martes, 17 de abril de 2012

EL CRISTIANISMO ESOTÉRICO (2ª PARTE Y FINAL)


 A continuación terminamos con el escrito publicado por el Frater Prometeo, a propósito del Retiro Solsticial de Invierno de 1995, de la Orden Fraternitas Rosacruciana Antiqua, llevado a cabo en Chile


GRADOS DEL CRISTANISMO ESOTÉRICO

Rudolph Steiner[1] plantea que el cristianismo esotérico posee en total siete iniciaciones que dan paso a siete etapas estados por la cual debe pasar el iniciado en esta corriente para lograr el objetivo final: la total admisión en el mundo espiritual, o dicho de otra forma la total reintegración a un estado superior de existencia, tanto en cuerpo como en alma.

La primera iniciación correspondería a la ceremonia del "lavatorio" o lavado de los pies. En este grado el discípulo se siente parte integrante de un universo, que fue hecho con una finalidad y nada ni nadie que forme parte de esta creación está de más o es más importante que otra. En esta primera etapa el discípulo debe reflexionar sobre todos lo elementos que sustentan su condición de ser humano y que le permitirán impulsarse más allá en el mundo superior. De la misma forma que el vegetal debe su sustento y existencia al reino mineral, que es un reino evolutivamente hablando inferior, y el animal lo hace del vegetal, así también el discípulo en esta primera etapa debe reconocer, aceptar todos los elementos que le permitirán elevarse en el mundo espiritual.

En el lavatorio de los pies, el Cristo enseña una lección de humildad y de conciencia hacia todo el que quiera comenzar el camino de la iniciación[2]. En la medida que la persona avanza en el sendero espiritual y su conciencia se va tornando más elevada inevitablemente se debe ir dando cuenta que primera importancia cobra el servicio y la responsabilidad para con los demás, especialmente aquellos que se encuentran es estado inferiores de conciencia aún. Jesús le dice a sus apóstoles, a raíz de que él les lava los pies a ellos y considerándose esto como un rebajarse por alguien que se reconoce muy superior: “En verdad, en verdad, os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía.”[3]

Con esta hermosa prueba de humildad y sabiduría, Jesús nos introduce a este primer grado de conciencia cristiana, la cual enseña que cada cual debe reconocer todas aquellos cosas que consideradas inferiores son fundamentales para el desarrollo de todo el sistema, tanto es así que su existencia y su servicio por parte nuestra se hace fundamental para el verdadero sentido de la evolución, algo se que representa a través de la gran acción del cristianismo: la Redención.

Por lo tanto el primer paso es comprometernos al servicio con responsabilidad para todos los que aún no han despertado, ni siquiera han visto un atisbo de luz, para ayudarlos a que pronto lo logren. Así también debemos reconocer los elementos de nuestra constitución que nos permitirán elevarnos en esta tarea, es decir los elementos que corresponden a la personalidad, la piedra fundamental sobre la cual construiremos nuestro edificio. Si hablamos desde el punto de vista de la Cabala podríamos relacionar este primer paso con el sendero treinta y dos, en el cual se sale de la total inconciencia o desconocimiento de un mundo maravilloso para reconocerlo y comenzar a descubrir una finalidad, que no otra cosa que el servicio y el amor a los demás, porque somos parte de una Gran Todo.

Según Steiner el Maestro dice a raíz de esta iniciación, el Maestro dice a su discípulo: “mira la planta; ella echa raíces en la tierra; el suelo mineral es un ser inferior al vegetal. Si la planta fuera conciente de su naturaleza diría a la tierra: si bien es verdad que yo soy de naturaleza superior, no podría existir si tu no existieras, pues tú tierra me alimentas en mayor parte. Y si la planta pudiera expresarlo con sentimientos, se inclinaría hacia la roca y le diría: Me inclino hacia ti roca inferior, pues a ti te debo mí existencia... Si subimos un escalón en forma análoga, el animal diría a la planta: si bien es verdad que yo soy superior al vegetal, le debo nos obstante al reino inferior mi existencia. Así sucesivamente hasta llegar a una condición sobrehumana, como el es Cristo, el cual se inclina sobre los doce apóstoles y les dice: A vosotros debo mi existencia.”

Después de haber explicado esta primera iniciación o primer grado, Steiner añade que el Maestro le decía al discípulo: “Durante semanas debes entregarte al sentimiento cósmico de que lo superior debe inclinarse hacia lo inferior; habiéndolo contemplado profundamente experimentarás un síntoma interior y otro exterior”. El interior dice relación con una visión o percepción astral del hecho del lavado de los píes de Cristo a sus discípulos, y el exterior el de sentir realmente como el agua fluye a través de los pies.

Según yo creo, esto de que lo superior debe inclinarse hacia lo inferior, no es tan así, sino que simplemente debido a que no existe otra forma de explicar este sentimiento se escogen estas palabras; pero precisamente, se da cuenta el discípulo que nada es superior o inferior y que solamente se hayan en un estado distinto de evolución y todos dependen de todos. El tomar conciencia real de esto nos hace humildes. Con respecto al sentimiento interno, pienso yo que la percepción astral no necesariamente debe ser con las imágenes propias del lavado de los pies, sino que también puede ser sentir profundamente este sentimiento de real humildad y amor hacia todos aquellos que permiten que uno pueda servir y por lo tanto existir.

Con respecto al segundo grado o segunda iniciación, Steiner dramatiza esto con que al discípulo se le dice: “Debes desarrollar en ti mismo otro sentimiento más. Debes representarle que te atacasen toda las clases de dolores y sufrimientos del mundo; debes sentir que estuvieses expuesto a la embestida de toda clase de contratiempos; y debes suscitar el sentimiento de estar erguido, aunque te amenace toda la miseria del mundo”. El autor precitado indica que esta segunda iniciación se traduce en el sentimiento de que por todas partes el candidato es golpeado y consecuente a esto aparece el fenómeno de la visión astral de la flagelación.

Recordemos que el camino del cristianismo es un camino esencialmente encauzado por la mística del corazón, la vía cardiaca, lo que podríamos traducir como un camino principalmente reseñado por los sentimientos más que por el pensamiento. Y otra de las cosas fundamentales en le cristianismo está el hecho del sacrificio doloso y gozoso a la vez y he ahí uno de los principales misterios de este camino. Tan sólo observemos el tremendo suplicio por el cual tuvo que pasar el Cristo para lograr la redención de la humanidad. Sin sufrimiento, sin dolor, no se puede lograr nada; eso parece decirnos el cristianismo en sus formas más burdas y bajas. Pero, nosotros como iniciados sabemos que el camino de iniciación se pone a prueba, porque la primera labor es la de forjar y templar nuestra personalidad, para que se les pueda encomendar misiones de mayor relevancia. Por esta razón aparecen estas pruebas, pero e] gran misterios está en que el aparente dolor se puede transformar en gozo si todo esto se hace con el real propósito servir, y por lo tanto enfocado en forma altruista, es decir excéntricamente, no concéntricamente como lo haría una persona egoísta que aún no logra despersonalizarse.

Desde mi punto de vista esta primera prueba que se nos pone en nuestro camino afecta a aquellos apegos más físicos y emocionales, aquellos que nos están haciendo constantemente sufrir o alegrar en un constante ir y venir, sin que ninguno de nosotros tengamos real control de la situación y nos impide por lo tanto encontrar la serenidad que dará paso a la felicidad. El iniciado en un primer momento al enfrentarse a todas estas trabas e impedimentos sufrirá, pero finalmente se dará cuenta, y he ahí el misterio del cristianismo, que al abandonar estos apegos, el sufrimiento se transforma en alegría en verdadero gozo superior.

La tercera iniciación o grado corresponde a pensar y experimentar que lo que considera más sagrado de su ser, lo que cultiva con toda la fuerza de su yo, es agobiado con mofa y escarnio; y tenía que decirse, Steiner escribe su obra ya citada::”Venga lo que viniere, debo quedar firme y luchar por lo sagrado de mi ser". El discípulo al haber profundizado en tal sentimiento, ha de sentir un dolor punzante en la cabeza, como visión astral experimentaba "la coronación con corona de espinas”.

Según mi opinión debemos entender esta etapa como algo muy similar a la anterior, solamente que en este caso se nos está enfrentado a los apegos y condicionamientos más sutiles, especialmente aquellos que dicen relación con la estructura más profunda de la personalidad y aquellos de construcción mental. Cada uno de nosotros se dará cuenta luego de haber pasado por los pasos previos que muchas cosas que siempre las dimos por certeras y absolutas, no lo son tal, o al menos existen alternativas tan valederas como estas y se nos abren nuestros. Todo este giro completo a las cosas más trascendentes pueden perfectamente perdernos y hacernos cambiar o confundir nuestros objetivos iniciáticos y de servicio. Muchas veces se habrá de cambiar estos profundos condicionamientos y apegos mentales, por lo que en un primer principio se habrá de sufrir, al igual que el grado anterior, pero este es un sufrimiento mucho más profundo, y que simbólicamente lo ubicamos en la cabeza, porque allí se encuentra el órgano rector del pensamiento. El que logre coronarse con la corona de espinas y ya supere el sufrimiento que esto acarrea, logrará reinar sobre su personalidad y definitivamente se alzará como un verdadero amo y señor de sus actos, emociones y pensamientos.

En la cuarta iniciación o cuarto grado el discípulo debe lograr que el cuerpo propio lo sienta tan extraño como si fuera un objeto exterior. Según Steiner, esta sensación debe sentirla tan fuerte o vivida, que debe decir: “llevo conmigo mi cuerpo, al igual que llevo mis prendas de vestir”; deja de relacionar su yo con su cuerpo, y se produce lo que se llama la “prueba de sangre”; aparecen los estigmas en los pies, en las manos y en el costado derecho del cuerpo; y como síntoma interno el discípulo tiene la visión astral de la “crucifixión”.

Según mi opinión, luego de gobernar finalmente la personalidad y desligarse de los distintos apegos y apetencias que la esclavizan, recién se logra la despersonalización real, y por supuesto el cuerpo, o más bien dicho todos aspectos que componen lo mortal, pasan a percibirse como algo totalmente ajeno a verdadero yo, y si bien es cierto son una herramienta, a veces puede sentirse también como un estorbo.

La crucifixión realmente se vivencia, cuando se da cuenta que la cruz que compone nuestra personalidad es algo para sustentar y expresar nada más el verdadero yo, que se halla sobre ella. Es el mismo simbolismo de la rosa en la cruz; realmente comenzamos a sentir como rosa y la cruz la comenzamos a ver como algo ajeno, aunque sirve para nuestros propósitos.

Hasta aquí se ha producido un trabajo de desarrollo y equilibrio sobre la personalidad, y se podría decir que son los cuatro grados que corresponden a los “Misterios Menores” del Cristianismo esotérico. Desde el punto de la vista del Árbol de la Vida, podríamos decir que estos cuatro grados corresponden a trabajos a realizar en las cuatro Esferas inferiores, a saber: Malkuth, Yesod, Hod y Netzach, y que principalmente se centran en la tercera tríada, que corresponde al mundo de Jetzirah o de las fuerzas angélicas y el mundo material representado por el mundo de Assíah.

A continuación vienen los tres grados que corresponden al ingreso dentro del mundo de Briah, ético o moral. Mundo representado por la tríada de Tiphereth, Gueburah y Kjesed, y es en esta región del Árbol de la Vida en donde se desarrolla la esencia del Cristianismo, especialmente en la esfera de Tiphereth que es el equilibrio de las otras dos.

Las tres iniciaciones que siguen corresponde a los que podríamos llamar los “Misterios Mayores” y que dicen relación con el desarrollo de los cuerpos y mundos más trascendentes del ser humano, aquellos que están tras el velo de Paroketh, que separa la segunda de la tercera tríada.

El quinto escalón o grado consiste en algo que el autor da en llamar “La Muerte Mística”. Se le presenta al iniciado algo como si en un determinado instante se corriese una cortina negra ante lo físicamente visible, como si todo desapareciera. El iniciado se sumerge en las causas del Mal, del dolor, de la aflicción y del sufrimiento; y sufre todo lo que del mal vive en el fondo del alma humana, al “descender al infierno”. Una vez experimentado esto resulta como si se rompiese la cortina negra y se percibe el mundo espiritual.

Indudablemente que luego de lograr una verdadera despersonalización, comienza la .verdadera labor redentora, o más bien la acción ya más profunda en este sentido. Para este propósito es necesario conocer en las raíces todos los elementos negativos que afligen a las personas e impiden su desarrollo. Por esta razón se produce este descenso a los infiernos, y solamente podrá hacerlo el que esté ya preparado para combatir todos los vicios, pecados y negatividad. Y una vez que comienza con su labor de redención se devela el mundo espiritual o bien se rasga el velo de Paroketh, pudiendo el iniciado acceder a una realidad sustancialmente distinta y más evolucionada.

En el sexto grado encontramos lo que se llama la “sepultura y la resurrección”, según el autor. En este proceso el iniciado se siente aunado con todo el cuerpo terrestre, como si estuviese cuesto en la tierra y perteneciese a todo el planeta. Su vida se expande y se convierte en vida planetaria.

Desde mi punto de vista en este sexto grado aparece el sentimiento profundo y la más completa convicción de la unidad, pero no como un intelectualismo sino que como una vivencia. Un sentimiento de unidad que abarca a todo el planeta, e incluso diría yo actualmente más que esto, y abarca a todo lo conocido e imaginable por la mente. Este sentimiento y vivencia de la unidad a nivel universal da cabida a la sensación verdadera de la belleza y la armonía y permite ir a su esencia misma. Por esta razón es que yo creo que en esta iniciación accedemos al corazón mismo de la Esfera de Tiphereth, y desde aquí se comienza a abrir el sendero para el próximo paso que corresponde al nexo directo entre el Hijo y el Padre (Kether), y el acceso final al reino espiritual o divino.

Steiner indica que sólo puede describir el séptimo sentimiento o iniciación quien fuera capaz de pensar sin el instrumento del cerebro físico; y para ello no existe ningún lenguaje. Este grado es superior a todo cuanto el ser humano puede representarse; el autor le denomina “la Ascensión”, o la total admisión en el mundo espiritual. Es la culminación en la iniciación cristiana, y podríamos decir que lo es también en la evolución de la humanidad, ya que se produce la reintegración al Origen Divino de donde todo salió. Esta reintegración el Cristianismo la produce como un canal directo desde la Esfera de Tiphereth hacia Kether, algo que analizaremos someramente más adelante.



LA CABALA CRISTIANA

Como hemos visto el origen del cristianismo en el seno del judaísmo, nos hace deducir una relación íntima existente entre la Cabala (cuerpo de enseñanzas esotéricas del judaísmo) y el cristianismo esotérico. Esta relación tan evidente, ha llegado a ser tan directa que muchos han hablado de una Cabala Cristiana, la cual se basa entre otras cosas en una explicación desde el punto de vista cabalista de la nueva dispensa; y para ello se analizan el Nuevo testamento, especialmente aquellos libros considerados esencialmente esotéricos; Evangelio según San Juan y el Apocalipsis. También se han desarrollado nuevos conceptos cabalistas que entregan una visión más profunda y universal de la creación dando posibilidad al estudio comparado con otras tradiciones de la humanidad.

La cabala cristiana, según mi punto de vista, no es otra cosa que la explicación enfocada con este prisma de las ideas sustanciales y trascendentes de la doctrina cristiana. Como siempre hemos visto, la Cabala, o mejor dicho el Árbol de la Vida, es un jeroglífico tan universal y completo que prácticamente cualquier forma de manifestación puede ser explicado o encuentra una ubicación en él. Por ello el cristianismo no escapa a esto y sus ideas pueden ser explicados y relacionados tomando en cuenta esta magnífica estructura

De esta forma tenemos que el cristianismo habla del Dios Padre, del Verbo o Dios Hijo y del Espíritu Santo como los elementos divinos que son Uno y conforman la Deidad: la Santísima Trinidad; pues bien desde el punto de vista cabalístico esto está relacionado con Kether (Padre), Kjockmah (Hijo) y Binah (Espíritu Santo); o bien primera tríada (Kether-Kjockmah-Binah) con Dios Padre; segunda tríada (Kjesed-Gueburah-Tiphereth) con Dios Hijo; y finalmente la tercera tríada (Netzach-Hod-Yesod) con Dios Espíritu Santo. Si bien es cierto cualquiera de estas relaciones puede darse como aceptada de acuerdo al punto de vista o el momento en que se analice, se puede dar una tercera que no es menos acertada que las otras: el Macroprosopos es Dios Padre, el Microprosopus es su Voluntad encarnada y dispuesta a entrar en contacto con la humanidad para entregar Su mensaje, y es por lo tanto el reflejo de Aquel, es decir el Hijo; y todo esto para que se desarrolle en el plano de la Sekkinah, es decir el plano Sagrado de las realizaciones, sin el nada de lo que ha sido hecho tendría razón de ser: la Esposa del Microprosopus, Malkuth que corresponde al Glorioso Espíritu Santo.

Es interesante observar la correspondencia más o menos completa que existe entre la idea o el concepto de Daath, como conocimiento trascendente, y la Gnosis, aquella luz o conocimiento directo de la divinidad que aludían escritos de principios del cristianismo.

Es posible también establecer relaciones directas de algunas esferas con algunos personajes o potencias cristianas; ejemplo de esto es la relación que se hace de Binah con la Virgen María, ya que de esta esfera surge la primera forma y por lo tanto también la dualidad del bien y el mal, nace el infortunio pero también nace la hermosa posibilidad de la creación y la divinidad.

Tiphereth como es el centro del Árbol es el Hijo que encarna con una misión de intermediación entre los extremos de la Creación, cual de ellos más sagrado y divino: el Padre como representante de la energía divina totalmente sutilizada y la Sekkinah (el Reino) representante de la energía divina concretizada; ninguno es más que el otro, ambos son la expresión de DIOS, para lo cual existe un intermediario: CRISTO (Tiphereth). Por esta razón es que los dioses asociados a esta esfera son dioses sacrificados como en algún momento lo fue Jesús, aunque también son niños divinos o dioses reyes.

En los primeros versículos del Evangelio según San Juan, el que se considera el más esotérico, aparecen unas líneas muy familiares a nosotros, y en el cual podemos encontrar ideas de profunda relación cabalística. Los versículos en cuestión dicen textualmente: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. El era en el principio con Dios, todas las cosas por Él fueron hechas, y sin El nada de lo que es hecho fue hecho. En Él estaba la Luz de los hombres, y la luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron contra ella”[4]

Analizando esta profundísima idea desde un punto de vista cabalístico tenemos como primer lugar que comienza con la palabra “En el principio” al igual que el Génesis, Bereschit en hebreo, al cual se le han dado una infinidad de interpretaciones cabalísticas a través de la transposición de sus letras, los posibles nuevas palabras a realizar a partir de ella y por su valor numérico. Y la verdad es que sería bastante largo explayarse en esto aquí, como ejemplo podemos decir que existen sendos y extensos tratados (la Cabala del Bereschit), solamente a partir de las conclusiones de los análisis de esta palabra, ya que ella ha dado origen a toda la creación y por lo tanto los cabalistas plantean que en sí posee todo el conocimiento de esta creación.

Pero podemos hacer algunos pequeños alcances a una interpretación cristiana del asunto, por ejemplo algunos estudiosos plantean que esta palabra significa “Estableceré al hijo, porque el Padre Eterno, desde el comienzo, o se eternamente engendró a su Hijo único, y que este Hijo desde el comienzo de los tiempos tenía que encarnarse en e] seno de Virgen Purísima”[5]

Ahora bien volviendo a la idea completa de todos las palabras en los versículos mencionados, una interpretación personal cabalística de todo esto es como sigue: Se hace mención a un Principio que corresponde a Kether (Dios), y el hijo de este o Kjockmah (Verbo) y ambos eran uno sólo, ya que la Corona sólo se puede expresar a través de la Sabiduría y Ella permanecer inmutable. Posteriormente deviene un tercer elemento divino la Vida que puede corresponder a Binan, ya que en el Entendimiento se produce la primera forma que será animada, en otras palabras está la semilla de la vida y la muerte. A continuación surge la Luz como cuarto elemento y podría corresponder al conocimiento superior posibilidad en ciernes de adquirir conciencia con respecto a todo esto: Daath, y con ello la posibilidad de involucionar y evolucionar subsecuentemente. Por ello es que al descender este conocimiento, la Tinieblas, caracterizada por lo siete Reyes de Edom (desde Kjesed hacia abajo) no prevalecieron contra ella y estas no la vencieron, es más sufrirán una transformación de luz.

Uno de los tres dogmas básicos del cristianismo, como es la Existencia de la Santísima Trinidad se ve perfectamente explicado y profundizado en la Cabala, pero ¿qué pasa con los otros dos, como son la encarnación de Cristo en la Virgen María y la redención que logra gracias a su sacrificio?

Algo de encarnación ya lo hemos discutido, porque en la Cabala Binah, la esfera en donde se encuentra la semilla de la existencia dual forma-energía, se asocia directamente con la Virgen María, es más existen es en hecho de que la idea de la Virgen María como una Fuerza Divina Femenina, o Díos-Mujer, es mucho más antigua que el cristianismo en sí, y posteriormente estos adoptaron esta idea para representar a la madre del Mesías. Para reforzar esta última idea observemos que “Binah es considerada la Gran Madre, y algunas veces es denominada Marah, el Gran Mar, y es por supuesto, la Madre de toda Vida.”[6] De esta esfera surge los seis Sephiroth de Creación, los que a su vez constituyen el Microprosopus, cuyo centro, es Tiphereth, y por ello es Cristo encarnado en la Tierra (Malkuth), en donde ejerce su acción.

La misión del Microprosopus frente a Su Esposa (Malkuth) es establecer el nexo y la comunicación entre ella y el Padre que ha dado origen a todo y especialmente ayudar para que esta reunión se realice a través de su mediación, he aquí la redención. Cristo enseña el camino de salvación y de unión con el Padre, e incluso en el Nuevo Testamento dice: “Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Les respondió Jesús: No me conocéis ni a mí ni a mi Padre, si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.”[7]

Y en otro pasaje dice: “…y aquel que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado.”[8]

Reflexionando sobre estos dos últimos pasajes de la Biblia, es bastante claro la idea que existe detrás de ello, especialmente si se conoce de Cabala y del Árbol de la Vida, en otras palabras Jesús se identifica plenamente con Tiphereth y si alguna persona pudiera colocarse en este lugar de conciencia por un sólo momento, entonces podría percibir o comunicarse con el Padre: Kether, ya que existe un sendero de comunicación directo (el trece): La Emperatriz (arcano 3),

Por lo tanto la idea de redención está dicho en estas sencillas palabras: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí, si me conocéis a mí conoceréis también a mi Padre”[9].... “En verdad, en verdad, os digo: el que crea en mí hará también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre”[10]. Dicho en palabras sencillas: debemos tratar de desarrollar a Tiphereth en nuestro interior, debemos seguir el camino de expansión de la conciencia por el pilar del medio, desde Malkuth, pasando por Yesod y estableciéndonos finalmente el Tiphereth, porque desde allí podremos intuir al Padre, y finalmente volveremos a reunimos con él. He ahí la labor de redención en la humanidad, cada ser humano debe realizarlo en su interior.


CONCLUSIONES.

Para mí es evidente que el Cristianismo posee un aspecto esotérico, de otra manera no habría podido subsistir durante dos mil años como el eje religioso y moral del occidente, y ejemplos concretos de ello a través de la historia los encontramos especialmente en los grupos gnósticos, los alquimistas, los templarios, los rosacruces y los martinistas.

Otra cosa sería investigar si lo narrado en el Nuevo Testamento o en otros escritos con respecto al inicio de este punto de vista son exactos o son símbolos que expresan una realidad esencial que acontece más allá del mundo físico. Por ejemplo son buenas preguntas: ¿Existió realmente Jesús?; ¿su vida, pasión y muerte, son realmente como se muestra en los evangelios?; ¿estaban realmente tan degradadas y equivocadas las culturas que se habrían opuesto a su surgimiento?, y seguramente surgirán otras más.

La verdad es que yo poseo ideas personales con respecto a estas interrogantes, pero lo importante es que independiente de que Jesús haya existido o no tal cual lo narran, o que todo lo acontecido en los albores de la era cristiana fue realmente así; está la idea y el convencimiento de que la esencia que anima todo esto es real y se presenta en diversos grados de complejidad, y cada cual irá teniendo acceso a ellos dependiendo de su evolución personal.

Siento que existe un Dios amoroso, un verdadero Padre, cuando nos brinda todas estas posibilidades o interpretaciones de la realidad espiritual o esencial; y en todas ellas siempre tendremos la posibilidad de llegar a El. Recordemos que nadie tiene la Verdad total, solamente la conoceremos cuando lleguemos de nuevo a Su lado; por ello ¿porqué pelear si fue así o no?, lo que tenemos que preocuparnos es de descubrir si realmente sirve en mí y si está ayudando a mi evolución. Por ejemplo, si estamos descubriendo que es el momento de una nueva dispensa, posiblemente el mensaje entregado por el cristianismo debe ser reformado, pero ¿estamos realmente dispuestos a hacerlo?; esto no significa desconocer lo anterior, sino que como siempre ha sido la evolución de la humanidad es asimilarlo y ampliarlo en un nuevo esquema mucho más universal. El cristianismo esotérico permite ese paso a este nueva dispensa, ya que nunca ha pretendido ser la total verdad, y siempre está dispuesto a cambiar a adaptarse, ya que es sabedor que es la continuación de un flujo iniciático y esotérico, en el cual heredó milenios de conocimientos y evolución de distintas culturas y, cuando llegué su tiempo, deberá dejar su lugar a nuevas formas, heredando a su vez todo lo que pudo desarrollar en el lapso en que fue primer actor.

Finalmente mi deseo es que rápidamente se encienda la Luz de Cristo en cada uno de nosotros.

Prometeo Rc




[1] En su obra "El Evangelio Según San Juan" Cap XI, llamado: "la Iniciación cristiana"
[2] Evangelio según San Juan, Cap.13
[3] Evangelio según San Juan, Cap 13 Vers.16
[4] Evangelio según San Juan Cap.l Vers.1-3
[5]Tomado de "Profundos Misterios de la Cabala Divina" de Jacobo Gaffarel. Pág.75
[6] Dion Fortune, "La Cabala Mística", Pág.139
[7] Evangelio según San Juan Cap.12 Vers.19
[8] Evangelio según San Juan Cap.12 Vers.45
[9] Id. Cap.14 Vers.6-7
[10] Id. Cap. 14 Vers. 12

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