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martes, 30 de diciembre de 2014

A LOS PIES DEL MAESTRO (CAP. III)

Jiddu Krishnamurti (1895-1986), ha sido un maestro espiritual de la tradición, que aunque reciente,
ha dejado una profunda huella en estas enseñanzas. En sus comienzos, fue apadrinado, si se puede llamar así, por el Movimiento Teosófico, muy en boga en la primera cuarta parte del siglo XX. Tanto se le consideró en esta forma de pensamiento, que Annie Besant, dirigiendo la Sociedad Teosófica, llego a decir que él era el Mesías de la Nueva Era.

No obstante, según mi apreciación prsonal, fue tanta la carga que se le hizo recaer sobre sus hombros, que finalmente él optó por separarse de la Sociedad Teosófica, y resuelve seguir un camino propio de desarrollo y evolución de la conciencia, un camino lejos de las doctrinas de las Escuelas y Órdenes formales, creando su propia Fundación.

Lo que a continuación publico es el tercer capítulo de su pequeña obra "A los pies del Maestro",escrita en sus primeros años (1929), en donde promovía sus enseñanzas al amparo de la Sociedad Teosófica. Este librito, de sólo cuatro capítulos, constituye para muchos una obra maestra y un clásico en la enseñanza iniciática, tanto occidental como oriental, traspasando las esferas o paradigmas culturales tradicionales. Y como toda escrito trascendente, puede ser leído en varios niveles de profundidad, dependiendo de la amplitud de conciencia que en su momento tenga el lector.

Y si bien es cierto, pueden encontrarla en muchas partes en la web o en librerias, ya que ha sido ampliamente difundida y traducida a muchos idiomas. Les dejo un link desde donde pueden descargarla en forma íntegra:   https://www.mediafire.com/?vs1kssgg33j3h5x

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Las seis reglas de conducta que particularmente se requieren, las da el Maestro en este orden:
1ª Dominio de la mente.
2ª Dominio de la acción.
3ª Tolerancia.
4ª Alegría.
5ª Aspiración única.
6ª Confianza.
Sé que algunas de estas cualidades se han denominado diferentemente, pero yo hago uso de los nombres que el Maestro mismo les daba al explicármelas.
1ª dominio de la mente. — La cualidad "Carencia de deseos" nos demuestra que debemos dominar el cuerpo astral; esta otra significa lo mismo con relación al cuerpo mental. Ello implica dominio del temperamento, de suerte que no podáis sentir cólera o impaciencia; dominio de la mente, de modo que podáis sosegar y tranquilizar el pensamiento y, por medio de la mente, dominio del sistema nervioso, a fin de que se excite lo menos posible.
Esto último es difícil, porque cuando os preparáis para entrar en el Sendero, no podéis evitar que vuestro cuerpo se haga más sensitivo, y así los nervios son perturbados por cualquier choque o sonido, y sienten agudamente cualquier presión; mas debéis hacer lo posible por evitarlo.
Mente tranquila significa también valor para arrastrar sin temor las pruebas y dificultades del Sendero; significa además firmeza para considerar serenamente cuanto os acontezca en la vida cotidiana, y evitar el incesante tedio e inquietud que dimanen de ciertos pormenores de la vida, en los que muchos malgastan la mayor parte del tiempo. El Maestro enseña que a un hombre no le debe importar lo más mínimo cuanto provenga del exterior: tristezas, disgustos, enfermedades, pérdidas; todo esto nada debe significar para él, ni ha de permitir que perturbe la calma de su mente. Estas cosas son resultado de pasadas acciones, y cuando sobrevengan, debéis soportarlas con calma, recordando que todo mal es transitorio, y que vuestro deber es permanecer siempre contentos y serenos. Aquello pertenece a vuestras vidas anteriores, no a ésta; no podéis alterarlo, y, así es inútil preocuparos por ello. Pensad, mejor, lo que hacéis ahora, lo cual determinará los acontecimientos de vuestra próxima vida, pues esto podéis modificarlo.
No cedáis jamás a la tristeza ni a la depresión. La depresión es un mal, porque contamina a otros y torna sus vidas más penosas, a lo cual no tenéis derecho alguno. Por esta razón, si alguna vez os acometen, desechadlas para siempre.
Aun en otro sentido debéis dominar vuestro pensamiento; no le permitáis errar a la ventura. Fijad la atención en lo que estéis haciendo, sea lo que fuere, para que lo hagáis con toda la perfección posible; no acostumbréis vuestra mente a la vagancia; antes bien conservad buenos pensamientos siempre en su fondo, dispuestos a surgir en el momento en que ella esté libre.
Emplead todos los días el poder de vuestro pensamiento en buenos propósitos; convertíos en un poder que trabaje de acuerdo con la evolución. Pensad cada día en alguno de quien sepáis que está triste, que sufre o que necesita ayuda, y enviadle pensamientos de amor.
Apartad vuestra mente del orgullo, porque el orgullo es hijo de la ignorancia. El ignorante cree ser grande, cree que ha hecho esta o aquella gran cosa; el sabio sabe que tan sólo Dios es grande y que sólo Él es el hacedor de todas las cosas buenas y perfectas.
2a dominio de la acción. — Si vuestra mente es tal como debe ser, se perturbará muy poco con vuestra acción. Recordad que para ayudar a la Humanidad, el pensamiento debe convertirse en acción.
En esta labor no caben tibiezas, sino una constante actividad. Pero debéis cumplir vuestro propio deber, no el de los demás, a no ser con su permiso y con el fin de ayudarlos. Dejad que cada cual cumpla su propio deber, a su modo peculiar; estad siempre dispuestos a ofrecer vuestro apoyo cuando sea necesario, pero nunca os entrometáis. Porque, para algunas personas, la cosa más difícil del mundo es aprender a cumplir sus propios deberes, y precisamente esto es lo que vosotros debéis hacer.
Aunque tratéis de realizar una labor más elevada, no por ello debéis olvidar vuestros deberes ordinarios, pues hasta que éstos no queden satisfechos, no estaréis en libertad para prestar otros servicios. No os comprometáis a nuevos deberes mundanos; mas debéis cumplir perfectamente aquellos de que estéis encargados, esto es, todos aquellos deberes que reconozcáis como evidentes y razonables, no deberes imaginarios que otros traten de imponeros. Si queréis servirles a Ellos, debéis cumplir vuestros deberes ordinarios mejor y no peor que los demás; porque haciendo esto también Les servís.
3ª tolerancia. — Debéis sentir perfecta tolerancia hacia todos y un sincero interés por las creencias de los que profesan otras religiones, tanto como por la que profesáis. Porque la religión de los otros es un sendero que conduce a lo más elevado, lo mismo que la vuestra. Para ayudar a todos, debéis comprenderlos.
Mas, para alcanzar esta perfecta tolerancia, debéis libraros antes del fanatismo y de la superstición. Debéis saber que no hay ceremonias necesarias; de otro modo es consideraríais algo mejores que los que no las practican. Sin embargo, no debéis vituperar a los que aun las necesitan. Dejadles hacer su voluntad; pero ellos no deben meterse con vosotros, que sabéis la verdad, ni deben tratar de imponeros aquello que habéis trascendido. Sed indulgentes y bondadosos en todo.
Ahora que vuestros ojos están abiertos, quizás os parezcan absurdas algunas de vuestras antiguas creencias y ceremonias; tal vez lo sean en realidad. Pero, aunque ya no toméis parte en ellas, respetadlas por consideración a aquellas buenas almas para quienes todavía tienen importancia. Ellas tienen su lugar y su utilidad, como la falsilla le sirve a un niño para escribir derecho, hasta que aprende a escribir mejor y con mayor igualdad sin ella. Hubo un tiempo en que las necesitasteis, pero ya pasó aquel tiempo.
Un gran instructor dijo: "Cuando yo era niño, hablaba, comprendía y pensaba como niño; pero ya hombre, di de lado las niñerías."
Quien haya olvidado su infancia y perdido la simpatía por los niños no puede enseñarles ni ayudarles. Así, sed bondadosos, amables, tolerantes con todos los hombres sin distinción, sean budistas o indos, jainas o judíos, cristianos o musulmanes.
4ª alegría. — Debéis sobrellevar alegremente vuestro karma, cualquiera que sea, aceptando como un honor que el sufrimiento caiga sobre vosotros, porque esto demuestra que los Señores del Karma os consideran dignos de ayuda. Por muy penoso que resulte, agradeced que no sea peor. Recordad que podréis servir muy poco para la labor del Maestro, mientras vuestro mal karma no se extinga y quedéis libres. Al ofreceros a Él, habéis pedido que se acelerase vuestro karma, y así, en una o dos vidas haréis lo que de otro modo hubierais debido hacer en cientos. Pero a fin de obtener el mejor resultado, debéis sobrellevarlo alegremente.
Todavía hay otro aspecto. Debéis desechar toda idea de posesión. El Karma puede arrebataros las cosas que más queráis y hasta a las personas que más améis. Aun entonces debéis permanecer alegres, dispuestos a separaros de todo. A menudo el Maestro necesita verter Su fuerza sobre otros por medio de Su discípulo e incondicional servidor; y si éste cayese en la depresión no podría Él realizarlo. Así, la alegría debe ser vuestra norma.
5ª aspiración única. — El objetivo que debéis tener a la vista es realizar la obra del Maestro. No debéis jamás olvidarla, cualesquiera que sean las ocupaciones que os salgan al paso, y ninguna otra labor puede interponerse en vuestro camino, porque toda la que sea fecunda y desinteresada es labor del Maestro, y debéis ejecutarla por amor a Él. Además, debéis poner toda vuestra atención en cada parte de la misma, para que la hagáis lo más perfecta posible. El mismo Instructor dijo también: "Sea lo que fuere que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Pensad cómo ejecutaríais una obra si supieseis que el Maestro ha de venir a verla; así debéis realizar toda labor." Los más conscientes sabrán mejor lo que este versículo significa. Y hay otro semejante y mucho más antiguo: "Esfuérzate tanto como puedas en cumplir cualquier cosa que se te presente."
Aspiración única significa también que nada deberá jamás desviaros, ni siquiera por un momento, del sendero en que habéis entrado. Ni tentaciones, ni placeres terrenales, ni mundanos afectos deberán nunca apartaros de él. Porque vosotros mismos debéis identificaros con el Sendero, el cual ha de formar parte de vuestra naturaleza, de tal modo que lo sigáis sin necesidad de pensar en él ni en la posibilidad de abandonarlo. Vosotros, la Mónada, lo habéis decidido; desprenderos de él equivaldría a desprenderos de vosotros mismos.
6ª confianza. — Debéis confiar en vuestro Maestro; debéis confiar en vosotros mismos. Si ya habéis visto al Maestro, confiaréis del todo en Él a través de vidas y muertes. Si aún no Lo habéis visto, debéis tratar de imaginároslo y confiar en Él, porque si no lo hiciereis, no podrá Él ayudaros. Sin completa confianza no puede establecerse la perfecta corriente de amor y de poder.
Debéis tener confianza en vosotros mismos. ¿Decís que os conocéis bien a vosotros mismos? Si tal creéis, no os conocéis; tan sólo conocéis la débil corteza externa que con frecuencia cae en el cieno. Vosotros, vuestro Yo real, es una chispa del propio Fuego Divino; y como Dios, que es omnipotente, está en vosotros, nada hay que no podáis hacer si queréis. Decíos: "Lo que hizo un hombre, otro hombre puede hacerlo. Yo soy un ser humano, más aún, soy Dios en el hombre: puedo y quiero hacerlo." Porque vuestra voluntad debe ser cual acero templado, si queréis hallar el Sendero.
J. Krishnamurti

miércoles, 12 de marzo de 2014

MANEJO DE LAS EMOCIONES

He aquí un artículo de Pedro Morales, Frater RC de A.M.O.R.C., que se publicó en la Revista "El Rosacruz" número 348, correspondiente a Otoño del 2012.

Una de las primeras cosas que el estudiante debe trabajar consigo  mismo, además de iniciar su autoconocimiento, es el del control y manejo de las emociones. Son los aspectos afectivos y/o emocionales un potente motor que mueven nuestro ser y nuestra vida, y nos pueden elevar o hacer caer, por ello su importancia.

Los otros artículos de esta publicación son: Profecías Rosacruces - Akhnatón y nuestra realidad - Diálogo imaginario con Dios - Panegírico - Carta del Rector de la URCI - Uróboros, la serpiente que se devora a sí misma.

Que lo disfruten.

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LAS EMOCIONES SON MECANISMOS NORMALES EN LOS PROCESOS DE LAS RELACIONES DE LOS SERES HUMANOS. CUANDO LAS EMOCIONES NEGATIVAS SON MUY INTENSAS O REPETITIVAS, PUEDEN CAUSAR ENFERMEDADES.


EXPERIENCIAS EMOCIONALES BÁSICAS
Las emociones pueden agruparse, en términos generales, de acuerdo con la forma en que afectan nuestra conducta: si nos motivan a aproximarnos o a evitar algo.
Robert Plutchik, quien identificó y clasificó las emociones en el año 1980, propuso que se experimentan 8 categorías básicas de emociones que motivan varias clases de conducta adoptiva: Temor, sorpresa, tristeza, disgusto, ira, esperanza, alegría y aceptación. Cada una de éstas nos ayuda a adaptarnos a las demandas de nuestro ambiente, aunque de diferentes maneras.
Las diferentes emociones se pueden combinar para producir un rango de experiencias aun más amplio. Estas emociones varían en intensidad, como la ira.
Lo verdaderamente importante (para sobrevivir) de nuestras emociones, es que coincidan o se correspondan con la realidad, mientras que de otro modo, son realmente un peligro. Como decía Wukmir, “las emociones son siempre reales, pero pueden no ser verídicas” y que “lo importante (para sobrevivir) es que las emociones sean verídicas”.
Es muy necesario comprender que una emoción negativa es tan o más importante que una emoción positiva, si nuestro sistema emocional no nos engaña. Ante un peligro, del tipo que sea, es imprescindible que podamos detectarlo y escapar de él y sólo contamos con las emociones.
En la medida en que nuestro sistema emocional no actúe correctamente, nos conducirá irremediablemente hacia situaciones perjudiciales para nuestra supervivencia. Nuestro bienestar y supervivencia dependen no tanto de nuestras emociones, sino de que éstas se correspondan con la realidad, es decir, que sus indicaciones se correspondan con la situación real.
Nuestro interés primordial debe ser mantener el sistema emocional lo más libre posible de interferencias, reduciendo los errores al mínimo. Lo importante para sobrevivir es que yo sienta alegría cuando la situación en la que me encuentro sea realmente favorable para mi supervivencia, y que sienta miedo cuando la situación sea realmente peligrosa para mi supervivencia.
Por el contrario, si siento alegría cuando la situación es peligrosa o siento miedo cuando la situación es beneficiosa para mi supervivencia, mis emociones no sólo no me ayudan a sobrevivir, sino que me conducen irremisiblemente hacia la enfermedad y la muerte.
Tanto el drogadicto, que se siente bien consumiendo sustancias que ponen en peligro su vida, como la joven anoréxica que se siente mal al comer, tienen el mismo problema: sus emociones, aunque reales, no son verídicas, es decir, no calculan (valoran) la situación correctamente. De ahí que sus emociones, independientemente de que sean positivas o negativas, les perjudiquen gravemente, puesto que el drogadicto buscará afanosamente las drogas y la anoréxica rechazará con fuerza toda la comida.
Sentirse bien (o sentirse mal) no quiere decir nada, ya que lo importante de los sentimientos, (para sobrevivir) es si se corresponden o no con la realidad. Deberíamos, pues, sustituir la tan famosa y falsa idea de que “lo importante es sentirse bien”, por: “lo importante es que las emociones (sean positivas o negativas) se correspondan con la realidad”.
Las emociones no son pensamientos. Debemos encontrar la forma de vivir con ellas en vez de reprimirlas. Así podremos tenerlas como una fuerza constructiva y positiva para nuestra vida.
La Inteligencia Emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social. Además “nos permiten tomar consciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos ajenos, tolerar presiones y frustraciones en el trabajo y el hogar, incrementar la empatía y habilidades sociales, aumentando nuestras posibilidades de desarrollo”. (Daniel Goleman, “La Inteligencia Emocional”, Javier Vergara Editor).
Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas también tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida.
EL CUERPO FISICO Y LAS EMOCIONES
Es muy importante expresar las emociones. Pero debe hacerse en forma positiva
y constructiva. Ello dependerá de nuestra cultura y entrenamiento.
Las emociones pueden liberarse por medio del habla, por acciones, mediante sueños y por el lenguaje del cuerpo. Nuestro cuerpo revela nuestra experiencia emocional y demuestra la forma como nos expresamos. Ciertas emociones negativas como el enojo, la ansiedad, el miedo, etc., pueden atenuarse o controlarse por medio de la respiración rítmica.

ORIGEN PSICOLÓGICO DE LAS EMOCIONES
¿Crees que vives en el presente? Analiza tus pensamientos y tus reacciones. Tus emociones actuales reflejan el estado presente de tu sistema nervioso, con todas tus huellas pasadas, las cuales entran en tus respuestas a tus experiencias. La mayoría de tus reacciones son ecos del pasado y en realidad no vives en el presente, aunque tus reacciones sí ocurren en el momento actual, dado que están ligadas a las sensaciones que te están ocurriendo ahora.
El psiquiatra David Viscott ha elaborado un ciclo emocional que se inicia en el presente, donde se siente dolor y placer, y termina en sentimientos complejos centrados exclusivamente en el pasado, como es el caso de la culpa y la depresión.
Este ciclo se expresa así:
El enojo inexpresado, redirigido contra uno mismo y contenido adentro, se llama culpa.
El agotamiento de energía que se presenta cuando el enojo se redirige hacia adentro, crea la depresión.
Este ciclo nos indica que el sufrimiento acumulado es causa de una amplia gama de malestares psicológicos. Las heridas sepultadas se disfrazan de enojo, ansiedad, culpa y depresión. La mejor manera de tratar esas capas de dolor es averiguar qué hiere cuando se presenta el dolor, resolverlo y continuar adelante, pues eso significa vivir en el presente.
Pero hay que tener la honestidad de evitar la emoción fácil, que es el enojo, y exponer el dolor, el cual es más difícil de enfrentar. Cuando el dolor no se resuelve en el presente, la acumulación de enojo, culpa y depresión empeoran.
Nadie puede herirte sin activar una herida de tu pasado. Cuando aprendas a decir “me siento herido” en forma sincera, desarrollarás una mayor franqueza. Así aumentará tu capacidad para desprenderte del dolor y se irán eliminando las otras emociones negativas, dando surgimiento a las positivas, como el amor y la confianza, y en vez de culpar a quienes te hieren, podrás perdonarlos.
PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS
También hay pensamientos y sentimientos que nos paralizan y producen cambios fisiológicos negativos, tales como el miedo, la desconfianza, la hostilidad, el odio, etc. En cambio la alegría, la fe, la esperanza, el entusiasmo y el amor dilatan y liberan. Además producen cambios fisiológicos positivos.
El camino del amor ayuda al equilibrio del sistema nervioso autónomo: Simpático. Parasimpático. El Amor está íntimamente relacionado con la INTELIGENCIA AFECTIVA, cuyo propósito es la capacidad de dejarse afectar por las personas, las ideas, los objetos, el arte, la música, etc., en forma positiva.
ESTRÉS, TRISTEZA, DESESPERACIÓN
Se alivian o curan con:
•Ejercicios de respiración profunda y diafragmática.
•Bailando música rítmica y alegre.
•Usando ropa alegre combinada con blanco.
•Aromaterapia: Agua, tierra, flores, follajes, etc.
LA RABIA
  • Es la reacción activa ante el bloqueo de nuestros deseos. Si no podemos conseguir lo que queremos y estamos frustrados, este sentimiento se puede internalizar hasta enfermarnos o externalizarse en gritos, en acciones o en violencia. 
  • La rabia tiene su origen en heridas del pasado que no han sido sanadas. A medida que pasa el tiempo, siguen causando daño y molestias. Si dedicamos tiempo para sanar nuestras heridas en vez de estar agrediendo a otros, cambiaremos el balance paz-hostilidad en el mundo, a favor de una paz mayor.
LA IRA
La Ira se cura con:
• Amabilidad.
• Desarrollando la generosidad de dar y de recibir...
• Escuchando música Barroca (Vivaldi, Mozart,...)
• Saliendo al campo, descálzate y abraza a los árboles; descarga en ellos tu energía negativa y reponte de su energía verde y pacífica.
• Visualizando el color verde.
• Practicando gimnasia, yoga, o cualquiera de las técnicas de artes marciales.
MÚSICA PARA ALIVIAR LA TRISTEZA, LA DEPRESIÓN Y LA RABIA
Concierto para piano Nº 2 (Rachmaninov); Música acuática (Haendel); Concierto para piano Nº 5 (Beethoven); Sinfonía Nº 8 (Dvorak); El rey Gnomos (Schubert); Himno al Sol (Rimsky-Korsakov); Marcha triunfal de Aída (Verdi).
MIEDO, INSEGURIDAD Y FOBIAS
Se curan o alivian:  
Relajándose mirando el mar o un río o espacios grandes de agua. 
Bailando música de danza de tambores descalzo(a).
Desarrollando la creatividad. 
El aroma de jazmín sedaría los miedos y en general toda la aromaterapia de flores del elemento agua.  
Visualizando el color azul obscuro.

SOBERBIA, SOBERBIA, IMPACIENCIA, PRISA Y ODIO
Se curan con:
Amor y Felicidad.
Aceptándonos como somos y desapegándonos del EGO.
Observando nuestros propios errores cada vez que veamos uno en los demás.
Reflexionando cada noche ¿Cuántas oportunidades de dar amor he perdido hoy?
Visualizando el rojo brillante.
PREOCUPACIÓN, CULPA, LIMITACIÓN
Practica el canto, no importa que sepas la canción o que te inventes letras y músicas.
Deja que fluyan los sonidos de tu garganta te liberará de preocupaciones.
Viste de amarillo, ocre y naranja; te sentirás fuerte.
Toma infusiones de plantas solares como caléndula, manzanilla, tomillo.
Modela figuras con arcilla mientras piensas en enormes campos de trigo mecidos por el viento.
CONTEMPLAR UNA PUESTA DE SOL NOS AYUDA A OBTENER PAZ

EJERCICIO DIARIO RECOMENDADO
Siente que el amor primario o divino fluye a tu corazón cuántico y de ahí a tu corazón físico. Del corazón físico fluye a tu cerebro y controla tus emociones, dándote paz y serenidad.
Ahora permite que el amor divino que fluye a través de tí, viaje hacia toda la humanidad y hacia todo el universo.
Mantén el siguiente pensamiento:
“lo que llega a mí, fluye a través de mí”