sábado, 20 de junio de 2015

MÁS ALLÁ DE LA MUERTE




Este es un tema que siempre ha preocupado al ser humano. Algunos piensan que el temor a la muerte es atávico, y tiene su comienzo en el útero materno cuando en ocasiones falta oxígeno. Siendo así, es algo que nos acompañará a lo largo de toda la vida, sin embargo es también se plantea que es posible de superar.
Hay teorías y posiciones materialistas que afirman que no hay nada más allá; que los átomos constituyentes del cuerpo humano retornarían a sus respectivas fuentes en la naturaleza y eso es todo. Otros piensan que todo lo que vemos es ilusorio, que la única vida comienza después de la muerte, por lo tanto, hay que pasar pronto por este mundo de dolor.
Se propone que sólo hoy en día la humanidad tiene La capacidad de abstracción suficiente para captar lo esencial de ambas teorías y combinarlas armónicamente e incluso comprender y aplicar sus concepciones. Para muchos pensadores, médicos, psicoterapeutas, filósofos modernos, esta es una alternativa de concepción y conducta capaz de satisfacer plenamente las inquietudes de los seres humanos. Necesitamos creer que en el ser humano, además de la materia física que retorna a la naturaleza al momento de morir, existe algo más, que tiene una finalidad como todo lo existente y que perdura más allá de la muerte física.
También es necesario que, al momento de vivir, podamos hacer uso de todas nuestras capacidades, vivamos plenamente momento a momento, porque el enriquecimiento adquirido a través de la experiencia, va a servir a esta alma, para su vida posterior a la muerte física.
Pero aunque esto es claro para muchos, persiste y tal vez por mucho tiempo, más aún en la mente colectiva de los seres humanos, esta tendencia a temer la muerte, lo desconocido y todos los cambios de formas (que son una pequeña fracción de la muerte total para nosotros).
Existe una excelente forma de vencer este temor a la muerte y esta es amando la vida, viviéndola minuto a minuto. Todos tenemos la misma posibilidad de vivir, un número similar de años tal vez. Si enfrentamos estos años con temor a la muerte, temor al cambio, sentiremos apego a todo lo que nos rodea. Como las cosas físicas terminan algún día, lo mismo que las emocionales e incluso las mentales, sufrimos ante esta pérdida, sea de juventud, afecto, pertenencias, etc., y  reaccionamos con mas apego, pues el temor subconsciente de cambio, de muerte, nos induce a remediar lo ocurrido y aferrarnos para que no vuelva a suceder.
Elaboramos una teoría sobre lo que hay más allá y por ella despreciamos todo lo contingente. Esta actitud nos traerá tantos problemas y sufrimientos como lo anterior, puesto que si estamos en un universo donde todo es movimiento y acción, no podemos detenernos en el desarrollo sin sufrir por ello.
El desarrollo del alma irá siempre de acuerdo con la capacidad de desarrollarnos y crecer en este mundo material. Sólo cuando ya se ha completado de experiencias en el mundo de la acción, será posible retirarse a los mundos espiritua1es, por lo tanto, la tarea es bastante larga.
Una forma de llevarla a cabo es viviendo un minuto por vez, sin abrumarse o preocuparse por la tarea futura, ni detenernos en contemplaciones hacia el pasado. El futuro se planificará siempre, pero inteligentemente desde el presente y el pasado nos servirá como experiencia. Una vez que se analiza y se aprende por ello, no tiene validez como vivencia, pues lo único posible de vivir es el momento presente.
¿Cómo vivir plenamente este momento presente? La sabiduría de la vida consiste en sintetizar todo lo que somos, sabemos y sentimos en un momento. Para llegar a esa capacidad de síntesis, primero debemos haberlo analizado. Esto permite su conocimiento y comprensión plena.
Ejemplo: Me encuentro en una mañana, de compras por el centro de la ciudad. En el aspecto físico, ml vestimenta, mi forma de caminar, mis palabras al dirigirme al vendedor, reflejan o deberían reflejar lo que yo soy, pienso y siento, en forma armónica y bella.
El físico lucirá limpio, cuidado, vestido según mis costumbres, mi posición social pero sobre todo, podría reflejar parte de mi concepción ante la vida y como la practico. El orden de las compras, localidad, interés demostrado ya estará diciendo mucho más de mí. La forma de tratar a los vendedores, dirá en definitiva mi concepción y actitud ante los seres humanos.
Ahora bien, todo este puede darse sólo en unas pocas horas, pero necesito de un trabajo sistemático con cada uno de esos aspectos, una toma de conciencia de mis conceptos y mis emociones, para hacerlas armónicas.
La síntesis se produce sólo cuando yo domino y tengo 1a actitud apropiada. `

Este ejemplo se refiere únicamente a la personalidad. Mis concepciones mentales estarán dadas siempre por mis creencias y sentimientos superiores, de modo que, si hay consecuencia en mí, un pequeño acto en el día será reflejo de todo lo anterior y así satisfago todas las necesidades de mi vida.
Cuando tenemos oportunidad de vivir plenamente y en forma coherente cada minuto de nuestra existencia, se produce una satisfacción interna que hace perder para siempre el miedo a la muerte.  Tal vez porque hay una familiaridad con el cambio constante, pues para llevar ese ritmo acelerado de vida y en ese nivel consciente, es necesario vivir en permanente cambio, ocuparse en vez de preocuparse y cerrar las puertas del pasado cada vez que termina una experiencia.
Una buena forma de vivir sólo un día por vez es:
·                    Llegar a tener en forma permanente la actitud de vivir el día como si fuera el último (no sabemos si es así), no dejar deudas emocionales, ni cosas inconclusas. Planificar ese día al máximo y dedicarse a vivirlo y disfrutarlo.
·                    Se entiende que por disfrutar en la actividad cotidiana es tomarle el sentido a todas aquellas cosas que antes hacíamos maquinalmente.
Para perderle el miedo a la muerte, que es en otros términos miedo a los cambios, es necesario variar de actitud ante la vida.
¿Cómo se cambia de actitud? Cambiando las creencias y concepciones mentales. A este trabajo ayuda el mayor conocimiento, la adquisición de nuevas concepciones como elementos de juicio.
Hay distintas teorías al respecto y es bueno conocerlas. Cuando hemos elegido una, que nos parece a nuestro juicio, la más conveniente, le agregamos afecto, es decir, mediante la, imaginación, le damos calor, vida, realidad afectiva. Por ejemplo no basta con p1anificar un día de nuestra vida, es necesario darle acción en la imaginación, “ver” como nos sentimos afectados positivamente con esa acción. De este modo tenemos una imagen síquica de lo que deseamos se reproduzca en la realidad y ya es una actitud ante los eventos y circunstancias que nosotros hemos elegido.
Recordemos que la evaluación de cada actividad es indispensable. Cuando trabajemos con las actitudes, también podemos evaluarlas y hacer que siempre sean lógicamente coherentes con la acción. Si ponemos a evaluar a nuestra mente estos procesos, nuestra vida estará mejor dirigida que si lo hacen las emociones.


 

sábado, 30 de mayo de 2015

EL GOBIERNO DE SÍ



Cada ser humano aspira a tomar sus propias decisiones y dirigir su destino. Sin embargo en la mayoría de las personas esto no ocurre y predomina en ellas un condicionamiento determinado, al cual se obedece automáticamente sin discernir si es bueno o malo. Se actúa por presión del medio, porque nuestros padres nos inculcaron alguna idea o por la identificación con algún ídolo. Lo real es que no somos nosotros mismos los que decidimos nuestros destinos, no tenemos un gobierno de nosotros. Con mucha comodidad nos dejamos gobernar y aún con nuestro consentimiento; lo cual as peor.
Todo ser humano debe gobernarse a sí mismo; para esto es necesario saber cómo hacerlo. Existen técnicas y métodos sencillos y fáciles de poner en práctica para lograr al dominio de sí.
En toda la naturaleza encontramos cuatro principios fundamentales que rigen todo el universo, la comprensión y al manejo de ellos permiten al ser humano iniciar un dominio de sí. Estos son el principio activo, el pasivo, el neutro y al de transición, ellos se pueden comprender de la siguiente forma; cuando Ud. se encuentre frente a una dificultad usa los principios así:
PRINCIPIO ACTIVO: Este tiene relación con los “pro” de las cosas, las ventajas, lo positivo, lo bueno. Representa la tesis. Lo que es favorable.
PRINCIPIO PASIVO: Este representa los “contra”, las desventajas, lo negativo, lo malo. Representa la antítesis .Lo que es desfavorable.
PRINCIPIO NEUTRO: Representa el análisis, la duda, la separación de los principios anteriores.
PRINCIPIO DE TRANSICIÓN: Representa la síntesis, la conciliación, la unificación de ideas, el equilibrio.
Estas características deban tenerse siempre en cuenta cuando deseamos analizar con profundidad algún problema; este debe ser enfocado con los cuatro principios; presentar el problema, poner en duda, cuestionarlo; es decir actuar de neutro. Luego buscar lo positivo del problema, lo bueno. En seguida ver lo negativo, lo malo. Para finalmente sacar una conclusión conciliando y sintetizando. Con estos elementos podemos ir transformándonos en gobernantes de nosotros mismos, de lo contrario alguien nos gobernará.
Los cuatro principios se puedan observar en las etapas del desarrollo humano; en la infancia se afirma casi todo, representa  al positivo. En la adolescencia se produce una rebeldía, se niega todo, es el negativo. La adultez representa la duda, el análisis y tiene relación con el principio neutro. Finalmente,  la madurez representa la conciliación, la síntesis y el principio de transición.
Debemos adquirir una nueva personalidad al conocer otros puntos de vista; al analizar mejor las cosas. Debemos programarnos para la colaboración y no la competencia. Esta programación fue adquirida cuando aún no teníamos poder de discernir.
La clave del gobierno de si está en cada uno de los seres humanos, todos tenemos que comprender el verdadero sentido de la vida, para luego orientarla en esa dirección. Existe algo dentro da nosotros que ese trascendente y superior a la materia, sin embargo, nos apegamos a ella y caemos en la trampa de la sociedad, la cual nos encadena y condiciona. Somos incapaces de aprovechar les avances de la tecnología y los descubrimientos científicos en beneficio de todos y en la mayoría de los casos los empleamos para nuestra propia destrucción.
Todo ser humano que toma consciencia de sí, inicia el dominio de sí. Es como nacer de nuevo, tenemos el derecho y el deber de expresar el alma viviente que somos, para lo cual es necesario conocer nuestro cuerpo físico y perfeccionarlo para que sea un buen canal de expresión de lo más sutil.
Un gran paso para el dominio de sí es conocerse. La persona no consciente de sí es esclava de su pasado, el cual ocupa su mente en circunstancia que lo único que existe es el presente. Todas las personas poseen un tremendo potencial; pero no lo reconocen o no saben cómo usarlo. Sin embargo, podemos adquirir lo que nos falta:
SOLAMENTE TENEMOS QUE APRENDER CÓMO Y ACTUAR
Tenor consciencia de sí no es sólo conocer el cuerpo, las emociones y la mente. Esto es la personalidad, es le externo, la cáscara. Significa también ser consciente que se es un alma viviente. Debemos destruir la ilusión que el cuerpo, las emociones y la mente son la vida. Somos algo más superior que eso. Nuestra personalidad acumula información en forma desordenada. Durante toda la vida ha sido condicionado por los padres, abuelos, tíos, profesores, distintos representantes de autoridad. Cuando niño nada se discrimina, no hay elementos de juicio y se aceptan pensamientos incluso contradictorios. Todo lo que percibimos queda registrado en el subconsciente, se recibe un conjunto de normas sin un plan armónico, cada adulto nos dice lo que cree justo, pero sin ponerse de acuerdo entre sí. El ser humano está hecho a pedazos y retazos. Cada condicionamiento pudiera ser positive, esto sería válido; pero están incorporados en nuestra mente sin armonía. Por todo esto los seres humanos no tienen dominio de sí y no pueden regir sus propios destinos. Todos estos condicionamientos son adquiridos y por lo tanto pueden cambiarse. Un trabajo consciente los cambia rápidamente. La ciencia y la tecnología pueden devorar al nombre sino actúa con sabiduría.
Sugerencias prácticas.
1.                 Reflexionar sobre la idea de que no solo somos personalidad, sino que también dentro de nosotros existe algo superior que hay que conocer y que es nuestra esencia o individualidad.
2.                 Trabajar con “slogans” para conducir nuestra voluntad hacia lo más elevado de nuestro ser, lo que nos puede llevar al éxito en el gobierno de sí.
3.                 Evaluar permanentemente nuestros errores y nuestros logros objetivamente.
4.                 Asimilar todo lo positivo del medio y desechar lo negativo.
ALV

viernes, 17 de abril de 2015

CONSTRUYENDO LA FE Y LA ESPERANZA

El artículo que transcribo en esta ocasión apareció en una publicación llamada "Holograma", específicamente en el número 9. Esta revista era editada por la "Frtarnidad de los Servidores de la Nueva Era", entidad iniciática que tuvo su quehacer y acción en Santiago de Chile, en los últimos decenios del siglo XX.

El tema en cuestión, me parece de importancia y vigencia constantes, independiente del tiempo que se trate. Y Aunque podamos estar de acuerdo o no con su plantemiento, siempre será bueno que saquemos nuestras propias conclusiones sobre ello.

En esta publicación, además del artículo aquí expuesto, también aparecía:
  • Como tener buenos amigos.
  • Los engaños de los grupos espirituales
  • Aprendiendo a cambiar. 
Espero que en algo sirva lo que publico, disfruten.

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Fe. Esperanza y Caridad son las tres virtudes o gracias fundamentales del Cristianismo. De aquí se puede deducir la importancia de la fe y esperanza para el ser humano y su vida interna o superior.
“La fe mueve montañas” y “la esperanza es lo último que se pierde”, son dos de los dichos populares más usados corrientemente y que encierran grandes verdades que no todos comprenden, porque si así lo hicieran la vida se mostraría totalmente distinta a como lo hace en la actualidad.
Ambas son virtudes del alma, es decir, virtudes superiores de nuestro ser. Teológicamente se plantea que son la proyección de la Gracia Divina sobre nuestra alma, las cuales luchan por expresar correctamente en los planos de la personalidad.
Podríamos definir a la fe como la virtud superior que implica la certeza o convicción de lo que no se ve. Es creer firmemente en algo de corte superior o divino. Por otro lado, la Esperanza es aquella virtud que permite reconfortar a nuestra alma esperando la venida de algo verdadero y sustancial a nuestra alma.
La fe cree firmemente y la esperanza permite a la persona esperar pacientemente algo mejor. La fe es la fuerza que nos impulsa a avanzar y dirigirnos hacia lo superior y de esta forma ser cada vez mejores. Y la esperanza es la fuerza que hace que podamos soportar pacientemente y sin  alterarnos con las cosas cotidianas que nos alejan de nuestra verdadera esencia, en el conocimiento que ya llegará la oportunidad de trascender esta realidad fútil e insubstancial.
Como se puede ver la una no puede ir sin la otra, una -la esperanza- sirve de trampolín para que aparezca la fe. No podemos cimentar una fe real y maciza sin tener esperanza. Y sin esperanza la vida se vuelve un infierno, en el sentido que no tiene objetivos reales o superiores. Por otro lado no sacamos nada con tener esperanza, si es que no vamos desarrollando la fe consecuentemente con esto.
La esperanza nos da la oportunidad de vislumbrar el futuro y la fe de alcanzar ese destino.
Estos dos conceptos están desarrollados en la decimoséptima lámina del libro de Thoth (el Tarot). Esta lámina o arcano se llama “La Estrella” y a grandes rasgos podemos describirla del siguiente modo: En primer plano encentramos una joven mujer desnuda que se encuentra sacando agua de un manantial y por otro lado está regando, con esa agua la tierra, la cual es bastante árida, pero se puede observar que crece y brota una planta que luce una hermosa rosa sobre la cual se posa una mariposa. Sobre la joven encentramos una estrella de ocho puntas que alumbra el paraje y a la joven, junto a otras siete estrellas menores.

A grandes rasgos, la interpretación de la simbología entregada en este arcano es de la siguiente forma: La región árida nos indica la futilidad e infertilidad que puede llegar a tener la vida cotidiana cuando se enmarca en objetivos intrascendentes y materialistas. Sin embargo, la mujer desnuda (bella e inocente) riega una planta en este árido paraje. Su perseverancia basada en la esperanza de algo superior logra hacer florecer una rosa. Esta representa lo superior que aparece gracias a esa esperanza, sobre la cual se posa una mariposa simbolizando la psiquis superior, la cual nos lleva finalmente en raudo y bello vuelo hacia un mundo distinto y superior.
Es importante destacar que en este páramo aparentemente árido y desconsolador, la joven haya podido hacer florecer una bella flor. Esto es indicativo de lo que se puede hacer con la esperanza y con fe. La mayoría de las personas en un ambiente así se desconsuelan pensando que nunca podrán embellecerlo o hacerlo fecundo. La esperanza tiene que ver con ser pacientes con las leyes del destino (karma) y la fe con la convicción de que alguna vez podremos dirigirlas.
La estrella es una clara alusión a la esperanza surgida de la luz del astro. También podemos asociarla a la estrella de Belén, la que guio a los Reyes Magos, indicando el nacimiento de la esperanza para el mundo.
Es interesante ver que la esperanza va firmemente unida a la perseverancia. De hecho la una genera la otra. Y cuando surge la fe, las otras dos son elementos que la acompañan irremisiblemente.
Pero vemos cual es esta verdadera fe y esperanza del ser humano. Desde el momento que todo ser humano posee algo divino, algo que emanó del Padre Celestial que le dio origen, surge inevitablemente: la esperanza, y posteriormente la convicción cierta (fe) de actualizar y expresar aquello en cada uno de nosotros.

Cómo desarrollar la fe y la esperanza en cada uno.
La verdadera fe es una fuerza superior que está basada en el conocimiento. La fe ciega sólo nos puede llevar al fanatismo, el cual es una lacra que nos impide descubrir nuestra esencia superior. Por lo tanto para poder preparar el camino para el crecimiento de una fe superior es necesario aumentar el conocimiento de nosotros y del mundo que nos rodea.
El conocimiento de sí se puede dar solamente a través de una autoobservación constante durante toda la vida. Para esto existen diversas técnicas que han sido reseñadas y lo seguirán siendo al interior de la Escuelas de Iniciación y desarrollo personal. Técnicas tales como retrospección, introspección, flujograma, y muchas otras más.
Al mismo tiempo iremos conociendo y descubriendo el tremendo potencial oculto que existe en cada uno de nosotros, lo que nos dará una gran confianza.
Por otro lado, el conocimiento del mundo que nos rodea nos confirmará cada vez más la idea de que estamos insertos en un Universo en el cual nada existe al azar y todo cumple una finalidad.
La verdadera fe debe estar basada en el conocimiento del mundo interno y externo, pero va más allá de este conocimiento y llega un momento en que podemos confiar plenamente en cosas que están sobre la comprobación de la observación, experimentación o análisis científico.
Cada vez que anochece sabemos que posteriormente amanecerá. Al mismo tiempo ciframos nuestras esperanzas en que este día será mejor que el anterior. Esa esperanza surge de algo real, no es una ilusión desde el momento que estamos trabajando con nosotros mismos y en algún momento se comenzará a evidenciar el cambio, solamente hay que esperar.
La vida se da en un contexto de acontecimientos cíclicos. En todo existen malos y buenos momentos que se van alternando. El día da paso a la noche y viceversa, la enfermedad a la salud, el auge a la caída, etc. La esperanza debe ser cimentada en el conocimiento de esta Ley Universal. De tal forma que cada vez que estemos mal o las cosas están saliendo mal, debemos recordar esta ley de los ritmos y de los ciclos, y recordar que pronto estaremos bien. Esto no implica conformismo con las situaciones negativas que podamos atravesar, sino que simplemente tener una esperanza de salir de eso basados en algo que es una Ley Universal.
“Por muy oscura que esté la noche sabemos que pronto saldrá el sol.”

La desesperanza es el mayor flagelo que puede azotar a una persona, significa renunciar a la condición superior y maravillosa que cada uno de nosotros es en esencia. Todas las mañanas deberíamos tratar de comunicarnos con lo superior (Dios), cualquiera sea la idea o culto que tengamos frente a Él y posteriormente contar o hacer un recuento de las bendiciones recibidas, es decir, que cosas buenas me han sucedido en la vida y con la actitud positiva que esto dará a nuestra mente, salir a enfrentarse al mundo que nos rodea. La esperanza es la fuerza que nos motivará a seguir luchando aun cuando aparentemente todo esté negativo, porque sabemos que  pronto todo cambiará.
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