobre la Reencarnación se refiere. A través de los estudios y meditaciones, esta Ley se ha hecho realidad en mi conciencia, comprendida y confirmada por el razonamiento filosófico y la parte de la razón pura que he logrado alcanzar, lo que considero de auténtica validez confirmativa. Sin embargo, lo experimentado internamente como vivencia personal se hace indemostrable, pero ante la solvencia y seriedad espiritualmente entendidas del que relata los hechos, se hace merecedor de la confianza y se confirma la Ley, lo cual nos lleva a aceptar como verídicas las pruebas, que personas calificadas han experimentado sobre la Reencarnación. 

6. P. ¿Cree Ud. que la Reencarnación podrá contrarrestar el pesimismo espiritual y el materialismo que gravitan sobre nuestra civilización?

R. Es sabido que únicamente por medio de la espiritualidad debidamente orientada, se puede contrarrestar el pesimismo y el materialismo militantes, y la Reencarnación es el primer peldaño conducente a subir la empinada cuesta hacia la salvación de la humanidad. Sabemos también que nuestra civilización enfrenta un profundo proceso de transformación, el que a su vez presenta el dilema “espiritualismo o materialismo”. Para que triunfe la espiritualidad y la humanidad se salve, no podemos perder la vista el ímprobo trabajo que tenemos por delante, y para que la difusión de estos ideales de espiritualidad lleguen a todos los ámbitos de la Tierra, a fin de que los hombres se salven abriendo los ojos del alma a la realidad, debemos poner en acción los máximos recursos alcanzables. Porque si fuese el materialismo el que se impusiera -dadas las perspectivas que tenemos a la vista- podemos prever las apocalípticas consecuencias que esperan para la tristemente errada humanidad, llegando a auto-aniquilarse por no querer obedecer a la Suprema Ley de la Reencarnación, conducente al Camino, a la Verdad y la Vida.

7. P. ¿Puede dar la Reencarnación el fundamento de un nuevo espiritualismo filosófico y religioso?.

R. Como fundamento de un nuevo espiritualismo filosófico y religioso, creo que la Reencarnación es un aspecto válido. Pero sin duda sería necesaria una presentación más en concordancia con el actual y rápido desarrollo de la mente humana, principalmente en la juventud, que reclama satisfacer sus exigencias mentales de acuerdo al momento actual. En muchos casos, la Reencarnación se presenta como enseñanza basada en leyes inexistentes que se supone rigen la ecuación tiempo y el intervalo entre una vida y otra, olvidando que el tiempo es un producto de la conciencia cerebral, y que separado del cerebro, no existe. De ahí que el énfasis no debería ser puesto en un factor que dista de ser evidente. Para que un nuevo espiritualismo filosófico y religioso sea ampliamente aceptado, debería constituir una síntesis de las enseñanzas de las distintas escuelas espiritualistas y esotéricas, y no solamente en lo concerniente a la Reencarnación, puesto que lo filosófico y lo religioso abarcan campos más vastos. No obstante, como sabemos, son muchas las escuelas y grupos que mantienen su exclusivismo, lo que siempre significa un gran escollo. Sin embargo, abrigamos la esperanza ­si la humanidad sobrevive a la dura prueba que enfrentamos- que a medida que la Nueva Era avanza, se producirá la síntesis en muchos aspectos del humano vivir y en particular en la espiritualidad, y si todos nosotros y cada uno cumplimos nuestra parte, aceleramos la marcha hacia la afectividad de los anhelos filosóficos y religiosos espiritualistas.


8. P. ¿Cree Ud. que la Reencarnación unirá en una Federación Mundial a todas las escuelas espiritualistas?.

R. Hacia la finalidad que contempla esa pregunta, podemos aplicar parte de lo expuesto en la respuesta precedente. Lógicamente que la sola coincidencia en un principio tan esencial como es la Reencarnación, debería ser razón suficiente para que una Federación Mundial fuese una realidad. Es innegable que existen escollos para lograr tan magnífico evento, pero si se quiere que se realice, es indispensable estar dispuestos a renunciar a los factores que podrían oponerse, aunque si analizamos imparcialmente, veremos que las renuncias nunca son de índole espiritual puesto que la finalidad de la espiritualidad es la de unir. Solamente la personalidad en sus tendencias materialistas, es separatista, y aquí es donde se nos presenta el ponernos a prueba y comprobar en la evidencia de lo que somos capaces. En el Instituto de Extensión Espiritual de Santiago de Chile, cuya estimada Presidenta, la señora Viola Van De Wyngard que encabeza la Delegación de dicho Instituto y está presente en este Congreso, algo les podrá decir. Ella, con su autorizada palabra y experiencia, puede entregarles algunas conclusiones de la tarea que estamos rea izando, simplemente con el fin de aunar voluntades hacia una Convivencia espiritual, sin distinción de nombres ni etiquetas, respetando todos los puntos de vista de cada grupo y escuela, basándonos en las coincidencias solamente para esa finalidad.

9. P. ¿En qué forma la Reencarnación, según Ud. podría beneficiar a la medicina?.

R. Son innegables los beneficios que aportaría a la medicina la Reencarnación si los médicos se valieran de su aplicación hacia los enfermos. Pero sin duda que en tanto los vastos conocimientos de la medicina no estén ampliados por la sicología espiritual y orientada hacia la psicosíntesis, los doctores no se inclinarán a diagnosticar apoyados en la Reencarnación. Sin embargo, cuando la Reencarnación sea aplicada a la medicina, se podrá comprobar como gran número de las enfermedades provienen de deudas kármicas contraídas en vidas pasadas y que afectan a la entera personalidad. Apoyándose la medicina en la Ley de la Reencarnación, los médicos verían también que la enfermedad y la salud dependen de causas internas, no simplemente patológicas o microbianas del ser humano, sino de las energías y fuerzas puestas en acción por la determinación y voluntad del individuo en anteriores encarnaciones, y que en la actualidad expresan sus efectos. Los médicos y curadores espiritualistas, al establecer la relación existente entre la enfermedad y el Karma manifestados en el enfermo, deberían considerar que los efectos más comúnmente producidos en determinada encarnación, se debe a que entra en vigencia la gran Ley de Retribución por medio de la enfermedad. Todo el problema relacionado con las encarnaciones pasadas y en el terreno de las enfermedades, nos lleva a la conclusión que si la medicina se interesase oficialmente por la Reencarnación, ampliaría su campo de acción y eficiencia en grandes proporciones y en bien de toda la humanidad.

10. P. ¿Podrá la Reencarnación, según Ud., elaborar en los momentos actuales una nueva filosofía pedagógica?

R. En efecto se debe intentar elaborar esta filosofía pedagógica en el campo de los adeptos de la Reencarnación, para lo cual se debería contar de antemano con el material e inteligencias competentes. Porque la pedagogía ha llegado a ser hoy de gran importancia en todas partes del mundo, es por la razón que sus requisitos deben estar inspirados dentro de las condiciones modernas de rectas relaciones humanas. Al estar estas Condiciones basadas en la Reencarnación, deben expresar las ideas y conceptos fundamentales de las distintas y variadas circunstancias del mundo moderno, que aplicadas a una filosofía pedagógica reencarnacionista, puedan merecer el interés de los educadores. Esta presentación dada por primera vez en la historia de la filosofía pedagógica, y al ser adoptada en la educación contemporánea, cumplirá la función de un elevado conocimiento que contribuirá a dar el paso más importante en la espiritualidad actual y del futuro. Al enfatizar la Reencarnación y el alma en esta nueva orientación, tal vez deberá presentarse como el inicio de una tarea de entrenamiento del mecanismo de la personalidad, al objeto de que se haga responsiva a la vida del alma. La expresión creadora y el esfuerzo realizado, tendrían entonces una base espiritual que podría dar una respuesta efectiva a la pregunta ¿qué es el hombre?, la que siempre ha inquietado a los pensadores de la humanidad.

11. P. ¿Cree Ud. que la Parapsicología o Metapsíquica podrá demostrar científicamente ante el escepticismo contemporáneo la realidad de la Reencarnación?

R. No dudamos del papel que desempeña la Parapsicología a pesar del escepticismo contemporáneo, y que sus investigaciones no van más allá del análisis académico, de los “tests” y de algunos aspectos del psiquismo inferior. Ciertamente que su aceptación científica y de sus postulados a nivel universitario en varios países, confirman la actividad que se lleva a cabo en estas investigaciones. Sin embargo, es aventurado afirmar o negar si la Parapsicología o Metapsíquica llegará a demostrar científicamente la realidad de la Reencarnación. Sabemos que el axioma “buscad y encontraréis”, contiene el significado de una Ley divina; tampoco ignoramos que si las Leyes de Dios se cumplen adecuadamente, con sinceridad y buenos propósitos, más temprano o más tarde dan sus benéficos y favorables resultados. Por lo tanto, creemos que según sean las intenciones y los fines que persigan en esta búsqueda los implicados científicos parapsicólogos o metapsíquicos, así serán las evidencias obtenidas, positivas o negativas, en el campo de la espiritualidad y en particular en demostrar la realidad de la Reencarnación.



12. P. Sí Ud. considera que la Reencarnación es una verdad, ¿por qué factor especial el hombre no recuerda sus vidas anteriores?

R. Soy un convencido de la verdad de la Reencarnación evidenciado en las razones expuestas y, además, por que el proceso evolutivo del hombre, que comprende la expansión de la conciencia o desenvolvimiento progresivo de las cualidades superiores del alma humana, no tendría posibilidad alguna de alcanzar los elevados niveles a que está destinada si no mediara la Ley de la Reencarnación. Porque la duración de una sola vida es insignificante para la oportunidad que ofrece al desarrollo que el alma humana debe alcanzar, significando de consiguiente, cada vida que vive el hombre, una pequeña fase o etapa en la vida del alma, debiendo repetir el proceso de reencarnar hasta que logre su esplendor, lo que es difícil y demoroso.
No obstante todo lo mencionado, la Ley de la Reencarnación es un misterioso proceso cósmico y humano; quienes conocen por experiencia la realidad de este retorno, rechazan de plano los pormenores fantásticos e imposibles que algunos individuos exponen como realidades. Una definición satisfactoria se encuentra en el libro “Nuevas Residencias para Nuevos Hombres”, pág. 123, de la escritora Dane Rudhyar, en donde dice: “La estructura individual de cada nueva manifestación, está por fuerza condicionada por todo lo que se realizó en el pasado y por el remanente y los fracasos hallados en los registros de la naturaleza, en la memoria de la sustancia universal”. Reflexionando profundamente las palabras de Rudhyar, obtendremos una va liosa respuesta al por qué el hombre no recuerda sus vidas pasadas. Sin embargo, podríamos exponer algo, quizás, del por qué no recordamos nuestras anteriores vidas; por ejemplo: que el cerebro y la mente concreta, únicos medios desarrollados en general hasta el presente para pensar y recordar, en cada vida son nuevos y por lo tanto no pueden recordar las pasadas vidas. Qué tal vez, “los átomos permanentes” contienen la memoria de cuánto fuimos, y que lo registraremos cuando alcancemos la plenitud del desarrollo, o bien, cuando establezcamos contacto con “los registros de la naturaleza”, llamados también por los hindúes “los planos akåsicos”; entonces recordaremos todo lo que fuimos. No obstante, creemos oportuno preguntar: ¿acaso aceleramos nuestro progreso evolutivo sabiendo o ignorando lo que de mal o de bien hicimos en las otras existencias?...
Difícilmente podremos ver más allá de las amplias generalizaciones que poseemos en la actualidad. Pero será bueno que sepamos que todas nuestras dificultades y problemas a nivel de la humanidad, provienen de no aceptar las responsabilidades y obligaciones de esta Ley fundamental. La Ley de la Reencarnación encierra en sí el conocimiento práctico que los hombres necesitamos hoy para conducir recta y correctamente nuestras vidas en todos los aspectos humanos: religioso, político, económico, educacional, comunal y privado, estableciendo así rectas relaciones entre la Humanidad y la vida de Dios que se manifiesta en todas las formas existentes y para que lleguen a tener conciencia de Él.

Que la Luz y el Amor Divinos, establezcan el Plan de Dios en la Tierra.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

LAS MONTAÑAS SAGRADAS

Este artículo se publicó en la Revista  "El Rosacruz", órgano oficial de A.M.O.R.C., en septiembre de
1982. Y su autoría pertenece a Michel Coquet.

Si bien es cierto este blog está enfocado a una revisión muy somera sobre las enseñanzas de la Tradición esotérica Occidental, encontraremos aquí muchos elementos de la parte Oriental, y esto es totalmente entendible, desde el momento que la "Montaña Sagrada" es un símbolo iniciático-esotérico universal, y aún más, se encuentra más vivo en filosofías y formas de vida trascendentes (religiones si se quiere) orientales, léase budismo zen, budismo tibetano, hinduismo, etc. 
No obstante, dada su universalidad, este artículo aparece en una publicación de enseñanzas "Rosacruces", y por ello me atreví a publicarlo en este blog y espero que les sirva para su desarrollo.

El contenido completo del ejemplar de la Revista mencionada es:  

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Como reza un aforismo chino: “El símbolo de la montaña sagrada sumerge sus raíces tanto en la tierra como en el cielo”. Este símbolo universal representa desde siempre el elevarse espiritual y físicamente hacia el silencio y la pureza. Por este hecho, el hombre aprendió a meditar y a conocer la inefable armonía con la naturaleza y el Dios de su Corazón. Observando la blanca nieve de las cimas, percibió cómo ella podía resplandecer y convertirse en luminosa como el sol; su color fue pues para él un emblema solar de pureza y de síntesis. Comprendió así, que todos los senderos, por muy diferentes que fueran, llevaban a una misma cima; todos conducían al peregrino con coraje, hacia su meta.
Llegando a lo más alto de la montaña, comprendió más profundamente la grandeza de las leyes cósmicas con toda la belleza que ellas difundían; así, ciertamente, sintió dolor y tristeza, viendo en el valle de lágrimas la fragilidad de sus hermanos, los hombres. Esta excepcional experiencia le volvió consciente de la necesidad de entrar en el silencio interior de su ser, de desarrollar en él las cualidades de su yo superior, a fin de que un día pudiera descender a las llanuras del sufrimiento y ser un hermano de mente esclarecida, al servicio de los demás. Tales debieron ser los primeros resultados de las ascensiones de las montañas por nuestros lejanos ancestros. Por otra parte, las grandes cimas proveen fortalezas y procuran así un cierto estado de seguridad. Los ascetas y los yoguis que practican ejercicios espirituales, han apreciado siempre el aislamiento de los montes y las montañas, que les permiten retiros favorables. Por la belleza, la pureza, el silencio y la seguridad que proporcionan, algunos místicos llegaron a grandes discernimientos profundos. Fueron, a veces, iluminados e inspirados, y cuando descendieron para revelar y enseñar lo que habían percibido, los hombres ignorantes de las leyes cósmicas, pensaron que habían recibido conocimiento, por contactos con los dioses o los ángeles. Esto fue lo que ocurrió a Moisés, y es por ello, que la Biblia utiliza estas frases: “Ocurrirá, en el futuro, que el Monte del Templo de Dios, se establecerá en la cima de las montañas. . .”
Existe otra razón que hace que los místicos escojan   la montaña: en efecto, en ellas el aire es excepcional  mente puro y así los adeptos pueden vivir mejor, sin tener que soportar los problemas de la polución ambiental.
Los Maestros de la Sabiduría (a menudo llamados semi-dioses) han instalado, desde la más lejana antigüedad, sus “Ashrams” y sus monasterios en los lugares montañosos y magnéticos del planeta, lo que ha facilitado a los Maestros más avanzados, el alcanzar el plano de la Consciencia Cósmica. A ello se refería el inspirador del Agni-Yoga: “Así las puertas del mundo espiritual, se abrirán en la morada de la montaña. La altitud manifestada de Guarisankar, ayuda a la corriente magnética. La escala de Jacob es el símbolo de nuestra estancia. . . “[1]
Muy particularmente en Oriente, la montaña es el emblema de la trascendencia, por el hecho de que en la mañana, las brumas la hacen invisible desde abajo, mientras las cimas se pierden entre las nubes. Esta visión, un tanto misteriosa, ha servido de símbolo a los monjes taoístas, que señalan los terribles peligros de una ascensión no preparada por ejercicios espirituales. Se trata, entendamos, de la ascensión de esa triple fuerza eléctrica y femenina, que los yoguis hindúes llaman Kundalini, y que el asceta debe elevar a partir de las vértebras en las cuales ésta energía se halla adormecida, hacia la cúspide del cráneo, donde se encuentra la potencia del Padre: el lugar de la iluminación. Esta última sobreviene una vez que ambas fuerzas se unen, realizando así el sublime matrimonio en los cielos.
La Montaña de Los Rosacruces
Los Rosacruces y los adeptos de Occidente, poseen también en sus símbolos aquel de la montaña, siendo dado que “muchos de ellos ya la han alcanzado”. Los estudiantes Rosacruces ven en esta montaña el florecimiento de la consciencia interior elevándose hacia el Sanctum Celestial. Según una antigua tradición, la Logia Suprema de los Rosacruces tendría su centro al norte del monte Meru, en un lugar que antaño llevaba el nombre de Hamsa, donde existe desde hace mucho tiempo una Escuela de los Misterios. En los escritos sagrados, Hamsa o Hansa (el cisne) es el símbolo del logos; la matriz primordial expresándose en medio de siete rayos procreadores (las siete lámparas ante el Trono de Dios) en el Apocalipsis.
Esto nos explica la elección de los Rosacruces de la Edad Media de un símbolo acuático: el del pelícano (reemplazando al cisne) alimentando con su propia carne (sacrificio del ser) a sus siete hijos, éste último símbolo oculta simplemente el misterio de los siete Logoi o arcángeles. Recordemos igualmente el alto lugar, donde residen ciertos Rosacruces, situado en la montaña de Herodom entre el oeste y el norte de Escocia, no lejos de Edimburgo.
La Montaña del Santo Grial
Encontramos una montaña alegórica o real en casi todas las tradiciones. Así, según la leyenda del Santo Grial, los objetos sagrados que pertenecieron a Jesús-Cristo (cáliz, callado, vestidos, etc.) fueron confiados a José de Arimatea, que los conservó hasta su transición, y que le ayudaron en el transcurso de sus tribulaciones. Al final de su vida, las reliquias fueron transportadas al cielo y confiadas a la custodia de los ángeles. Una noche, un mensajero celeste apareció a San Titurel[2] y le pidió que construyera un castillo[3] tan alto como los aires sobre la cima de una montaña, y de reunir un cónclave de caballeros castos y puros. Incluso aquí observamos una vez más la impetuosa necesidad de elevación espiritual hacia el Santo de los Santos, que siempre se encuentra en el corazón de una fortaleza, a conquistar tras diferentes pruebas. Este símbolo es universal y representa la adquisición de la perfección por medio de una vía auténtica y tradicional.
Montañas Sagradas de Oriente: en India, Tíbet y el Desierto de Gobi
El Kanchenjunga en el Tíbet es considerado como una montaña sagrada y esto en razón de la presencia en ella de un centro iniciático luminoso, y de ciertas de las más altas personalidades del mundo cósmico.
Nicolás Roerich, que era un antiguo miembro de la Organización Rosacruz, pintor y arqueólogo célebre, dio testimonio con estas palabras: “En los contrafuertes del Himalaya, existen muchas grutas y se dice que de ellas parten subterráneos que van lejos, bajo el Kanchenjunga. Algunos, incluso han visto la puerta de piedra que jamás ha sido abierta ya que todavía no ha llegado el momento. Estos profundos pasadizos conducen al espléndido valle. . . “
Según él, y podemos otorgarle nuestra confianza pues fue uno de los pocos iniciados autorizados a circular libremente por el territorio prohibido, existirían en Asia central subterráneos que comunicaban con el Agartha del desierto de Gobi. Durante la expedición de Roerich en 1.926, mientras el grupo avanzaba al lado de las montañas de Karakoram, los miembros vieron en el claro cielo de la montaña, un disco que chispeaba sobre ellos. Cuando los lamas lo vieron exclamaron: “He aquí el signo de Shambhalla”. A propósito de ello resaltemos la tradición esotérica tibetana que considera a Shambhalla como un reino espiritual etéreo y físico. Sobre este último plano, Shambhalla (el alma de la tierra) estaría localizada en el desierto de Gobi, en la región de Toyambhudi. Este santo lugar estaría rodeado de agua y protegido por elevadas montañas, sirviendo de refugio a seres “semi-humanos y semi-celestiales”.
Se ha creído a veces que los mitos y las leyendas, ya sean hindúes, tibetanas o chinas, que se refieren a los inmortales, no eran debidas en parte sino a la imaginación de algunos novelistas místicos o a las creencias supersticiosas de gentes ignorantes. La verdad es otra, sobre todo en estos tiempos de excesiva contaminación ambiental, donde las montañas siguen siendo moradas de paz y verdaderos refugios, donde los ascetas pueden, más allá de las esferas objetivas del conocimiento, trabajar por la humanidad. Sin embargo, raras son las montañas que tienen el privilegio de servir de residencia a los grandes Mahatmas.
Algunos de ellos viven más allá del Tsaydam 1 occidental, en medio de solitarios desfiladeros del Kuen-Lum (Monte Karakoram). En medio de los picos y los glaciares del Terich-Mir, un pequeño monasterio sirve de residencia a uno de los grandes Mahatmas, que es conocido en Occidente bajo las iniciales de K. H.
La tradición secreta revela, igualmente, que a lo largo de la cresta del Altym­Tag, existe una modesta aldea, que provee a un pequeño monasterio guardado por un cierto lama que habita a alguna distancia. De este monasterio parten galerías que llevan a templos subterráneos repletos de obras y archivos secretos, en tal cantidad que no podrían encontrar lugar incluso en el Museo Británico. Una cripta idéntica existe cerca de Akheemath en los Himalayas.
Si Shambhalla, de las tradiciones de Asia, parece ser ante todo, una montaña puramente espiritual, por contra, el monte Meru (o Sumeru) que es la montaña más sagrada de oriente, es bien material. Se encuentra en la cadena del Kailasa, y es bien extraño que los textos sagrados no la mencionen con diferentes títulos. En efecto, el monte Meru es simplemente el portal más Importante de conducción al Shambhalla físico, más comúnmente llamado Agartha. El monte Meru es también un punto de intersección entre el mundo físico y el mundo espiritual; está considerado, como otras muchas montañas, el ombligo del mundo[4]. Esto se refiere a un período muy antiguo, en el que el eje de gravitación de la Tierra era otro y el Meru se hallaba localizado en el polo norte. He aquí la definición que da el Bardo-Thodol: “El monte Meru (Tib-Ri­Rab), la montaña central de la cosmología hindú y budista, alrededor de la cual nuestro cosmos está dispuesto en siete círculos de océanos, separados por siete círculos concéntricos de montañas dotadas, es el medio universal, el soporte de todos los mundos. Podemos mirarlo como comparable al sol central de la astronomía occidental, como el centro de gravitación del universo conocido. . .”
 Monte Kailás (Himalayas- Tíbet)
Nicolás Roerich nos habla, en su maravillosa obra “Shambhalla”, de la existencia de otra jerarquía de “seres inmortales” que viven en las entrañas de esta montaña sagrada. Estos seres son conocidos por los monjes iniciados bajo el nombre de Azaras o Kuthumpas, los cuales son servidos por el pueblo de las Nieves. Roerich añade que desde hace poco los Azaras han dejado de ser vistos en los poblados y que han quedado concentrados en las montañas[5] Son muy altos, con largos cabellos y luengas barbas.
La conclusión de este hecho parece ser que las montañas no se convierten en sagradas sino por la presencia en su seno de personalidades místicas avanzadas. Precisemos incluso, para terminar parte de este tema, que según un lama iniciado encontrado en Ladakh, existiría un túnel inmenso que iría desde el monte Meru, hasta un valle situado cerca del lago Titicaca.
Para seguir en la tradición oriental, mencionemos también una montaña relacionada con Shambhalla. Se trata de las “montañas azules” llamadas más comúnmente Nilguiris, situadas en el sur de la India y donde se halla, una cima, el Droog, cuyo nombre se menciona en el Ramayana hindú. Esta cima se ha convertido en un alto lugar espiritual por el hecho de la presencia en su seno de la caverna del Regente de la India: el Rishi Agastya. Las “montañas azules” constituyen la morada de un pueblo de arios puros iniciados: los Todas, cuyas costumbres secretas muestran que veneran divinidades que en otra época residían en diferentes cimas.
En japón existen dos importantes sectas de Budismo esotérico: el Shingon-Shu y el Tendai-Shu. Los monasterios de ambas sectas se hayan erigidos sobre las cimas de las montañas niponas y esto en relación con el símbolo sagrado que a las montañas se les otorga en oriente. La secta Tendai, cuya doctrina fue importada de China por el maestro Saicho, debe su nombre a las montañas chinas T’ien Tai, sobre las cuales el monje Chih-Ai (531-597) “elevó” un monasterio que llegó a ser el centro del budismo Mahayana (gran vehículo). La razón del Tendai para vivir en la montaña viene sobre todo de un hecho ignorado por los letrados budistas: Fue bajo la autorización del gran Teshou lama del Tíbet que un centenar de Lohans (Araths o adeptos a perfectos) vinieron a instalarse sobre esta montaña T’ien-Tai, así como en sus alrededores, y que por ello, más tarde, la montaña se convirtió en sagrada. La otra secta es el Shingon, igualmente traída de China por el maestro Kukai. Este último relata en “Fohodan” que: “Cuando Nagarjuna llegó a la India oró ante el Stupa a fin de que la puerta se abriera. . .” El texto prosigue así: “El séptimo día la puerta se abrió y él pudo suplicar para recibir las doctrinas secretas. Su petición fue aceptada y pudo así penetrar en el stupa”. Ciertos maestros japoneses (Heiya-San, por ejemplo) afirman que este stupa (Tib- Chorten), perfecto prototipo del Mandala de tres dimensiones, no es otro que una montaña hueca del Tíbet, donde se encuentran todos los budas del pasado, del presente y del futuro, así como millares de Boddhisattvas.
Otro antiguo texto Shingon, habla de una montaña sagrada en estos términos: “En el norte de la India existe un pequeño país llamado P’o Lou Lo (en japonés Borora) identificado con Bolor, el valle de Gilgit. Al norte de la capital de este país una gran montaña rocosa se eleva por encima de las nubes, con picos de cien mil pies de altura. Sobre su cresta, hay una gruta donde se preserva la ley secreta, y cada año, el séptimo día del séptimo mes, todos los santos se reúnen”.
Nos falta espacio y es imposible poder citar todas las montañas sagradas de oriente; mencionemos solamente las principales, entre las cuales exista un verdadero origen sagrado: En la región Himalaya se encuentra la montaña Sagrada del Dolpo, que incluso en nuestros días, atrae a millares de peregrinos. El Potala: un alto lugar y la antigua residencia del Dalai Lama. El pico Adán, en Ceylán, donde, según la leyenda, llegó Adán tras ser expulsado del paraíso. Desde hace casi 3.000 años se venera en la cima de este pico, una huella del pie de Adán, con una largura de más de un metro. Se dice que el Señor Buda habita en su templo en la cima del Kuen-Lum-Chang, montaña situada al Sudoeste de China. Los peregrinos cuentan con referencia a ello cosas maravillosas. También en China, se halla la montaña P’ou Tcheu. En ]apón: el monte Fujii, pero sobre todo el monte Takao los montes Koya, Nikko y Osore~San.
Las Montañas Atlantes
Hace miles de años, los picos y las cimas eran ya lugares donde se celebraban ceremonias altamente iniciáticas. Tal es el caso del Monte Pico, el Atlas y el Pico de Tenerife. Estas dos últimas eran tres veces más elevadas durante el Período Lemur y dos veces más altas durante el Atlante. Es por ello que los libios llaman al Atlas, “la columna del cielo”. En la mitología de la Grecia antigua, Atlas es el símbolo de antiguas corrientes atlantes; las alegorías griegas atribuyen a Atlas siete hijas (esotéricamente estas siete hijas son las siete islas de la Atlántida, o incluso las siete sub­razas del continente). En la época atlante, en la que Atlas era una gran isla, África estaba todavía bajo las aguas; el Atlas era el refugio de los iniciados atlantes.
El Monte Shasta (en California, E.U.A.)
No podemos guardar en silencio al extraordinario monte Shasta. Esta desértica región es el teatro de extraños fenómenos luminosos. Además, numerosos son los buscadores y los turistas, que con miras a explorar el misterio del monte, han sido parados por fuerzas magnéticas, por muros invisibles o, a veces, por la aparición de hombres de gran talla, con cabellos largos y rizados. Estos últimos fueron ya observados por los indios norteamericanos con los cuales hicieron cambios, así como por la policía californiana. La obra de W. Cervé[6] nos da algunas explicaciones con referencia a ello. Estos hombres serían un resto de la tercera raza lemuriana. Un amigo, de nombre Jai-Ram, que vivía al pie del monte, afirmó que el interior de la montaña era hueco y que en este existieron templos en forma de cúpulas, así como instalaciones muy sofisticadas. · Archivos auténticos revelan que, aunque aún existe una cierta actividad en este alto lugar, el monte fue en gran parte evacuado en 1.939 por razón de los curiosos y reporteros. La Gente Lemuriana como se les llama posiblemente esta en nuestros días, cerca de México, al sur de San Diego, California, E.U.A., en otra montaña.
Monte Shasta (California)

El Monte Carmelo
En Oriente Medio, la tradición de la montaña es tan rica como en Oriente. Tenemos, por ejemplo, la famosa montaña del Carmelo (situada entre San Juan de Acre y Aiffa) que se remonta a la más lejana antigüedad. Sobre la lista de los lugares conquistados por el faraón egipcio Totmes III, se hace referencia a este islote de Santidad, que ocupó en el año 1.449 a. ]. C. No obstante, desde hacía mucho tiempo existía en el Carmelo un santuario sagrado. Así fue, que cuando Elías acudió para oponerse a los adoradores de Baal, encontró un templo y un altar. Pitágoras, que habitó en él algunos años, lo presenta como una montaña sagrada.
 Monte Carmelo
El templo del Carmelo era llamado “La Escuela de los Esenios” ya que eran los esenios de Engaddi, al lado del Mar Muerto, quienes emigraron a él para formar su nuevo centro de instrucción. Los esenios representaban la actividad exterior de la Gran Fraternidad Blanca, a la cual pertenecieron la mayor parte de los apóstoles, Elías, Juan el Bautista, como también el Maestro Jesús[7]. Fue hacia el fin del siglo cuarto de la era cristiana que el monte Carmelo fue abandonado en cuanto a centro de instrucción de la doctrina secreta, la cual fue transferida, con miles de archivos a un monasterio secreto del Tíbet.
Otros numerosos ejemplos pueden ser dados. He aquí algunos: el San Sabas habitado por más de veinte mil eremitas que viven en celdas, como también en el monte Athos; la montaña de Persia que tiene por nombre Kuhthelim, que significa “montaña mágica”, también la montaña de los Tcherkesses, en Elbours, en el Caúcaso meridional; el monte Ararat, donde encalló el Arca de Noé, región poblada desde hace mucho tiempo por ascetas y cenobitas, que viven como los esenios del pasado, en grutas transformadas en celdas.
Notaremos con interés las diferentes crisis (o iniciaciones) de la vida de Jesús que demuestran claramente la ascensión de la consciencia humana hacia la consciencia crística. En efecto, la primera iniciación fue el nacimiento de Jesús en Belén: ella acaeció en una gruta —símbolo de la Tierra. Después llegó el bautismo que tuvo lugar en el agua. A partir de ese momento todas las otras iniciaciones transcurrieron en cimas: montañas de la transfiguración, de la crucifixión, de la resurrección y de la elevación, etc. Lo mismo se puede observar en el Antiguo Testamento, en el suceso del célebre monte Horeb, donde Moisés recibió su iluminadora revelación; el monte Hebrón, donde se encuentran las sepulturas de Abrahán, Jacob e Isaac. En Jerusalén, el templo de Salomón se eleva sobre el lugar de un monasterio muy antiguo que fue edificado por el maestro Moria (un alto dignatario de la G. F. B.) y es sobre ese mismo monte Moria, donde se encuentra hoy en día la famosa mezquita de Omar donde, según la tradición, Abrahán se preparó para sacrificar a su hijo Isaac. Podríamos también extendernos sobre Glastonbury en Inglaterra, el monte Águila y el monte “Saint Michel” en Francia.
Si debemos concluir diríamos simplemente que el hombre de buena voluntad no debe dar la vuelta al mundo en busca de una montaña sagrada, ya que posee en sí mismo una montaña de sabiduría, y el único sendero que debe tomar para llegar a la cima es aquél del justo medio: el sendero de la verdad. De esta forma, elevará su consciencia y encontrará un día, no ya a algún gurú inaccesible, sino al único y verdadero instructor: “El Maestro Interno”.
Michel Coquet
 Monte Melimoyu (Patagonia Chilena)


[1] "Las flores del jardín de Moria" de Elena Roerich.
[2] Titurel es el padre de Amfortas, a quien fue confiada la transferencia de la Copa del Grial.
[3] Se trata del Castillo del Monte Salva.
[4] El monte Meru tiene muchas similitudes con el monte Kaf en la cosmología musulmana. La versión esotérica dice que esta montaña reposa sobre un peñón constituido por una esmeralda verde. Esta roca es llamada “la estaca” y sostendría la Tierra.
[5] Ciertamente antes de la 2ª Guerra Mundial.
[6] W. Cervé: “Lernuria, el Continente Perdido de Pacífico”.
[7] Jesús, tras su resurrección, enseñó todavía durante algún tiempo, después partió hacia un monasterio secreto del monte Líbano,  bien conocido por los iniciados druzos.