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jueves, 27 de noviembre de 2014

CRUZ Y ROSA

Lo que publicamos en esta oportunidad es un artículo aparecido en la Revista "Rosa Cruz de Oro",
con fecha Marzo de 1972. Esta Revista era una publicación que difundía especialmente la corriente de pensamiento rosacruz de origen colombiana, dirigida por Israel Rojas (Raghozini), quien se inició en la enseñanza Rosacruz en la Fraternitas Rosicruciana Antiqua (F.R.A.), instituida por Arnoldo Krumm-Heller en Latinoamérica. Posteriormente el Sr. Rojas, promueve su propio movimiento Rosacruz, teniendo especial auge y desarrollo. Esta Revista de publicó durante varas décadas, hasta que Raghozini desencarnó en 1985.
Actualmente esxiste en Colombia una agrupación llamada "Orden Rosacruz Kabalista de Colombia", cuyo director clama ser discípulo de Raghozini. 

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El Poder está en la Cruz y el Ideal en la Rosa.
 
La Cruz para los Rosacruces no es en modo alguno un símbolo convencional, sino la representación de una Ley invariable, la cual Cubre toda la gama, todos los hechos de la Naturaleza, sin excepción alguna.
El que conozca los fundamentos de la química, sabe que la reacción de los elementos solamente se sucede al cruzarlos unos con otros, por ejemplo: la fórmula química del agua H2O, es sencillamente el cruzamiento de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, de tal suerte que el agua, precioso fluido indispensable a la vida orgánica, es el resultado de la Cruz. El poder para producir agua, está en la Cruz del hidrógeno y el oxígeno.
La armonía en la marcha de un sistema de mundos, depende del punto magnético crucial, donde las dos fuerzas centrífuga y centrípeta se hallan equilibradas. De tal suerte que el poder que sostiene los mundos, está en la cruz magnética de los espacios.
Una célula masculina, llamada zoospermo, se cruza con una célula femenina, llamada óvulo y de esta Cruz resulta el ente humano. De tal suerte que el hombre, es el resultado de la Cruz del zoospermo masculino y el óvulo femenino.
Nada puede venir a la existencia sin el poder de la Cruz.
Un sincero e ideal apretón de manos, cruza y armoniza el efecto mutuo de dos personas. Así que la Cruz en el estrechón de manos, hace vivo el afecto entre dos almas. 
 Por la calle marcha un joven apuesto y se encuentra con una preciosa damita, se cruzan sus miradas y de esta cruz prodigiosa, sutil e impalpable, pero real en su poder mágico, nace un afecto, nace un amor que organizará un hogar y producirá efectos asombrosos, como son la multiplicación de la especie, la grandeza de una patria y quizás la aparición de un genio que haga aumentar el progreso de la ciencia, o de la filosofía para mejorar al mundo. De tal suerte que la Cruz magnética de las miradas, muestra y demuestra que el poder está en la cruz.
Una semilla es introducida en la tierra y al cruzar su poder con los elementos químicos que constituyen la estructura del planeta, se producen árboles, flores, semillas y frutos que aumentan multiplicando la especie ad infinitum; de tal suerte que el poder está en la cruz.
Sin la cruz, no existe nada nuevo, ni se podría transformar lo antiguo, de tal suerte que los Rosacruces, sabios por excelencia, saben exactamente el valor de la cruz y le rinden culto, no fundamentados en ninguna creencia, sino en su saber absoluto e inmediato. Los Rosacruces son místicos de la Verdad y deseosos de saber todas las cosas, dejando al margen como cosa inútil, toda creencia, pues ésta hace al hombre estulto, estúpido e inconsciente.
La Cruz es la razón de ser de todos los hechos de la naturaleza, y en esta ley no existen excepciones.
Cuando alguien expone una idea acerca de algún aspecto filosófico, social o científico, esa idea, se cruza con las que poseen los que escuchan y así se producen nuevas reacciones, tanto sea para hallar la verdad que el conferenciante exponga, o bien para rechazar sus pretensiones de sabio, si sus conocimientos no están bien fundamentados. De tal suerte que en el cruzamiento de las ideas, se prueban las inteligencias y se descubren las verdades, eliminando lo erróneo.
La mirada se cruza con algún ser u objeto, y en este cruce se obtiene experiencia acerca de los seres y las cosas.
Las substancias proteicas de los alimentos que ingerimos, al ser cruzadas con nuestra vida fisiológica celular, producen cruciales reacciones para renovar la vida de la célula gastada y crear otra nueva; si la substancia no conviene a nuestro organismo, la cruz bioquímica de la substancia, con las secreciones de los órganos internos específicos, producen reacciones para ser eliminadas oportunamente del organismo.
La cruz encierra el misterio de todos los poderes imaginables, ya sean estos físicos, intelectuales o morales.
No hay ninguna persona que filosófica, científica y racionalmente, pueda hallar algún hecho que no dependa del poder de la cruz, así, una vez más, podemos afirmar enfáticamente que el poder está en la cruz y que la cruz natural y científica de los Rosacruces,  nada tiene que ver con creencias, ni con instrumentos de tortura de ninguna naturaleza.
La Cruz de los Rosacruces es el poder del Universo construyendo átomos, moléculas, células, órganos, organismos, mundos y sistemas de mundos. Como en el aspecto intelectual, es la cruz de las ideas, la que produce nuevos estados de conciencia en el aspecto moral o sensitivo, es la cruz el poder que causa todas las sensaciones maravillosas que ennoblecen y dignifican el alma; al cruzarse las melodías musicales, con la capacidad auditiva del ser psico-físico de los que escuchan, se produce una bella eclosión en la sensibilidad del alma y así la armonía interior resulta de esa preciosa cruz de los sonidos; al cruzarse la vista con una belleza natural, como una flor, o una bella mujer, aparecen en el alma sentimientos de divina inspiración, que hacen descubrir a la conciencia los íntimos resortes de la perfección, que se encuentran en la armonía de las formas; al cruzarse el pensar con el sentir, el ser humano se encuentra, no solamente en perfecta armonía, sino con suficiente capacidad para acometer con éxito la labor en la cual está empeñado.
“'Hay que aprender a pensar como el filósofo y a sentir como el artista”, pues reuniendo en preciosa amalgama crucial el elevado pensamiento del filósofo, a la sensibilidad divina del artista, surge el encantamiento mágico del alma del verdadero Superhombre.
Esta cruz del pensar y del sentir, en perfecta concordancia y armonía, es lo que permite desarrollar el lado místico y espiritual de la existencia.
¡Bendita y divina Cruz, en tu preciosa estructura se hallan ocultos todos los misterios de la Naturaleza y de la Vida!
SENTIDO IDEAL DE LA ROSA
Si como ya hemos visto, en la Cruz está el poder, en la Rosa, está el sentido de la armonía de los contrarios, o sea la esencia espiritual.
La Rosa, para los Rosacruces, es la proporción coordinada y mística armonía de los opuestos, que conduce al sentido de la quieta unidad de la vida.
La rosa ha sido considerada como símbolo del alma, porque ella, en sí misma, en su  estado natural, es una flor simple, sin aroma, sin mayor belleza, pues es una de las tantas flores que la naturaleza produce espontáneamente, pero que, ha sido llevada a la excepcional perfección que le caracteriza actualmente, debido al cuidadoso trabajo del jardinero, él ha puesto el divino arte de perfeccionar la obra del Logos, con todo el entusiasmo y el sentido místico que ese arte requiere. De ahí que la Rosa resulte ser, la reina de las flores.
Por la razón anterior, la Rosa es para la Rosa Cruz, el símbolo del alma humana; en su estado común, es el alma algo simple, sin belleza, sin esencias, sin aromas; pero cuando el hombre cuidadosamente la nutre y alimenta con nobles acciones, rectos pensamientos y elevados como divinos sentimientos, ella se va expandiendo progresivamente, convirtiéndose en algo extraordinario, algo divino, donde la Bondad, la Belleza, el Amor y la Inteligencia, hacen eclosión del sentido espiritual que en ella antes se encontraba en estado latente y que gracias al cuidado y atención del hombre que marcha por el sendero espiritual, la ha convertido en el esplendor divino de la conciencia y de la espiritualidad realizada.
 Los Gnósticos Rosacruz, saben mucho más de la esencia, contenido y belleza de la Rosa, que lo que de ella pueda entender la más elevada inteligencia humana, que no se haya cultivado íntimamente en el sentido espiritual de la vida.
Rosa formal, Rosa Estética y Rosa de conciencia, son los tres aspectos en que se caracteriza la verdadera espiritualidad del hombre, cuando de la inconsciencia marcha hacia la conciencia, y del egotismo se traslade al altruismo, que es el que caracteriza, en proceso ascendente el camino de la evolución del hombre.
La rosa formal, plena de fuerza y de inquietas posibilidades, es convertida por el poder de la estética, en Rosa Mística, y la Rosa Mística, por elevación del sentido, se convierte en la divina Rosa de, conciencia. Tres Rosas, con los colores rojo, amarillo y azul, encarnan la naturaleza del hombre, que sabe superarse, ennobleciendo su existencia.
Así como el jardinero, atiende el desarrollo de la Rosa terrestre, así el espiritualista Rosacruz, cultiva y atiende la Rosa espiritual de su alma, haciéndola transitar de lo humano a lo divino.
También la rosa, está llena de espinas, de tal suerte que la Rosa es símbolo perfecto de las luchas humanas, pues AMOR y DOLOR son los dos aspectos de los cuales se vale la naturaleza, para despertar la espiritual conciencia del hombre.
Cuando el ser pensante no sabe extraer la esencia del amor, surge el dolor, para dar la experiencia viva, de lo que debe ser la armonía en todos los actos, pensamientos y sentimientos del humano vivir.
Las espinas de la rosa, encarnan el sentido del dolor, y la Rosa, el espiritual aroma del AMOR.
AMOR y DOLOR, son los dos polos de la activa existencia, los que posibilitan el despertamiento de la parte espiritual de la entidad humana.
Solamente las experiencias que se logran a fuerza de dolor, o por la divina esencia del amor, son las únicas que se graban indeleblemente en la esfera de la conciencia actualizada. Los demás actos triviales de la vida, que no llegan al dolor o al amor, no se convierten en verdadera conciencia, que es la esencia misma del proceso de la evolución.
Así que los Rosacruces, con increíble sabiduría, han sabido encarnar en el simbolismo de la Rosa, el sentido tremendo de la evolución consciente, la cual surge, la cual emerge del amor y del dolor, instrumentos maravillosos que el Logos emplea, para que el hombre se ennoblezca, se espiritualice.
El ser humano, que es incapaz de vivir y sentir el aspecto esencial del espíritu del amor, la naturaleza le proporciona la fuerza violenta del dolor, para que se levante, se eleve majestuoso sobre su naturaleza y apoyándose en ella alcance el sentido de lo Eterno, de lo Infinito, de lo Inmortal que es la VIDA, el SER, la REALIDAD, el DIVINO YO de acontecimientos trascendentales.
Conociendo a fondo el simbolismo Rosacruz, que es realidad en la naturaleza del poder de la Cruz y el sentido de espiritualidad de la Rosa, con las espinas, que trazan el sendero del dolor, para el que no quiere seguir el de la Fraternidad y del AMOR; así es como el ser humano sabrá que la Escuela de los Rosacruces, es naturalmente humana y esencialmente divina.
Si usted quiere ennoblecer su conciencia y hacer la vida digna de vivirse, estudie la sabia, como tradicional sabiduría de los Rosacruces.

domingo, 18 de mayo de 2014

LA ROSA, SENDA DE LA RELIGIÓN



 A continuación un breve artículo de Arnoldo Krumm-Heller (Maestro Huiracocha) (1876-1949), Rosacruz, fundador de la Fraternitas Rosacruciana Antiqua para Latinoamérica y Supremo Arzobispo de la Iglesia Gnóstica. Realizó una gran y profunda labor iniciática en Latinoamérica, especíalmente durante su residencia en los países de México y Chile. Hacia el final de su vida volvió a su país natal, Alemania, en donde finalmente trascendió.
Krumm-Heller, escribió bastante material, lo que se ha editado en forma de libros y conferencias principalmente. Cabe hacer notar que las apreciaciones sobre las enseñanzas del Maestro Huiracocha, como también se le conoció en los círculos más esotéricos, son bastante dispares. Algunos le otorgan una gran profundidad, y que son propias de un alma altamente esclarecida en los Senderos de la Luz espiritual; pero, al contrario otros indican que fue un charlatán, y su enseñanza adolece de la verdad iniciática. Pero sea cual sea la apreciaición de cada cual, no se puede desconocer que influenció significativamente la enseñanza en las Escuelas esotéricas en Occidente, y especialmente en Latinoamérica.
No es mi intención, entrar en discusión sobre esto, simplemente les dejo este artículo, que, a mi entender, tiene valor y nos puede servir bastante, sobre los alcances y reflexiones que cada uno pueda hacer.
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La Rosa dentro de sus virtudes y aplicación filosófica , ofrece ampliamente una senda maravillosa para concretar una religión nacional en cada país y, sin embargo, internacional en sus efectos.
Legarde dijo una vez que "las religiones no se fundan, sino que se revelan y su sentido espiritual es envuelto tras el velo del símbolo…"
En la era venidera de acuario, no podría el mundo pasar sin una confesión religiosa  determinada ya que las presentes no tienen porvenir. Pertenecen al pasado. Sus profunda verdades reveladas fueron prostituidas. Sus sacerdotes, más que Ministros del Templo, fueron mercaderes de las cosas de Dios y toda el alma, pura, inmaculada, de la Verdad misma en santa revelación, ha quedado nublada. Hoy es un frío intenso, glacial, de indiferencia el que a todos cobija y ya no tiene salvación por mucho que sus representantes se esfuercen en demostrar lo contrario…
La Sociedad Teosófica comprendió en su fondo, que había llegado ese instante, ese momento cumbre, y fue la doctora Besant la primera que lanzó al mundo el nombre del nuevo Mesías Kishnamurti. Pero éste, más avanzado que su madre espiritual, rechazó enérgicamente tal designación exclamando: "sólo soy un hombre que busca la verdad…" Él sabía que nadie puede salvar a otro, ni transmitirle su propia consciencia espiritual. Él conocía que el Gran Secreto no puede ser revelado  al amigo más próximo si antes no ha encarnado en él, y tenía la persuasión de que toda labor es personalísima y que cada uno por su propio esfuerzo habrá de resolver consigo mismo su problema religioso…
Nosotros, los Rosa Cruz, no aguardamos que los hermanos sean humanitarios. No esperamos a que carguen con la Cruz  sino a que asciendan a la Rosa, a que se sientan hijos de Dios… No deseamos que sean liberales, sino libres. No queremos que se inclinen sistemáticamente ante la Cruz, sino que busquen y aspiren el aroma de la Rosa. No los preferimos conservadores, sino piadosos… En lugar de la ciencia natural que, poco a poco, nos ha llevado a su materialismo enervante, preferimos establecer la ciencia espiritual de la Rosa…
Nosotros, los Rosa Cruz, queremos hacer brotar de entre el mineral, el vegetal, el animal y el hombre, esa quinta esencia escondida que es causa originaria de todo lo existente y que es patrimonio de la Divinidad, simbolizada por la misma Rosa. En lugar de nuestros cinco sentidos insuficientes, bien limitados y depauperados queremos un sexto, el de la intuición, que es el mágico sentido de la Rosa.
San Agustín ponía, enfrente de la ciudad terrena, la Ciudad de Dios y esa ciudad que él  pedía fuera fundada, como tierra de promisión, no se ha establecido todavía. Nosotros, los Rosa Cruz, pretendemos hacerla en esta época venidera y propicia de Acuario, pero sin que por ello nos hayamos de conferir el título de Maestros Directores, ya que hemos de enseñar a todos, que el Guía, el Maestro, está dentro de nosotros mismos y que sólo falta despertarlo buscando la nota  que armonice nuestra ciudad terrena, que es la Cruz, con nuestra Ciudad Divina, que es la Rosa…
Conocemos que los gnósticos, pretendieron hacer esta obra ya hace muchos siglos, sobre todo, en los tiempos del Gran Filósofo de Nazareth. Fanáticos y fariseos fueron entonces los que persiguieron estas ideas y fieles hermanos aquellos que las guardaron bajo símbolos sagrados. Unos las crucificaron y otros las santificaron en la Rosa. Había que esperar una nueva época determinada para su nuevo resurgimiento y ésta ya la consideramos llegada, ahora que la humanidad anda inquieta y ansiosa de mejoramiento.
Por eso el verdadero Cristianismo, la religión puramente cristiana, podemos asegurar que desde tiempos remotos se ha venido ejerciendo en las Órdenes Herméticas. Ellas han enseñado el verdadero conocimiento esotérico de la Rosa, mientras que las demás religiones seguían el camino exotérico de la Cruz…, con un rito frío, sin alma y recitador que a nada conducía.
Los Templarios, como buenos Rosa Cruz, ejercieron ese mismo cristianismo oculto que habían aprendido en los Balcanes y en el Asia menor. Después de la destrucción y disolución de esa poderosa Orden llevada a cabo por el fanático y envidioso rey Felipe el Hermoso, y aún después de haber quemado al Venerable Maestro J.B. Molay en París, los Rosa Cruz se plegaron en su concha y tornaron  al más augusto silencio… El mismo nombre de Cristian Rosenkreuz no fue más que un seudónimo de nuestros más grandes iniciados quien lo aceptó en recuerdo de que la enseñanza de la Rosa no era Oriental, sino puramente cristiana. Su verdadera denominación fue la de Christian Rosy Cross (El Cristianismo primitivo).

Hay curioso sobre esto que nadie ha dicho todavía. Si transgredimos a la vieja literatura como si nos estacionamos en la moderna para buscar el origen de la palabra Rosa-Cruz, tropezamos siempre con que los autores la fundamentan en ese seudónimo un nombre cualquiera como el de Juan Sánchez. Hasta Leadbeater cae en ese mismo error y ello prueba que no han dado todavía con el verdadero iniciado Rosa Cruz. No es esta alusión  en cuanto a Leadbeater que me consta ha recibido Luz Iniciática  en la India.
Voy a dar una explicación oculta.  Ros en latín quiere decir rocío y éste es algo muy importante en sus sutancia íntima, para el alquimista y, sobre todo, en su aplicación con el Arcano de la Rosa.
Un hecho, sin género de dudas, que la palabra Rosa-Cruz es de origen alemán, es que los alquimistas alemanes usaban constantemente el rocío y lo cruzaban y mezclaban con otras sustancias para hacer la transmutación del oro.
Ahora, el rocío, en alemán, se llama tau y el alemán es una de las lenguas arcaicas. Tau en griego es la Cruz. Así que se ha dicho y se puede seguir diciendo, como lo expresan las Obras Herméticas, que los Rosa-Cruz eran los manipuladores del Rocío que tanto como rocío y cruz se unen en la palabra Tau.
Observa, discípulo, esta clave: Dos son uno y uno es nada… Porque el rocío después de haber dejado al alquimista, su esencia y su fuerza, se va, se hace nada.
La Rosa es el símbolo más importante de muchas sociedades ocultas, que ahora vamos a propagar en España y América.
Dr. Krumm-Heller (Huiracocha)

jueves, 17 de abril de 2014

REINTERPRETACIÓN DEL MISTERIO DE LAS PASCUAS




A propósito de que por estas fechas se celebra  “Semana Santa”, para todo el mundo católico, es que publico este escrito de Corinne Heline, el cual forma parte de su libro “Puerta a las Estrellas”.

Corinne Heline (1882-1975) fue una escritora estadounidense, de la Línea Rosacruz, específicamente de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel. No obstante hacia el final de su vida fundó la institución “New Age Bible Interpretation”, enfocando sus enseñanzas hacia la preparación de la Nueva Era bajo el punto de vista cristiano esotérico. Pueden encontrar una página web en la siguiente dirección http://newagebible.tripod.com/, (en inglés)

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Encendiendo esta luz del alma en el Misterio de Pascua descubrimos su derecho a la primacía en la vida de la humanidad, derivándose desde la posibilidad de que las fuerzas que tratan con la muerte las cuales habían asumido el poder en nuestra vida racial, pudiesen ser gradualmente reducidas y al final vencidas por completo. Esta posibilidad emergió como resultado de la liberación de la energía de Cristo en el aura planetaria, que en lo sucesivo llegó a ser accesible a cada criatura viviente. Esta liberación de la Luz de Cristo no se limitaba a una sola efusión, como hemos explicado. Tuvo su principio en cierto momento histórico, y ese momento fue cuando el Cristo rompió las ligaduras de la muerte y se mantuvo vencedor sobre la tumba. Pero desde esa época Su fuerza vital ha continuado derramándose en nuestra esfera planetaria y seguirá haciéndolo hasta que el trabajo evolutivo de la tierra termine.
Para un mejor entendimiento del Misterio de la Resurrección es necesario conocer algo de la naturaleza de Jesucristo, del método de evolución humana, del significado perdido de la muerte y de los procesos en la naturaleza por los cuales las fuerzas de la muerte son transformadas en poderes de vida.
La verdadera importancia de la Resurrección no puede entenderse si no se acepta la naturaleza humano-divina de Jesucristo, la evolución de las formas según la enseñanza de la ciencia académica y la evolución paralela del alma mediante el proceso reencarnante enseñado por la ciencia espiritual. Además de, una comprensión de los medios por los cuales las fuerzas de la muerte entraron a la vida humana y de las medidas establecidas para vencer a estas mismas fuerzas con los poderes de vida. Sólo dentro de tal labor de referencia el misterio del trabajo redentivo de Cristo puede ser inteligiblemente entendido y espiritualmente concebido.

El Misterio de la Resurrección es de una naturaleza cósmica como lo es el Cristo Mismo por cuyos poderes las fuerzas resurreccionales se han activado en la vida de la raza. Al decir esto no le estamos quitando a la Pascua la significación personal que el ortodoxo le atribuye, sino simplemente ampliando su alcance por demostrar que somos parte de la escena cósmica, en la cual los poderes resucitados están en funcionamiento, y que participamos en sus operaciones redentivas.
La muerte que el Cristo venció es la muerte que se menciona en el Génesis cuando el Señor Dios Jehová advirtió a Adán y Eva, o la humanidad en pañales, que no comiesen del fruto del Árbol del Conocimiento, pues el día que así lo hicieran ciertamente morirían. Ellos comieron del fruto y murieron, no en forma física sino espiritual. Esta muerte no fue repentina. Era la muerte para una futura consecución que fue su destino propuesto a realizarse en algún tiempo más. Es la muerte de la que habla la Voz en el Apocalipsis, dirigiéndose a la Iglesia de Sardis: “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto”.
El Cristo también empleó el término muerte en este mismo sentido cuando declaró ante los Fariseos que “si un hombre guarda mi palabra jamás verá la muerte”. Pero no obstante Sus seguidores perdieron la verdad espiritual que Él así trató de transmitirles, como lo indica el que cuestionaron Su buen sentido, y se preguntará si acaso no estaba poseído por un demonio. ¿No murió su padre Abraham y también los profetas, preguntaron, y él presumía ser más grande que estos hombres santos?

LA CAÍDA DE ADÁN Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO
Pablo hace la siguiente afirmación “así como en Adán todo muere, así también en Cristo todo resucitará”. De modo que la caída de Adán y la Resurrección de Cristo son eventos ligados. El total de la humanidad está envuelta en ambos. Ninguno de los eventos es de carácter aislado.
Adán o la humanidad en pañales, se apartó del camino perfecto del Señor, o la ley divina, y tomó su propio camino de obstinación sin estar lista ni ser capaz de hacerlo con seguridad y sabiduría. Al hacer tal desviación admitió en su ser las primeras semillas de la desintegración degenerándose y abriéndose a las influencias adversas de dos clases de espíritus intrusos.
Los primeros de éstos son los Espíritus Luciféricos, cuya naturaleza y actividades se hacen conocidas para nosotros en nuestra Biblia Cristiana, y los otros son seres Ahrimánicos (genio) sobre quienes podemos aprender mucho en las Escrituras Zoroastrinas y también en el Fausto de Goethe de su carácter Mefistofeliano.
Su influencia sobre la vida humana, como lo describiera el difunto esoterista Cristiano, Rudolf Steiner, en varios de sus escritos, fue tal que los seres Luciferianos degradaron las pasiones y sentimientos del hombre mientras que los espíritus Ahrimánicos tergiversaron su perspectiva del mundo. Los Luciferes intentan separar al hombre prematuramente de lo que la experiencia terrestre tiene para ofrecerles. Las fuerzas Ahrimánicas dirigen sus energías hacia la obstrucción de la mente del hombre a la existencia del mundo espiritual para atarlo más firmemente a su naturaleza mortal y existencia física. Éstas son contenedoras desde el Período de Saturno.
Estas dos clases de entes; dice el Dr. Steiner, impidieron que el hombre acrecentara la antigua reserva de sabiduría que una vez recibió, y así gradualmente se fue consumiendo. El efecto que se provocó fue una tendencia a la disolución y decadencia terminando en muerte.
Así fue que el germen de la muerte entró en el cuerpo físico, y si su progresivo desarrollo no hubiera sido traído ni contrariado por el germen de vida que el Cristo implantó, el hombre habría quedado completamente bajo el poder de la muerte al finalizar el presente Período Terrestre, con lo cual, la revolución habría terminado en ese punto, en lugar de ir hacia adelante a través de los tres Períodos aeónicos restantes que culminan con el retorno del espíritu individualizado a la casa de su Padre como Hombre-Dios.
Estas afirmaciones no tienen fundamento, y a menos que puedan ser verificadas por datos científicos exactos derivados de un examen sobre la materia desde muchos y variados puntos de vista, no puede esperarse ganar crédito con el hombre que no acepta nada en base a la fe sino que demanda evidencia razonable para justificar sus creencias.
Tales datos no son necesarios. Una hilera ilimitada de evidencia está disponible. El hombre moderno tiene para ofrecer, y hasta que no lo haga no encontrará la paz mental que tanto necesita para mantener su equilibrio, ni que decir de su mucha cordura y felicidad.
No está dentro del alcance de esta discusión entrar a ese vasto conjunto de evidencia disponible sobre el Ministro de Pascua cuando está interpretado a la luz de la Sabiduría del Iniciado.
Pero permite que la luz que arroja toque brevemente un aspecto particular de este tema multilateral sobre el problema de la vida y la muerte, y también como un indicio del carácter en verdad revelatorio de similares estudios relativos a otros aspectos del Ministerio de PASCUA.


EL CUERPO ETÉRICO EN RELACIÓN AL FÍSICO
En la primitiva humanidad los cuerpos físicos y etéricos del hombre no eran concéntricos como lo son hoy; y ciertos centros etéricos no estaban alineados ni unidos con los físicos. Esta conexión suelta entre los dos vehículos habilitaba al hombre para mantener un contacto más estrecho con los mundos internos y para dirigirlos más plena y libremente que ahora hacia el camino ascendente. Pero el cuerpo etérico, en forma gradual, fue atrayendo al físico hasta que para el tiempo de Cristo los dos cuerpos fueron como uno. El cuerpo etérico, que había entrado a su evolución terrestre con dos Períodos aeónicos de desarrollo tras sí, llegó altamente cargado de energías espirituales las que impartió a sus cuerpos físicos asociados.
Pero ambos, los espíritus Luciferinos y los Ahrimánicos de los que hemos hablado tenían el poder de separar del muerto etérico un flujo más distante de luz espiritual y vida desde los mundos internos, y esto en procedimiento despojó al cuerpo físico de la vitalidad que hasta entonces había recibido del etérico, con el resultado que en lo sucesivo las fuerzas vitales en el hombre no fueron en aumento sino en descenso. El hombre salió en muerte luego de una vida en la tierra más pobre que cuando llegó a ella. Si este proceso no hubiera sido contrariado, el principio vitalizante del hombre, el cuerpo etérico, finalmente se habría marchitado y con él el cuerpo físico. Ambos vehículos habrían muerto al término de nuestro Período Terrestre en vez de desarrollarse para perfeccionar y transferir sus poderes subliminados a los próximos vehículos superiores para ulterior evolución en futuros Períodos de tiempo, como hemos dicho.

LA MORTALIDAD SE TRANSFORMA EN INMORTALIDAD
De tal destino el hombre fue salvado por el Cristo. El vino a revivir, restaurar y resucitar a una humanidad que había caído bajo las fuerzas de la desintegración, la decadencia y la muerte. Pudo hacer esto porque Él está en su propia Existencia “la resurrección y la vida”, Él es el Espíritu del Sol, el Iniciado más elevado del Período Solar, el primero en dar frutos de la ola de vida arcangelical. Él es el Logo Solar y la Luz del Mundo. Desde este cuerpo de luz irradiaba, y continúa irradiando, al mundo etérico un Rayo redentor que es absorbido por el vehículo etérico del hombre, así reanimándolo con las fuerzas de vida. Este impulso dador de vida es transmitido por turnos al cuerpo físico con igual efecto, y de tal manera la humanidad que murió en Adán es devuelta a la vida de Cristo.
La mortalidad se transforma en inmortalidad y la corruptibilidad en incorruptibilidad. La redención del hombre desde la caída está asegurada y también su habilidad para llevar hacia adelante está evolución terrestre en los sucesivos ciclos de desarrollo. Excepto por este impulso dador-vida de Cristo, la clase de muerte que alcanza el cuerpo al final de una vida en la tierra habría sido la muerte experimentada por la humanidad como un todo al término del Período Terrestre.
Este acto de salvación por el cual la raza humana fue levantada de la muerte a la vida no yace dentro del poder de ningún ser humano. Puesto que fue una tarea de alcance cósmico requería de poderes cósmicos tales como los que poseía Cristo. El Maestro Jesús jugó Su glorioso y necesario papel en esa su condición espiritual que lo capacitó para llegar a ser el instrumento en y a través del cual el Espíritu de Cristo pudiera establecer un punto focal desde donde penetrar e identificarse con la evolución humana, y más tarde servir como Regente Planetario. Pero Jesús por sí mismo no podría haber sido nuestro Salvador, ni tampoco Cristo solo haberse convertido en nuestra vida y resurrección. Pues esta unión físico-espiritual entre lo humano y lo divino, tal como la establecida en el único ser compuesto de Jesús el Cristo, era necesaria. Y por medio de aquella exaltada instrumentalidad el Padre, cuya voluntad es que nadie debería perecer y todos tener vida eterna, contemplaba este divino intento para que la humanidad pudiera acabar prósperamente. De Jesucristo Él podía decir, “Este es mi amado Hijo de quien estoy muy complacido”.

En lo anterior hemos hablado sobre el más simple fragmento de la clase de conocimiento que debe hallar su camino hacia la mente moderna para restaurar la doctrina de la Resurrección a un lugar en donde pueda revitalizarse la fe de nuestros tiempos. La necesidad nunca ha sido mayor que ahora, cuando las fuerzas de la muerte han originado un terrible ataque a la humanidad en un desesperado esfuerzo final por arrebatarle el control a los ascendentes poderes de vida.
En esta crisis planetaria los pueblos buscan por doquier, expectantes, la aparición de algún poder transformador y redentor, ya sea principio o persona. La esperanza universal está en la resurrección de un mundo arruinado, en la instrucción de una mente en ignorancia, y en la espiritualidad de una civilización sepultada en el materialismo. Para el Cristiano esta esperanza está enfocada en el Cristo y la promesa de su presencia en la línea del deber divino para completar Su misión Terrestre. Es en esa esperanza de gloria que celebramos la Pascua, el luminoso festival de la vida resucitada.
Mucho queda por revelar del Misterio de Cristo para cuando la humanidad alcance la madurez espiritual; pues como Max Heindel, el iluminado vidente místico ha dicho: “El verdadero Cristianismo esotérico todavía no ha sido enseñado públicamente, ni lo será hasta que la humanidad haya pasado el peldaño materialista y se prepare para recibirlo”. (El Concepto de Rosacruz del Cosmos).
Corinne Heline