sábado, 26 de mayo de 2012

LA CONSTRUCCIÓN DE FORMAS MENTALES


 El siguiente es un artículo que se publicó en el Holograma Nº 3, de la "Fraternidad de los Servidores de la Nueva Era", en Chile en la decada de los 80 del siglo XX, agrupación hoy en día ya inexistente pero que sigue su acción bajo otras formas de expresión (ver www.iniciados.org).

El artículo aparece bajo la autoría de un nombre iniciático de un componente de dicha institución en el tiempo ya especificado: hermano Prometeo.

Si bien es cierto ser este un artículo básico y sencillo, orientado a aquellas personas que comienzan con este tipo de estudio, puede darnos algunas pautas respecto al trabajo personal con nuestra mente o nuestro pensamiento.



"El Todo es Mente; el Universo es mental' (El Kybalión).

La sentencia que determina la primera Ley Universal o Hermética nos introduce a una verdad tan importante, tan difundida hoy por la ciencia, sin embargo, tan mal comprendida. Esta ley fue enunciada, estudiada y comprendida por los iniciados del antiguo Egipto hace más de 4.000 años. No obstante, solamente hoy en día gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología puede ser comprobada.
Toda creación natural es percibida por la Mente del hombre. Gracias a la mente, a nuestros pensamientos, podemos captar el mundo que nos rodea. Puede ser que la captación no sea lo más fidedigna posible, sin embargo, nos sirve para conocer las cosas que nos rodean. De esta misma forma también toda creación artificial o cultural es primero creada mentalmente para que después se exprese plenamente en el plano físico. Todo lo que el hombre puede pensar, puede llegar a ser un día una realidad concreta. ¡Absolutamente Todo!
Ya que podemos captar la creación natural y podemos recrear cualquier cosa que pase por nuestra mente, cabe preguntarnos ¿qué maravillosa energía tenemos dentro de nuestro ser que permite todo esto? Para responder a esto debemos, una vez más, meditar sobre la sentencia de la primera Ley universal, o en otras palabras, EL TODO ES MENTE.
Formamos parte de este Todo, de esa Gran Mente Cósmica, en cuyos pensamientos se verifica todo el Universo. Además poseemos la capacidad de ponernos en contacto o resonancia con esta Gran Energía, ya que también poseemos una mente, la cual en esencia forma parte de esa Gran Manifestación Cósmica. Gracias a esto podemos crear, a semejanza (en menor escala por supuesto) de esa Gran Fuente de donde proviene nuestro ser y nuestra mente. Por todo esto es tan importante el uso adecuado de nuestra mente, ya que con ella realmente podemos alcanzar una realidad insospechada.
A semejanza de la Gran Mente Cósmica, nuestra mente produce “formas menta1es”. Generalmente estas formas son llamadas pensamientos por la mayoría de las personas. Estas entidades se envuelven de materia astral, es decir de fuerza emocional, para de esta forma poder actuar o motivar la acción en el plano físico. Podríamos decir que las "formas mentales" piensan, son animadas y motivadas por la fuerza de las emociones y finalmente se expresan en el plano físico a través de la acción.
Todos los seres humanos están creando constantemente diversas formas mentales, las que al ser animadas por la vida afectiva darán paso a las acciones correspondientes.
Al considerar todo esto debemos tomar conciencia de la gran importancia y responsabilidad que nos cabe a cada uno en la creación de formas mentales armónicas y evolutivas, es decir, que sirvan para el desarrollo positivo de la persona que las crea y quienes se ven afectadas por ellas.
Estas formas mentales, producto de la actividad pensante personal, tienen directa influencia sobre la persona o las personas que las producen y también sobre los seres que la o las rodean, dependiendo de la consistencia y fortaleza que tengan estas formas.
El destino de nuestras vidas está determinado por nosotros mismos. Todo depende de qué tipo de formas mentales estamos creando, éstas nos acompañarán como nuestros hijos mentales y determinarán los acontecimientos positivos o negativos que nos acontezcan. Esto forma parte de lo que en oriente llaman el karma. Y es nuestro deber, si es que queremos desarrollarnos como seres espirituales ir limpiando esta aglutinación de formas mentales negativas de las que estamos imbuidos.
Una de las formas de ir limpiando este karma, es estar conscientes y aprender a crear formas positivas de pensamiento que contrarresten la acción de las negativas.
Es importante tener en cuenta además que estas formas mentales se potenciarán y ejercerán influencia sobre nosotros dependiendo si nosotros la seguimos alimentando permitiendo que se expresen a través de alguna emoción que les de vida. Incluso pueden llegar a ser tan potentes que pueden controlarnos y transformarse en una obsesión. No debemos alimentar las formas mentales indeseables, para ello no debemos pensar en ellas, ni que a través de nuestra vida afectiva se vuelvan a expresar frente e nosotros.
Para crear formas mentales duraderas y definidas es necesario:
a) Tener los objetivos claros y definidos. La mayor nitidez en las formas de pensamiento determinará un mayor vigor en ellas. Es así como un objetivo bien delimitado tendrá una mayor influencia en la persona y el medio que la rodea, ojalá sea esto con fecha, lugar y condiciones, que aquel que se enuncia en una forma muy vaga.
b) Concentración para pensar dichos objetivos. Es necesario poder enfocar nuestra energía mental concentradamente sobre los pensamientos que queremos crear y animar.
c) Alimentación constante. Esto lo debemos realizar con visualizaciones y repetición de objetivos en forma constante y periódica. Es importante que al hacer esto estemos bien conscientes que nuestra mente es la que controla las acciones, de tal forma que en cualquier momento podamos dejar de pensar en los objetivos una vez que se hayan cumplido. De esta forma evitamos el problema de la obsesión.
d) Evaluación constante para ir mejorando y rectificando las distintas formas mentales creadas.
Es nuestra responsabilidad y deber guiar los rumbos que toma nuestra mente y, por ende, toda nuestra vida, es más, somos responsables de las vidas de las otras personas, ya que podemos influenciarlas con nuestros pensamientos. Esto último es más evidente en la medida que la persona vaya desarrollándose y vaya sustentando una mente fuerte y vigorosa.
Así como cada ser humano crea constantemente formas mentales personales, así también la unión de estas formas mentales personales da origen a formas mentales grupales, si es que existen elementos en común.
Estas formas mentales grupales generalmente son de una mayor fuerza y vigor que las individuales, especialmente si los objetivos del grupo están bien definidos, existe una buena guía y se trabaja constantemente. Se puede crear una forma grupal tan formidable que a través de ella se puede establecer contacto con planos de manifestación distintos.
Cuando estas formas grupales han alcanzado gran desarrollo y están orientadas en un sentido positivo en cuanto al desarrollo y evolución de la humanidad, existiendo un Guía espiritual real que las dirija, se convierten en un Egrégor, forma grupal que establece un nexo real, duradero y constante entre las fuerzas superiores (de otros planos) y las personas que participan de este grupo. Este Egrégor les protege, ayuda, guía, les interrelaciona entre sí y con los planos superiores, entre otras cosas.
Una Escuela o Colegio de Iniciación Real, cualquiera sea, están al amparo de un poderoso Egrégor, lo que les permite avanzar más rápido y en forma más segura que al hacerlo sólo e independiente.
Para recibir la influencia de este Egrégor es necesario interiorizarse de los trabajos que la Escuela o Colegio en sí realiza, ayudar y servir en sus acciones hasta donde las obligaciones individuales cotidianas lo permitan y mantenerse en contacto espiritual con el Guía Espiritual (encarnado o desencarnado), quien es el guía de esta forma grupal y de todos los que componen el grupo, ayudándole así con los pensamientos, sentimientos y acciones individuales de los componentes del grupo o colegio o escuela, para que pueda cumplir con su misión. Pero muy importante es que cada uno de los integrantes tenga muy bien desarrollado el discernimiento para no caer en fanatismos y sectarismos, lo cual puede estar sólo un palmo de narices.
Una forma grupal (Egrégor) positiva, consistente, vigorosa y bien encauzada, podrá ayudar a cada uno de las personas que aportan a ella y a toda la humanidad. Y así ha sido siempre en la historia de la humanidad.
Hno. Prometeo

sábado, 12 de mayo de 2012

EL SECRETO EN LAS ESCUELAS O COLEGIOS INICIÁTICOS


Difícil, por no decir prácticamente imposible, es precisar el comienzo de la existencia de Escuelas o Colegios Iniciáticos en el devenir de la historia de la humanidad. Porque al parecer siempre han existido seres humanos que buscan más allá de las realidades formales de su época, y se sumergen en "misterios" o conocimientos que la gran mayoría desconoce. Y en forma natural o por atracción de alguna Ley superior y universal estas personas se encuentran y se reúnen para tener mayor éxito en sus ansias de conocimiento y desarrollo.
Tampoco es mi intención tratar de determinar aquí una relación a través del tiempo y de la historia de las distintas Escuelas o Grupos Iniciáticos, cosa que además de difícil de demostrar, sería muy extensa de intentar. Pero aquel que esté interesado en esto podrá encontrar numerosos escritos referentes a esto, o bien puede tener más paciencia y esperar a que poco a poco se vayan entregando algunos elementos fundamentales en estas enseñanzas, especialmente en los grados hacia el interior del Templo.
 Independiente de las tendencias, épocas, objetivos, métodos de enseñanza, y otras características de estos grupos, podemos decir, con poca probabilidad de equivocarnos, que todos manejan algún  grado de secreto, el que puede manifestarse tanto hacia el exterior de la Escuela, como hacia su interior, en los grupos o niveles que conforman su estructura.
 Es mi opinión que esta característica de las Escuelas de Iniciación, entiéndase el silencio, es la que más problemas le han traído a lo largo de la historia, ya que aquellas personas que no gozan del privilegio de conocer el "secreto" se sienten segregadas, y generalmente son la  gran mayoría.
Pero, ¿este secreto es un afán de ser simplemente distintos a los demás y así poder destacarse o separarse[1], u obedece a otros motivos?
Lamentablemente este secreto no siempre se entiende como necesario o natural por parte de la mayoría de las personas, especialmente si no tienen los elementos suficientes como para poder distinguir entre una Escuela Iniciática real o verdadera de una simple secta, con connotaciones negativas para el que participa. Y este es un excelente tema para tratar más adelante, por lo pronto lo dejamos planteado: ¿Cómo puedo discernir adecuadamente en este camino, cuando hay tantas Escuelas, Instituciones, Grupos, personas que dicen iniciados e iluminados, y un largo etcétera?
 Retomando el tema del secreto en las Escuelas de Iniciación, podemos decir que éste ha sido y es necesario, por lo menos aún por el momento, y no es por un capricho o un sentimiento o idea de superioridad de sus integrantes, y si fuera así, esa no es una verdadera escuela iniciática, sino que simplemente pretenden imitarla y realmente no tienen nada que ocultar.
 El secreto de las Escuelas de Iniciación posee diversas variables sobre las cuales lo podemos analizar, es así como podemos verlo desde el punto de vista de la utilidad o la razón de él:
 
1.      Como elemento de protección.
1.1.  Ya sea que muchas veces se protege a las personas que no están preparadas para recibir cierto tipo de información, ya sea por que aún no maneja toda la información necesaria para estructurar una idea correcta o para no tergiversar las cosas, o bien no está capacitado para manejar ciertos niveles de energía o poder y corre el evidente riesgo de extraviar el camino, e incluso afectar significativamente su salud. 
Esta idea de protección es análoga a la que se puede encontrar en la relación de nuestra personalidad con nuestra individualidad, o si quieren entre nuestra mente, emociones y cuerpo con nuestra parte superior o divina; ésta generalmente se va dando en forma paulatina, y cuando muchas veces las personas la han forzado más allá de lo natural en ellos, muchos enferman o pierden la razón. Esto se debe dar en forma adecuada y bajo la supervisión de personas capacitadas.

1.2. Por otra parte también se da el secreto para protección de la misma Escuela y todos sus miembros, ya que especialmente en algunas épocas, estos grupos han sufrido la persecución e intentos de cancelación o eliminación, y a través del manejo del secreto se ha intentado salvaguardar estos momentos peligrosos.

1.3 Protección de las ideas que se dan al interior de las enseñanzas, ya que si son ampliamente comentadas por personas que aún no manejan las variables o conocimientos necesarios pueden tergiversarlas, y se crea una imagen errónea y dañina hacia la sociedad en general.

2.      Como servicio para los futuros iniciados. Además el secreto es necesario para no adelantar situaciones o elementos y así poder impactar y conmover  al estudiante, especialmente en los ritos de iniciación, en donde no se requiere el análisis mental inmediato, sino más bien se busca la conmoción sentimental y espiritual.

Pero cualquiera sea la razón de este secreto, también podemos intentar clasificarlos de acuerdo a su naturaleza en:

            1. Secreto propio del tecnicismo.  Cualquier disciplina es un secreto para la gente que no la conoce. Los símbolos, teorías, axiomas y premisas deben conocerse y manejarse para poder entender lo que se quiere transmitir. Por ejemplo, una persona que no entienda los conceptos de Cábala, difícilmente comprendería lo que una enseñanza de este tipo quiere decirnos y mucho menos podría llevarla a la práctica. 
             Toda escuela iniciática tiene su propio código por el cual pueden entenderse los iniciados en ella. Por una parte les permite trabajar a cubierto de las miradas curiosas o mal intencionadas y por otra les permite una mejor comunicación en verdades esenciales, que son difíciles de comunicar con un lenguaje común.     De esta forma tenemos que han existido códigos de comunicación entre iniciados, tan complejos como puede ser el lenguaje de los pájaros, al que hacían referencia algunas enseñanzas alquímicas de principio de la Edad Media. 
       
              2. Parte subjetiva del secreto.  Esto está íntimamente relacionado con lo anterior. Se debe crear un código nuevo, sobre la base de símbolos, para poder tratar de expresar y comunicar vivencias subjetivas de un conocimiento interno. Por esto se reemplazan por símbolos más complejos aquellas cosas que no pueden decirse en palabras. Para poder acceder a este secreto es necesario haber experimentado la vivencia interna y de esta forma podremos comprender que es lo que se trata de expresar en una serie de símbolos trascendentes, antes solamente los podremos intelectualizar, pero no comprenderlos a cabalidad.

            3. Parte esencial o metafísica del secreto.  La verdad o realidad es tan trascendente que es inalcanzable para el ser humano. A medida que una persona estudia, sus conceptos van cambiando, por ejemplo la idea del Creador. A medida que va aumentando el conocimiento  existe el darse cuenta que se va tornando más inalcanzable la verdad. Por esta razón, y no por otra, es que los iniciados se niegan a discutir sobre ideas inalcanzables y estériles en su desarrollo, tales como es la verdadera esencia de Dios. Por otra parte las personas en un camino de desarrollo iniciático al mismo tiempo que ve como se aleja el concepto de la Verdad o Dios, también va "sintiendo" y "comprendiendo" cosas que, paradójicamente, lo van acercando aún más a esta Fuente Divina de donde todo sale; conceptos y vivencias, que tal como se menciona en el punto anterior, son imposibles de transmitir, a excepción de alguien que también las haya vivido.
En los Antiguos Misterios se hablaba de "correr el velo de Isis", y cualquiera que hubiera logrado esto podía decir lo que allí vio o experimentó, a no ser que se comunicara de alma a alma con otro iniciado que también había logrado hacerlo, y cuando sucedía esto las palabras estaban de más, la comunicación se daba en otro nivel.
             Todas las escuelas de iniciación profundizan en el conocimiento esotérico. El esoterismo tiene las mismas facetas que la naturaleza del secreto. También tiene sus claves o símbolos y enfoque subjetivo, es decir, el ser desarrolla sus propiedades internas. También debe existir predisposición del alma a recibir este conocimiento.
             Lo que enseña el esoterismo son Principios o Leyes Universales, y estas se transmiten en una forma distinta al común de las cosas. Esto se hace a través de vibraciones y sensaciones en determinados ritos. 
             Existen instituciones que mantiene secreto para sustentar una ligazón o lo que se llama la mística entre sus participantes. Con todo esto algunas escuelas tratan de dar alguna apariencia de misterio, no existiendo nada sorprendente de fondo. Esto es muy común, especialmente hoy en día en que las personas buscan satisfacer necesidades trascendentes, que no siempre las formas religiosas logran hacerlo. Por lo que es recomendable que al ingresar a una escuela de este tipo, exista un tiempo de prueba, que servirá para que la institución observe al candidato, y al mismo tiempo el candidato la observe a ella.
             No se puede descalificar a ninguna escuela iniciática, pero si hay que tomar en cuenta que existen distintas gradaciones en cuanto a la realidad, profundidad y eficacia de las enseñanzas de las distintas escuelas que existen en el mundo. Todas y cada una sirven para el Gran Plan de la evolución de la consciencia, pero cada cual debe integrarse de acuerdo a la necesidad que sienta de compromiso y desarrollo. El grado de profundidad de las enseñanzas de una escuela no reside en los documentos que ésta pueda ostentar y que promulguen su legitimidad, sino que en los cambios que realmente expresan sus miembros: Por sus frutos los conoceréis.
 ALV



[1] Secta, proviene de la palabra "sección", que no es otra cosa que separarse del Gran Colectivo, conformando un parte separada de él.

sábado, 5 de mayo de 2012

BREVE INTRODUCCIÓN AL TRABAJO SOBRE SÍ


Por intentar conocer, entender y controlar el universo que le rodea, el iniciado corre el riesgo de extraviar el camino, porque se olvida que dentro de sí está todo, y por lo tanto, es ahí donde debe comenzar y finalizar su trabajo.

El camino hacia la luz está pleno de obstáculos y engaños, y el iniciado debe saber caminar sobre el filo de una navaja para poder llegar a alcanzar su objetivo superior. Nadie que pretenda colaborar con el Plan Maestro de la Divinidad, puede desconocer su propia realidad y al hacerlo, no trabajar para mejorarla.

El verdadero laboratorio alquímico del cambio regio está en nosotros; nuestro cuerpo, nuestros afectos, nuestros pensamientos y nuestros ideales constituyen las redomas, alambiques, materias, sustancias, alcoholes y fuego, que bajo el trabajo indicado transformará el plomo de una vida sin sentido en el oro de la vida del Adepto.

En el diccionario se define trabajo como: "la acción y efecto de ocuparse en cualquier ejercicio u obra, o bien, procurar algo con eficiencia y eficacia" ; en otras palabras involucra un ejercicio u obra a hacer lo más perfecto posible.

Al ser sobre sí, la obra sobre la cual debemos ocuparnos es el propio ser, de aquel que realiza el trabajo. Por lo tanto podríamos definir finalmente el concepto como sigue:
"Toda ocupación o acción que realicemos para perfeccionar nuestro ser en forma sistemática y dirigida".

También podríamos definir el concepto ser para complementar aún más, pero aquí la cosa se complica, para definir ser, tendríamos que tener bien claro que somos, como estamos constituidos, cuáles son nuestras metas u objetivos, etc. En otras palabras existe mucha información que se resuelve entre el conocimiento objetivo y el subjetivo de cada uno. Y si esto fuera poco, además cada uno de nosotros es una entidad única e inimitable en el universo.

Seguramente, por esto el trabajo sobre si jamás concluye y siempre hay algo nuevo que se descubre y sobre lo cual trabajar.

Cada uno de nosotros tiene distintas realidades que conforman nuestro ser.
Pero para simplificar las cosas y comenzar en alguna este trabajo tan especial, se podría dividir en dos partes o ámbitos:
    • Conocimiento de sí
    • Cambio y/o desarrollo de los distintos elementos del ser.
Todos nosotros, o por lo menos la generalidad, poseemos sólo una pequeña evidencia visible de lo que somos y de nuestras potencialidades. Por ejemplo, actualmente la ciencia determina que se ocupa aproximadamente el 10% de nuestro cerebro, estando el 90% restante en letargo, y eso es sólo una parte de nuestra realidad. Podríamos decir que nuestro ser es como un iceberg en donde sólo el 10%, en el mejor de los casos, permanece sobre la línea de flotación y el resto permanece oculto bajo el agua, pero por el hecho de que no se vea no significa que no exista, muy por el contrario corresponde a la principal masa del cuerpo de hielo.

Este poco o nada del conocimiento de nuestro ser y de sus potencialidades, nos hace esclavos o sirvientes de realidades incompletas.

A continuación nos referiremos brevemente a un ejemplo clásico en que los maestros de siglos anteriores intentaban ejemplificar la cuestión del conocimiento de sí y del control de la existencia:
Un grupo de trabajo normal y ampliamente difundido hace un par de siglos atrás era el constituido básicamente por tres elementos: Cochero – caballo – carruaje.

 El primero, se vale de la fuerza y empuje del segundo para dirigir el tercer elemento, y así moverse como un todo de un punto a otro. El cochero puede interpretarse como la mente, la que dirige todo el conjunto porque sabe el destino y como llegar a él. El caballo es la fuerza motriz, y corresponde a las emociones, la vida afectiva, lo que nos impele a querer las cosas; y finalmente el carruaje corresponde al cuerpo físico, sustento material de todo el sistema, sin él no habría en que moverse.
Como se puede observar, los tres elementos son fundamentales y ninguno puede lograr el objetivo de llegar a su destino excluyendo a los otros, los tres son uno sólo.

Después de conocer esto, sería interesante que cada uno de nosotros determinará, según su sincero parecer, ¿cuál de estos elementos es más y cuál menos importante? También podemos preguntarnos sobre esta alegoría, ¿si en verdad nos sentimos cocheros, en que circunstancias nos crea especial problema el asumir este rol?

Este sistema de tres elementos se complementa perfectamente, pero existe un cuarto elemento que no se revela, y lo hace solamente cuando esta "tríada" funciona perfectamente, este es el "Amo" de todo, el señor que viaja al interior del carruaje, a cuyas órdenes trabajo el cochero y quién determina finalmente a dónde ir y él solamente sabe por qué ir hacia ese lugar. Él se mantiene oculto y velado, aunque es el verdadero promotor y sabedor de por qué y para qué dirigirse a algún lugar determinado. Este cuarto elemento, lo dejaremos por el momento así, un poco velado.

Espero que con esta suerte de alegoría del cochero, caballo y carruaje permita esclarecer el porqué y para que realizar este "trabajo sobre sí", porque simplemente nos otorga la oportunidad de actualizar lo que por derecho divino nos pertenece, y de esta forma ir asumiendo el lugar que nos corresponde en la trama de la vida, con sus derechos y sus responsabilidades.

El trabajo sobre sí, nos permitirá ir integrándonos en un solo ser, con orden, sentido y dirección, y para que así podamos llegar a seguir la huella de otros que ya han hecho un camino de desarrollo interno y superior, el camino de la iniciación, para posteriormente, y finalmente, llegar a transformarnos en seres producto de nuestra propia voluntad y actos y no de la voluntad o circunstancias ajenas.

ALV

sábado, 28 de abril de 2012

EL SENDERO DEL SERVICIO

A continuación una pequeña obra llamada "El Sendero del Servicio" de George Sidney Arundale, quien fuera teósofo y masón y la que a mi entender es una obra fundamental para considerar por todas aquellas personas que pretenden iniciarse en la "Vía de la Caridad y el Servicio"

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PREFACIO

En este librito se encuentran algunas indicaciones sobre el mejor modo de servir: indicaciones que he recogido de mis superiores y de la propia experiencia. He tratado siempre de seguirlas, a veces con éxito, las más, sin ninguno. Pero siento en el fondo de mi alma que son verdaderas; y doy gracias por habérseme permitido compartirlas con otros que, como yo, se dedican a servir.

EL SENDERO DEL SERVICIO

Si quieres que tu servicio sea útil a los demás, sin perjuicio para ti mismo, procura que te guíen en tu camino estos tres preceptos:

1º Que tu mayor alegría sea hollar el sendero del servicio.

2º Que te reconozcas como agente de una fuerza más poderosa que la tuya, que al penetrar en ti te infunde el poder de servir.

3º Que veas en los demás la misma Naturaleza Divina que en ti mismo.

Ten presente que todo lo que puedas decir o pensar de otro es probable que haya sido dicho o pensado de ti.

Cuando se te haya ofendido de cualquier manera, recuerda que el que ofende siempre sufre más que la persona ofendida.

Procura que la fuerza de tu afecto hacia otro no perturbe tu equilibrio o el suyo. Tu servicio debe fortificarle y no debilitarle.

No sientas envidia por la capacidad de auxiliar que otro tenga. Más bien debes alegrarte de que tal poder exista para ayuda de aquellos a quienes el tuyo no alcanza.

Al dar, no sólo no debes exigir que tu protegido guarde para sí el don que le has hecho, sino que debes regocijarte si esa dádiva contribuye a que otro sea feliz.

Cuando vayas en ayuda de alguien, procura identificarte con el ideal de quien ha recibido el poder de servir. De este modo realizarás tu ideal y, al mismo tiempo, tu ayuda será más efectiva.

No busques el fruto de tu servicio y no te entristezcas si aquél a quien has ayudado no pronuncia ni una palabra de agradecimiento. Sirves al alma y no al cuerpo; y aunque los labios permanezcan mudos, siempre te será dado percibir la gratitud del alma.

No requieras jamás el afecto de los que amas. Si tu amor hacia ellos es sincero, tarde o temprano penetrará en sus corazones, y la respuesta no se hará esperar. Y si fuera pasajero, es preferible que les evites el dolor de que un día lleguen a saber que tu amor se ha desvanecido.

Acuérdate de que nadie puede servir realmente si no ha llegado a adquirir el dominio de sí mismo.

La mejor manera de servir es aquella que aligera el fardo, y no la que lo suprime.

Ayudarás mejor a los demás, si te penetras de tu propio ideal. Porque por lo que tienes  de más noble en sí mismos, es que se puede servirles mejor. Hay tantas maneras de servir, como personas en el mundo a quienes ayudar.

Uno de los actos de servicio más escasos, consiste en abstenerse de juzgar a una persona antes de haberla oído.

Los que creen que no están en situación de prestar servicio, olvidan a menudo la existencia de los seres inferiores de la creación, como las plantas y los animales.

Muchos que no tienen tiempo de prestar un servicio, se las arreglan en una forma y otra para tener ocasión de recibirlo.

Nuestras enfermedades nos ayudan a comprender que los actos de servicio consisten tanto en la actitud del espíritu como en la actividad del cuerpo.

Mientras menos piense una persona en sí misma, más trabajará realmente en su propio desarrollo. Cada pequeño acto de servicio convierte a su autor en un creciente poder para servir.

Si una persona rechaza el modo como tratas de servirla, procura encontrar otra forma; ya que tu deseo es servirla, y no imponerle tu manera de hacer.

El mérito de la jornada se mide por el de la acción que se ha cumplido.

No temas ofrecer tu ayuda a quien la necesita, le conozcas o no. Su desamparo le hace hermano tuyo. Y tu timidez sería una forma de orgullo que le privaría de consuelo en su dolor.

Los mejores discípulos de los más grandes conductores son los mejores jefes para aquellos que saben menos que ellos: ya que sólo puede mandar sabiamente el que ha aprendido a obedecer.

El mejor modo de persuadir a una persona para que siga un buen consejo, consiste en practicar uno mismo aquello que se aconseja.

Si deseas que se crea en tus buenas intenciones, debes dar crédito a las de los demás.

Nadie puede sentirse insultado, a menos que se coloque a la altura del insulto.
Pues la ofensa sólo afecta a la naturaleza inferior, y jamás puede alcanzar a la superior.

Si llegas a creerte mejor que los demás por el hecho de que estás aprendiendo a servir, y porque te parece que ellos no siguen el mismo camino... desde ese mismo instante dejas de servir.

El verdadero servicio consiste en hacer partícipes a los demás de nuestra vida interior, no en colocarnos frente a ellos, ya sea directa o indirectamente, como ejemplo que deban seguir.

Una persona puede pedirte que le ayudes de diversas maneras. Pero tú mejor ayuda será darle aquello que necesita y no lo que pueda desear. Y aunque la forma que tu servicio revista parezca disgustarlo, trata sin embargo, que sea aceptado con agrado.

Es preferible hacer primero y hablar después. Pero, en general, lo mejor es actuar y guardar silencio.

No te digas: “Hoy he ayudado bastante”. En cambio, piensa si no podías haber hecho más, y sobre lo poco que en realidad has hecho para disminuir la mucha miseria y sufrimiento que existen en el mundo.

El que está dispuesto a consagrarse al servicio, debe prepararse a abandonar todo lo que tiene, por la prioridad de servir.

La aptitud de alguien para el servicio, sólo puede ser juzgada por la manera cómo se conduce en la vida diaria de familia; y no por los libros que escriba, la reputación que goza, sus discursos o actos públicos. Las grandes acciones, fácilmente conocidas, no constituyen la grandeza del hombre, sino los pequeños actos cotidianos en que se olvida de sí mismo, y en los cuales nadie, por lo general, pone atención.

Dar a alguien la ayuda que en realidad corresponde a otro, no es verdadero servicio.

De los muchos que están listos para servir, la mayoría emplea diferentes medios, menos el conveniente. Descuidan a los que deberían ayudar, por aquellos a quienes desean servir.

No hay nadie en el mundo que no tenga necesidad de alguna cosa; ni tampoco persona alguna que no esté en condiciones de dar algo.

Cuando trates de ayudar a alguien, no te impacientes por sus debilidades. Estas son las que te permiten el privilegio de servirle; pues de lo contrario no tendría necesidad de tu ayuda.

Así como no hay dolor que no envuelva la promesa de un goce futuro, tampoco hay flaqueza que no deba transformarse algún día en una noble cualidad.

Cuando ayudes a otro, no olvides que la energía que él pone al servicio de un defecto puede convertirse, gracias a tu ayuda, en energía que habrá de utilizar para manifestar una virtud. No podrás cambiar la energía en sí; pero trata de cambiar su forma y dirección.

La débil ayuda que puedes prestar ya, con tus recursos actuales, tiene más valor que el eficaz auxilio que imaginas podrías prestar si esos recursos fueran mayores.

Nuestro deber es ayudar siempre a los demás, y rara vez juzgar sus actos.

Si deseas poner a prueba tu progreso espiritual, trata de ver si descuidas menos ocasiones de servir que antes.

Cuando criticas la forma de servir de otro, olvidas quizás que él ayuda a quienes tú no podrías auxiliar con tu manera de servir.

El mejor servicio que puedes hacerle a otro, es manifestar en tu propio carácter las cualidades que a él le falten.

La manera de poner a prueba el valor de tu servicio cotidiano, en relación con el de los demás, consiste en observar si, día a día, te sientes más tranquilo, más contento, más feliz y más tolerante.

El mundo reclama de cada cual, su mejor esfuerzo en bien del servicio; pero jamás se pretenda realizar también el deber que a otro corresponda. Cuando has hecho todo lo que puedes, has hecho todo lo que debes.

El hecho de que alguien rechace tu oferta de servirle, no debe ser excusa para que no le ofrezcas ulterior ayuda. Quien rehúsa aceptar servicios descubrirá, a su tiempo, que es el que tiene más necesidad de ellos.

Procura no rechazar un servicio que te ofrezca espontáneamente un corazón amante; pues tanto se sirve al aceptar servicios como al darlos.

Cuando hayas servido tan eficazmente como te ha sido posible y de todo corazón, no te afanes por los resultados; pues la fuerza y pureza de tu servicio atraen sobre ti las bendiciones de aquél a quien sirves.

El verdadero perdón consiste en el esfuerzo que hace un corazón amante, a fin de ayudar a vencer la debilidad por la cual se nos ha pedido perdón.

Mientras más borroso sea tu ambiente, mayor es la necesidad de que lo embellezcas con actos de servicio.

Un servicio prestado con amor, aunque sin discernimiento no puede, en definitiva, hacer mal a la persona a quien se trata de servir. El poder del amor protegerá a esa persona del daño que podría causar la imprudencia del que sirve.

No temas proclamar el origen de tu propia inspiración para servir; pues dar a conocer la fuente de tu felicidad es una de las más bellas ofrendas que puedes brindar al mundo.

Una persona que no es verdaderamente feliz no puede servir realmente.

No creas que sólo sirven aquellos actos de servicio que pueden verse. Los más grandes servicios son los que nadie ve.

Todo servicio que con amor y desinterés hagas a otro, es un ángel guardián que creas y colocas a su lado para estimularlo y protegerlo. Mientras más amor pongas en tu servicio, con más vida dotarás al ángel guardián; el cual, por lo tanto, habrá de protegerlo y estimularlo durante un tiempo más prolongado.

Al dejar para mañana un acto de servicio, has perdido quizás una ocasión de ayudar. El servicio oportuno que hoy día no se cumple, tal vez mañana sea innecesario.

El juicio que hagan los demás sobre tus actos de servicio, tiene infinitamente menos importancia que el juicio de tu propio corazón.

Cuando sufras, procura recordar que estás adquiriendo un poder siempre creciente de simpatizar con los sufrimientos de los demás. Porque después que hayas sufrido cierto dolor, podrás comprender mejor, al menos en la medida que tú lo soportaste, el sufrimiento que a los otros ha producido un dolor semejante al tuyo.

Uno de los deberes que más se descuida, consiste en escuchar, con silencio y cortesía, a la persona que viene a vernos. Pues, por el sólo hecho de escuchar con interés lo que ella tiene que decirnos, ya le hemos prestado la mitad del servicio.

Muchas personas desean y se creen capaces de servir en un lugar determinado... pero no todos querrían servir en cualquier parte.

La belleza de tu día depende tanto de la irradiación de un acto de servicio, como del brillo del sol.

Hay dos aspectos de la unidad que los que quieren servir deben comprender: el aspecto dolor y el aspecto alegría. El uno enseña una lucha común de la que todos tienen que participar; en tanto que el otro proclama un fin común hacia el cual todos tienen que dirigirse.

Así como se encuentran hermosas flores en los más áridos lugares, también el más hermoso servicio es el que se presta en momento oportuno y donde hay mayor necesidad.

Igual como una lucecita ilumina la oscuridad del ambiente, un pequeño acto de servicio irradia su benéfica influencia en medio del egoísmo que nos rodea.

La recompensa más ideal que podemos alcanzar por nuestro servicio, es el acrecentamiento de nuestra potencia de amar, y por consiguiente, de servir.

El servicio en el mundo físico es la acción; la simpatía en el mundo emocional, y la comprensión en el mental.

Si donde actualmente estás eres incapaz de descubrir ocasiones de servir, más incapaz serías allí donde quisieras estar.

Los actos de servicio más verdaderos, son los que hacemos instintivamente.

La mejor llave para abrir cada día, desde el amanecer, la puerta de la felicidad, es cualquier acto de servicio hecho con fervor y amante corazón.

El servicio es la expresión de una cualidad en armonía con tu deber, de acuerdo al ambiente que te rodea. Por ejemplo, ante los más avanzados que tú en sabiduría, la mejor expresión de amor es la reverencia; ante los que saben menos, es la protección.

Muy egoísta e infortunado es aquel que, recibiendo numerosos servicios, no ofrece ninguno en retorno.

Lo mismo que la misericordia, el servicio es dos veces bendito: bendice el que da y el que recibe.

El conocimiento del Yo inter o se adquiere por el servicio del yo externo.

Hay algunos que no prestan servicios a menos que encuentren muestras de aprobación en su ambiente. En cambio, a otros los impulsa a servir la necesidad de los que les rodean.

Adorar a Dios, consiste en ser útil a sus mundos.

Si eres capaz de reconocer tus faltas, los demás reconocerán con agrado tus virtudes.

Si comienzas a sentirte orgulloso de tu influencia sobre otros, observa qué parte se debe a tu posición y qué otra a tu carácter. Pues toda persona, por el hecho de encontrarse en situación destacada, ejerce una influencia especial sobre los demás.

Así como hay amigos de las horas felices, también hay servidores de los días hermosos.

Estudia tu corazón, a fin de discernir si hay parte de egoísmo en tu deseo de servir.

Los actos de servicio de la mayoría, tienen su origen en la costumbre; los nuestros deben tenerlo en el amor.

Uno de los signos más ciertos de un afecto leal y puro, consiste en poder pedir un favor a un amigo que comprenda el verdadero alcance de nuestra solicitud.

La gente que se imagina que debe ser mejor tratada por los demás, es por lo general, la misma que debiera tratar mejor a su prójimo.

Dios registra todos los actos de servicio; los hombres sólo anotan los que pueden comprender y aprobar.

No hables de otros como no quisieras que ellos lo hicieran de ti.

El único conocimiento que tiene valor, es el que nos acerca a nuestros hermanos en humanidad.

Tú no sabes más que los demás, a menos que los ames y, por consiguiente, que sirvas mejor que ellos.

A veces nos es difícil comprender que el hombre que carece de amigos tenga más necesidad de nuestro afecto que el que tiene muchos. Si no ha podido hacerse de amigos, es justamente un motivo más para que nosotros le consideremos como a tal.

Los que verdaderamente saben, no pueden enorgullecerse de su ciencia, pues saben también cuánto ignoran.

Siempre que estés entre extraños, procura más bien merecer su benevolencia, que no impresionarlos con tu importancia personal.

Antes de criticar las faltas ajenas, imagina haberlas cometido.

Jamás debes favorecer a alguien, a expensas del deber.

Vale más que procures adaptarte a tu trabajo, que lamentarte de que ese trabajo no te conviene.

La verdadera meditación da como resultado un creciente poder de servir, unido al hecho de que nos dejamos absorber menos por nuestro progreso personal.

Los que están descontentos por la manera como se les reconocen sus servicios, no han aprendido todavía el verdadero servicio.

En los períodos difíciles de la vida, una simpatía silenciosa tiene generalmente más valor que una actividad inconsciente.

Cuando por tu situación tengas autoridad sobre alguien, recuerda que si por ella puedes ganar alabanzas, sólo por tus cualidades podrás conquistas su amor.

La verdadera devoción es la que se consagra a servir, y no la que busca en qué apoyarse.

Cada momento del día es tiempo oportuno para servir. Y aunque no siempre hay oportunidad para hacer una buena acción, siempre se puede, por lo menos, adoptar una actitud benévola.
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 G.S. Arundale