sábado, 12 de enero de 2019

EL ESOTERISMO Y EL PENSAMIENTO MODERNO (2ª parte)

Continuamos con este escrito en donde principalmente se analiza el primer septenario de los Arcanos Mayores del Tarot.

En esta ocasión veremos las primeras páginas (Arcanos Mayores 1 y 2)

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Página 1ª
Vemos a un hombre de aspecto extraño. Su figura cubierta con un multicolor traje se encuentra entre el cielo y la tierra. Sus pies se esconden en la hierba y en las flores, su cabeza luce un gran sombrero de ala volteada que nos recuerda al signo de la eternidad, desaparece en las nubes.
En una mano lleva la varita mágica, el signo del fuego, apuntando con un extremo al cielo, y con la otra mano toca el pantaclo, el signo de la tierra, que se encuentra en una tienda de prestidigitador, junto a la copa y el sable, los signos del agua y del aire. Estamos viendo los cuatro símbolos mágicos en acción.

La cara del prestidigitador se muestra radiante y confiada. Sus manos se mueven rápidamente como si jugaran con los signos de los elementos, lo que nos hace sentir que maneja unos hilos misteriosos que unen la tierra con los astros lejanos.
Todos sus movimientos están llenos de significado y cada nueva combinación de los símbolos da origen a una continua serie de fenómenos inesperados.
Esta  primera página nos revela las virtualidades que debemos despertar en nosotros. Pero, dejemos que sea este ser el que no hable, escuchemos sus palabras:
“Las apariencias formales han distraído hasta ahora tu atención de la realidad visible. Tú sólo has visto en mí, la ilustración grotesca de un naipe. Y, sin embargo, si me miras mejor, te verás a ti mismo en mí.
“Tu psique se nutre en el absoluto del conocimiento. Asentir a la verdad es comunicar con él. El dinamismo del que tú hasta ahora sólo has advertido los resultantes tangibles te rodea constantemente.
“Permanece cerca de ti. Tú iniciativa dispone de él. Habita en ti mismo y extiende sus límites relacionándote con el universo entero. Está movido soberanamente por quien él acaba de arrebatar.
Si la materia, las formas y los hechos son accesibles a tú entendimiento y a tu acción por el dominio directo de tus sentidos de tus órganos físicos, todo impulso generado dentro de ti se impondría también al exterior y se concretaría pronto en apreciables realidades.
“En síntesis, yo represento el superhombre, o a la humanidad entera, uniendo la tierra y el cielo.”
Pero no siempre es apto para la iniciación el que codicia sin más la ciencia de lo oculto.
Al contacto con el símbolo se manifiesta el sentido místico de los predestinados; se despierta una superconsciencia; nace un nuevo y definitivo horizonte.
Sentir, buscar comprender parece que anuncian a saber, querer y atreverse. También es necesario callarse, entrar dentro de sí, recogerse.
Meditar es sentir con mayor agudeza, buscar lúcidamente, prepararse para comprender y por lo tanto adquirir la ciencia, preparar la voluntad es fomentar la audacia.
Es necesario para acercarse a esta ciencia oculta el conocerse a sí mismo.
Así, quien ama sus ideas y tiene miedo a desprenderse de ellas, quien teme a las nuevas verdades y está dispuesto a dudar de todo, antes que admitir alguna cosa al azar, es preferible que no franqueé la muralla de lo desconocido. Pues comprendería mal estas verdades y se encontraría perturbado, pero lo estaría mucho más, si llegara a comprender bien esta ciencia oculta.
La mente es la varita milagrosa del hombre. Es una especia de fantástico sombrero de mago de donde podemos extraerlo todo.
Todos nuestros pensamientos habituales son nuestros hijos mentales, todo hijo tienen qué alimentarse de sus padres.
Estos hijos mentales son los que decidirán el destino a futuro del individuo, cómo asimismo los que le traerán "buena o mala suerte" de acuerdo con su calidad vibratoria.
Ahora sí una persona pudiera en un momento dado concentrar todas sus energías mentales en un solo propósito podrían lograrse milagros.
En la práctica vimos que nuestra mente pasa vertiginosamente durante el día de uno a otro pensamiento, y que no descansa ni siquiera en la noche durante el sueño. Este continuo vagar produce un fantástico despilfarro de energías al producirse en el sujeto un estado de dispersión energética.
A fin de formarnos una vida mejor debemos alcanzar dominio sobre la imaginación para no crearnos un destino duro y negativo, ya que todo pensamiento tiende a materializarse.
Por eso, hay que ser capaz de mantener un cuadro mental fijo en la imaginación sin que sea borrado por otros pensamientos y se lograrán maravillas.
Así, en síntesis, esta primera carta del tarot simboliza "la voluntad". La voluntad humana debe reflejar aquí en la tierra la voluntad divina, para producir el bien e impedir el mal.
Por otro lado, la egolatría es la base de la ignorancia. Es necesario disolver el ego para poder individualizarnos. El ego se disuelve comprendiendo nuestros errores profundamente en todos los niveles de la mente. La mente debe pasar por una suprema muerte y por un supremo renacimiento. Es necesario qué muera el ego.
Necesitamos "morir" de instante en instante. Necesitamos "nacer" de instante en instante. Esa es la misión del mago creador de la primera página de este libro profundo y misterioso que es el tarot.

Página 2ª
Hermanos míos hemos levantado el primer velo del Misterio y les invito a ver que sigue, avancemos por el largo pasadizo del conocimiento oculto para ver a media luz la figura de una mujer sentada en un alto trono entre dos columnas del templo, una blanca y otra negra.

El misterio emana de ella y a su alrededor.
Símbolos sagrados centellan en un verde manto.
Sobre su cabeza tiene una tiara de oro que termina en una luna de dos cuernos. En las rodillas sostiene dos llaves cruzadas y un libro abierto.
Entre las dos columnas detrás de la mujer un segundo velo todo bordado con hojas verdes y frutas de granada.
La voz de la Misteriosa mujer se deja oír y nos dice: “para poder entrar al templo es necesario levantar el segundo velo y pasar entre las dos columnas y para poder pasar entre ellas es necesario entrar en posesión de las llaves, leer el libro y entender los símbolos.”
El conocimiento del bien y el mal los espera. ¿Están listos? Penetraremos en el significado del conjunto. Sobre una misma base hiperfisica polarizada, reposa el equilibrio de las realidades tangibles y vivas.
Abstraída por el estudio, transformada por la inspiración, la mente humana alcanza las "llaves" de los grandes misterios.
Un velo esconde a la mirada las profundidades cósmicas pero puede ser arrancado de su doble soporte, elemento interpuesto entre lo visible y lo oculto.
El cuádruple adorno de la tiara, el jeroglífico lunar (símbolo de la inspiración) situado en lo más alto, la diadema inferior que ciñe la frente y las dos restantes, intermediarias, la cuádruple contextura del universo, análoga a la del hombre.
Esta página "la papisa" es la representación de las ciencias, es decir, la posesión absoluta y completa de la verdad: el conocimiento.
Así pues, ¿qué sabe el hombre en efecto? Nada, y sin embargo no le es permitido ignorar nada. No sabe nada y está llamado a saberlo todo.
El conocimiento supone el binario. El binario es la unidad multiplicándose a sí mismos para crear y es por esto que los símbolos sagrados hacen sabia a Eva a un costado de Adán.
Bohas y Jakin son los nombres de las dos columnas simbólicas. Ellas explican todos los misterios del antagonismo sea material, político o religioso.
El principio activo busca al principio pasivo; la plenitud está enamorada del vacío.
La unidad es Dios; la dualidad, la naturaleza. La unidad es la energía absoluta; la dualidad, la oposición.
La naturaleza es el reflejo de Dios y la mujer el reflejo del hombre. De la unión de los dos nace le tercer principio: el ternario.
Esta carta nos señala que todas las cosas manifestadas tienen dos lados, dos aspectos. Es decir, un par de opuestos con innumerables grados entre ambos extremos.
Hay que aprender que la diferencia que existe entre cosas aparentemente y diametralmente opuestas es sólo cuestión de grados.
Así, todo par de opuestos puede conciliarse.
Lo bueno y lo malo no son cosas absolutas: a un extremo lo llamamos bueno y al otro malo, o bien a uno y mal al otro, de acuerdo con qué sentido que queramos darle.
¿Y qué es sabiduría? Es la conciliación y la unión de los principios, es la energía revolucionaria dulcificada y domada al orden y a la Paz, el orgullo sometido al amor, es la ciencia reconociendo las inspiraciones de la fe.
Cuando la ciencia humana se hace prudente por su modestia, y se somete a la inefabilidad de la razón universal, enseñada por el amor o la caridad universal, puede tomar entonces el nombre de gnosis, porque conoce, por lo menos, lo que aún no puede vanagloriarse de saber perfectamente.
La razón universal dice: El amor y el odio son considerados como diametralmente opuestos, completamente diferentes e irreconciliables. Pero si se aplica la dualidad se observa que no existe un amor absoluto o un odio absoluto, diferentes uno del otro. Todo es cuestión de grados.
En cualquier punto de la escala, encontramos más amor o menos odio, si ascendemos por ella, o menos amor si por ella descendemos, y esto es cierto, sin importar nada el punto que tenemos como partida.
Hay muchos grados de amor y de odio y existe también un punto medio donde el agrado y desagrado se mezclan en tal forma qué es imposible distinguirlos.
Apliquemos esto a la verdad y veremos que todas las verdades no son más que semi verdades.
Lo importante de todo esto es que esta página del tarot dice que podemos transmutar un estado mental en otro por el transitar a lo largo de la misma escala.
Los estados mentales pertenecen a innumerables clases, cada una de las cuales tiene polos de opuestos, a lo largo de los cuales es posible la transmutación.
Lo dual puede ser positivo o negativo en el caso del amor y del odio, el amor es positivo y el odio es negativo. Lo positivo es de grado superior a lo negativo pudiendo el primero dominar fácilmente al segundo ya que la tendencia de la naturaleza es en dirección a la actividad de lo positivo.
Es importante saber también si elevamos nuestra mentalidad al buscado grado de vibración, mediante la voluntad obtenemos en nuestra propia mente haciendo los dueños de nuestros pensamientos, en vez de ser su esclavo y servidor.
Este es el secreto, el misterio y la ciencia de esta mujer. Ella es la papisa y que para hacernos reflexionar un poco más nos transporta al otro extremo del globo, a la milenaria china donde esta dualidad se manifiesta cómo Yin o fuerza negativa y el Yang o fuerza positiva.
La alternancia de la luz edad debe considerarse lo primero; una seria la benefactora de la humanidad, la otra su enemiga.
Ese vaivén regular es el origen de toda la vida (es lo que nos hace trabajar reposar, crecer las hojas en primavera y caer en el otoño), es el fenómeno fundamental. El mismo vaivén, la misma oposición, fueron descubiertos en toda la naturaleza. El día finaliza, noche no tarda en caer. Antes que parte la noche el día está preparado. El día es pues el comienzo de la noche. Nada está terminado, todas las cosas están en evolución, dependientes y ligadas; el nacimiento es ya el germen de la muerte.
La síntesis de la segunda carta: La voluntad debe guiar a la ciencia y si tenemos: El 1 más el 2 nos entrega el 3. Luego 1 – 2 - 3 son los valores que representan el absoluto.
 Kosmos S.I.I.
Continuará...

domingo, 6 de enero de 2019

EL ESOTERISMO Y EL PENSAMIENTO MODERNO (1ª parte)

Este escrito, considerando su extensión lo publicaré en cuatro partes. 

Para especificar un poco más la temática a encontrar podríamos agregar el subtítulo:
"Breve análisis del Primer Septenario de los Arcanos Mayores del Tarot."

La autoría corresponde a Kosmos S. I. I (Orden Martinista), y lo entregó como un legado póstumo este Hermano, a quien tuve la suerte y la dicha de conocer y recoger parte de su enseñanza.

Espero les agrade, recuerden esto es sólo la primera parte....


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Existe la idea de un conocimiento que sobrepasa todo conocimiento humano ordinario y que es inaccesible a la gente común pero que existe en alguna parte y pertenece a alguien, penetra la historia entera del pensamiento y de la humanidad desde las épocas más remotas.
Este conocimiento es denominado “conocimiento oculto”. La palabra, el concepto, la idea, la expectativa, existen, pero no en formas concretas, definidas de percepciones mezcladas con esta idea. Y la idea misma tiene que ser desenterrada muy frecuentemente con gran dificultad del fondo de montaña de mentiras, tanto creadas con intención como sin ella, de engaños y autoengaños, y de intentos ingenuos de presentar en forma inteligibles tomadas de la vida ordinaria, lo que en su propia naturaleza no pueda tener parecido alguno con ella.
La humanidad ante la idea del conocimiento le recuerda a uno las gentes en los cuentos de hadas a quienes alguna diosa, hada o mago, promete darles todo lo que ellos quieran con la condición que digan “exactamente”  que es lo que quieren y, generalmente, en los cuentos de hadas las personas no saben que pedir y vemos que se siente perdidas irremisiblemente cuando se encuentran ante la pregunta de qué es lo que desean y de lo que les gustaría tener.
Ante el conocimiento oculto acurre algo semejante y esto no parece preocupar mucho a la gran masa humana ensoberbecida ante el aparente poder de la humanidad sobre la naturaleza.
Solamente la enfermedad, la desgracia y la muerte vienen ocasionalmente a enseñarle humildad, y el ser humano que en medio de su soberbia se cree amo y señor del universo agacha la cabeza tan abrumado e impotente como el hombre primitivo ante la furia de los elementos.
Solamente en esos momentos medita en la vida y se interroga a sí mismo: ¿Qué es la vida? ¿Por qué Dios es tan injusto? ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué todos tenemos que morir? ¿Acaso no existe la felicidad?
Algunos, demasiado materialistas o demasiados perezosos para pensar, se conforman atribuyendo todo a la casualidad,
Las religiones tratan por todos los medios posibles de brindar consuelo a través a través de los diferentes dogmas a los cuales se le atribuye origen divino.
El individuo viene desorientado y atemorizado ante el mañana. A fin de paliar el desconcierto y la angustia que le produce la visión de un mundo aparentemente caótico, injusto y sujeto a la casualidad, se rodea de progresos materiales, lujos y diversiones. A través de la vida social, las fiestas y las amistades, procura olvidar su vacío espiritual y cierra sus ojos ante el terrible espectáculo de la vida.
Las personas tienen  conciencia de estar rodeadas por la muralla de lo desconocido y al mismo tiempo cree que puede atravesar la muralla y que otros han atravesado; pero no puede imaginarse, o lo imagina  muy vagamente que es lo que haber detrás de esa muralla. No sobre lo que le gustaría encontrar ahí o qué es lo significa poseer “conocimiento”, ni siquiera se le ocurre que una persona pueda mantener distintas relaciones con lo desconocido.
Y lo desconocido, llamado también “ocultismo” tiene un doble significado. O bien es conocimiento secreto en el sentido que es conocimiento guardado en secreto, o conocimiento del secreto, es decir, de los secretos vedados a la humanidad por la naturaleza.
La idea del círculo interno de la humanidad o la idea del esoterismo tiene muchos aspectos diferentes:
a)     La existencia histórica  es esoterismo, es decir, del mismo círculo interno de la humanidad, y la historia y origen del conocimiento que posee
b)    La idea de la adquisición de este conocimiento por los seres humanos, es decir, la iniciación y “las Escuelas”.
c)     La posibilidad psicológica conectada con esta idea, es decir, la posibilidad de cambiar las formas de percepción, e ampliar la capacidad de conocimiento y entendimiento, ya que los medios intelectuales ordinarios son considerados como inadecuados para la adquisición del conocimiento esotérico.
La idea del esoterismo nos habla del conocimiento que ha sido acumulado por docenas de miles de años, y que a sido transmitido de generación en generación dentro de pequeños círculos de iniciados.
Este conocimiento a menudo se refiere a esferas que o han sido tocadas por la ciencia.
Con el objeto de adquirir este conocimiento oculto del mismo modo que el poder que da el hombre debe pasara a través de difíciles preparaciones preliminares, pruebas y un largo trabajo, sin lo cual es imposible asimilar este conocimiento y aprender a usarlo.
El ocultismo es la ciencia máxima y sagrada que enseña a vivir sabiamente por medio del correcto empleo de las fuerzas de la naturaleza.
Lo esotérico es el estudio del hombre y de las leyes de la naturaleza, y de la forma como estas actúan e influyen en el ser humano.
Se le llama también ocultismo porque es una ciencia que está oculta a la humanidad pasional, egoísta, vengativa y esclava de sus deseos materiales.
Las Escuelas Esotéricas están ocultas a los ojos de la humanidad ordinaria; pero su influencia ha actuado ininterrumpidamente en la historia, y tiene la finalidad de ayudar, cuando esto es posible, a las razas que ha caído en un estado bárbaro de cualquier clase, para salir de ese estado y a entrar en una nueva civilización o en una nueva vida y esa es la misión de una de esta escuelas: el Martinismo.
El esoterismo es remoto e inaccesible, pero todo hombre que sepa o que sospecha de  la existencia de él, tiene la oportunidad de tener acceso a una escuela o puede esperar conocer personas que le ayuden y le enseñen el camino
Las personas que pertenecen a alguna escuela iniciática, cuando aparecen ante la gente común, siempre usan una máscara a través de la cual muy poca gente puede verlas.
El conocimiento esotérico puede ser dado sólo a aquellos que buscan, que han  estado buscándolo con cierta intensidad de conciencia.
Las palabras esoterismo y ocultismo provocan inmediatamente unas reacción negativa de parte del que las escucha, ya que estos términos han pasado a constituir una sinónimo de “magia”, “brujería”, “demonología”, “satanismo”, etc.
Ha contribuido poderosamente a formar esta idea la fantástica y abundante literatura que existe sobre el tema englobada bajo la clasificación de “ciencia ocultas”.
Estos LIBROS han sido escritos en su mayor parte por individuos vanidosos que jamás llegaron a tener contacto con el verdadero y sagrado ocultismo y que solamente han estudiado fragmentos de su parte esotérica a través de otros libros igualmente fantásticos e irreales.
Pero, entremos en materia. Hay una innata predisposición en nosotros a considerar el mundo sensible y la integridad cósmica a través del misticismo, cuyos conceptos codifica la ciencia oculta.
Quienes presentimos tras cualquier fenómeno, la invivible serie de sus causalidades rectoras, comprenderemos inmediatamente que han sido nuestras habituales cavilaciones las que nos han reunido en este lugar.
A menudo son imprecisas fantasías las que ponen a los predestinados en la senda de la iniciación; imprecisas fantasías donde se entrevé la idea de una “relación” que une la intimidad pensante y volitiva del hombre con la vida y la inteligencia universales.
Para los que así se ven asediados, deslumbrados, oscurecidos incluso extraviados, por los primeros rayos de este amanecer espiritual, pronto se les abrirán la puerta del santuario.
El ocultismo afirma esta “relación”. Sólo es necesario indicar sus bases individuales.
El símbolo habla a las almas de espiritualidad mejor que las palabras. La ciencia oculta los utiliza de buen grado porque permite condensar en una sola figura toda la gama de nociones relativas a un mismo objeto.
El jeroglífico abunda en los escritos herméticos porque atrae y polariza la meditación del discípulo que es transportado de este modo al verdadero camino donde se oculta el secreto que deberá descubrir.
El primer paso en el ocultismo es el estudio de los mundos invisibles. Los cuales son invisibles para la mayoría de los seres humanos debido a que los sentidos sutiles y elevados, por los cuales pueden percibirse, están dormidos.
El que el hombre ciego no pueda ver ni el color ni la luz no es argumento contra su existencia y realidad. Ni es tampoco argumento de por qué la mayoría de los hombres no pueden ver los mundos suprafísicos.
Si el ciego recobra su vista, verá la luz y el color. Si los sentidos superiores, de los que actualmente son ciegos para los mundos suprafísicos, se despiertan por medios apropiados, podrán ver también mundos que ahora están ocultos para ellos.
Hay que tener presente que quien decide investigar y observar los mundos superiores, la descripción de estos será hecha en base a su punto de vista. El relato que uno haga puede diferir del que hagan otros, pero todos serán igualmente verídicos desde el punto de vita del observador individual.
Para comprender el mundo físico, que es el mundo de los efectos, es necesario comprender el mundo suprafísico, que es el mundo de las causas.
En cuanto a la realidad de los mundos superiores comparada con la del mundo físico por extraño que parezca, esos mundos que para la mayoría son como mirajes, o por lo menos, menos substanciales, son, en verdad, mucho más reales y los objetos que en ellos se encuentran son mucho más permanentes e indestructibles que lo objetos del mundo físico.
El estudiante de estas disciplinas acepta que el universo se divide en siete mundos o estados de materia diferente, como sigue:
1)    El Mundo de Dios
2)    El Mundo de los Espíritus Originales
3)    El Mundo del Espíritu Divino
4)    El Mundo del Espíritu de Vida
5)    El Mundo del Conocimiento
6)    El Mundo del Deseo
7)    El Mundo Físico.

El Mundo Físico
En este mundo, el nuestro por ahora, la materia está sujeta a la gravedad, contracción y dilatación, a los factores de distancia y tiempo y a lo que los materialistas denominan y reconocen como los tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso.
Estos estados de materia son todos químicos porque derivan de los componentes de la tierra. Así todos los cuerpos  están compuesto de las mismas sustancias químicas y forman:
·        Minerales
·        Vegetales
·        Animales


Lo que determina las múltiples variedades de cuerpos y formas. Es el Espíritu Uno universal, el Todo, expresándose a sí mismo en el mundo visible.
Se expresa en la variedad de formas de los “Reinos”:
·        Mineral
·        Vegetal
·        Animal
·        Humano
Pero, antes que nada, ¿Qué es la materia? ¿Qué entendemos por tal? Materia es una forma de energía, es decir, un modo de ser del Todo que nace de la energía por condensación o concentración, y a la energía vuelve por disgregación, después de haber recorrido una serie evolutiva de formas cada vez más complejas y diferenciadas. Luego: la materia es energía concentrada y la energía la materia disgregada.
Así, la ciencia moderna ha comprobado que todo lo que llamamos materia y energía no es más que “modos” de movimiento vibratorio y algunos de los más avanzados hombres de ciencia se están encaminando rápidamente hacia el punto de vista que los ocultistas tienen sobre los fenómenos de la mente: simples modos de vibración o movimiento.
La ciencia dice que toda materia manifiesta, en algún grado, las vibraciones producidas por la temperatura o el calor.
Esté un objeto frío o caliente (ambos no son más que grados de la misma cosa) manifiesta ciertas vibraciones calóricas y en ese sentido está en vibración o movimiento.
Todas las partículas de la materia están siguiendo un movimiento circular, lo mismo los corpúsculos que los astros.
Los planetas giran en torno de un sol y muchos de ellos también giran en torno a sus propios ejes.
Los soles a su vez, giran en torno de puntos centrales mayores, y a la vez estos giran también alrededor de otros todavía más grandes, y así sucesivamente hasta el infinito (MACROCOSMOS).
Las moléculas de que se compone cualquier clase de materia están en constante vibración, moviéndose unas en torno de otras, y también unas contra otras.
Las moléculas están compuestas por átomos, lo que, como aquellas, también están en constante movimiento o vibración.
Y el átomo que es un    MICROCOSMOS o un sistema solar en miniatura, no es otra cosa que “la forma” del movimiento, ya que están compuestos por corpúsculos llamados electrones, iones y por una partícula última llamada “monada” los que también están en un estado de rapidísima moción, girando unos en torno de otros, con diversas modalidades vibratorias, y de esta manera toda materia manifiesta movimiento o vibración.
En síntesis, se dice que la materia es forma cinética (atómicamente hablando) o “forma de movimiento”, ya que la luz, el calor, el magnetismo y la electricidad no son más que formas de movimiento vibratorio relacionado de alguna manera con el Éter, probablemente emanando de él. 
El estudiante de lo oculto que llegue a relacionarse ligeramente con los reinos superiores ha de tener mucho tacto y cuidado para no adquirir el hábito de menospreciar este mundo físico. Tal actitud es tan errónea como la la del materialista.
Los grandes y sabios seres que ejecutan la voluntad y designios de Dios nos han sido colocados en este mundo físico para que aprendiésemos grandes e importantísimas lecciones, las que no pueden aprenderse bajo otras condiciones.
En u sentido, el mundo físico es una especie de escuela modelo o un laboratorio de experimentación, para enseñarnos a trabajar correctamente en los otros, ya sea que conozcamos o no su existencia, lo que prueba la gran sabiduría de los creadores de ese plan.
Si no conociéramos más que los mundos superiores, cometeríamos muchos errores, los que se harían patentes cuando las condiciones físicas se manifestaran ante nuestros ojos.
Y en este mundo físico es indispensable empezar a saber y conocer lo que nos rodea y lo que somos en esencia.

El Hombre
¿Quién es ese ser, que ora se eleva a las cumbres más excelsas de la bondad, el amor y el sacrificio, o se degrada en las simas más profundas de la animalidad y el mal?
El ser humano es hombre y animal al mismo tiempo y entre estas dos tendencias: la bestial y la divina, el yo se debate en una permanente y continua fluctuación.
Veamos el problema bajo el punto de vista esotérico:
Representemos a la individualidad humana, como símbolos se entiende, bjo el aspecto de un toro, un león, un águila y un ángel.
Haciendo coincidir estos símbolos son el aspecto vegetativo, el animismo emocional, el pensamiento especulativo y el conocimiento intuitivo, observamos que cada uno de ellos es una entidad.
Así existen cuatro clases de personas respectivamente caracterizados por el predominio de los apetitos materiales y de las tendencias emocionales, de la inteligencia racional y del vuelo idealista.
 Tomando en conjunto estos aspectos afirmaremos la coexistencia en nuestra personalidad de un organismo manifestado por la sensación, de otros dos principios donde se elaboran la emoción y la vida, y de un cuarto elemento, en fin, de naturaleza más elevada, más angélica, por medio del cual el absoluto puede llegar a hacérsenos inteligible.
¿Pero, que es aquello que marca las diferencias de grado en todo esto?
La respuesta es: la consciencia, mientras más consciente sea un individuo más distanciado estará del animal y viceversa.
Este nivel consciente está determinado por la capacidad del ser humano de existir y actuar libre de automatismos psíquicos.
Miremos al ser humano como individuo y como colectividad, en sus leyes y progresos: contemplemos el porvenir que le aguarda, en el instante decisivo de su actual maduración biológica más elevada.
Coloquémonos frente al gran espejo cósmico y mirémonos en él. ¿Qué observamos? Observamos al Prometeo luminoso en nuestro rostro, un gesto dominador, como también la expresión prepotente de un psiquismo interior.
En la mirada profunda la potencia del Rey que afronta el infinito; en el puño crispado, la potencia del vencedor de la vida sobre su planeta. Y sin embargo, está encadenado a la roca, las vísceras desgarradas por el águila, y a sus pies un mar de sangre.
Ese rostro de Prometeo luminoso, es la única luz en las espesas tinieblas, henchidas de sombras y terrores, de dolores y delitos. Tomémonos de ese rostro y penetremos en el pasado para conocer el presente y descorrer el velo del porvenir.
Proyectémonos a un libro oculto de sabiduría a partir de nosotros mismos, el hombre y así consideremos a nuestros hermanos o iguales y a los dioses.
Este libro consta de 2 capítulos: el primero de 22 páginas y el segundo de 56 páginas.
Conociendo el primer capítulo no tendremos problemas en comprender el segundo.
KOSMOS S.I.I.

Continuará...

sábado, 6 de octubre de 2018

CARTA INÉDITA DE LOUIS CLAUDE DE SAINT-MARTIN


 A continuación comparto con ustedes una traducción del francés de una copia de una carta de Louis Claude de Saint-Martin dirigida al señor Ehrmann, doctor en medicina en Frankfort; publicada en “L’Initiation” Nº 4 (Enero de 1903) del Quincuagésimo octavo (58) Volumen, pp. 56-61

Lamentablemente no tenemos la carta del Sr. Ehrmann, que motivó la respuesta de Saint-Martin, pero creo que esta basta por sí sola para dar luces sobre el pensamiento de Saint-Martin




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París 2 de Julio de 1781

Ya que me permite hablar con franqueza, señor, le mostraré que los principios establecidos en los cinco párrafos de su carta me parecen falsos.

I
No querrá creer que la caída fue la causa de la sentencia de muerte en la posteridad del hombre. Incluso si tomáis esta muerte moral (lo que sería muy cierto) también se realiza en lo físico; y sin el primer crimen, ni la muerte física ni la muerte moral nos serían conocidas, porque uno de los grandes principios que deben servir a todo conocimiento verdadero del hombre es que, por su naturaleza, no se hace tener un cuerpo material y corruptible como el que llevamos. La evidencia es demasiado larga para hacerla patente  aquí.

II

           Hacéis de Dios el autor del mal, como del bien, que repugna la idea natural que llevamos dentro de nosotros de este Ser supremo que no es más que amor y bondad; lo que también repugna el sentimiento de nuestra libertad sin la cual el hombre no es nada, a menos que no sea Dios, o una piedra. Tan difícil como esta libertad es concebirle y demostrarle epistolarmente, no es menos constante, no menos el signo característico de nuestro ser y el que nos hace similares a Dios al poder hacer que realicemos obras similares a los suyas; pero eso no nos hace iguales a Él porque nuestras obras son siempre inferiores a las suyas, y tenemos el poder fatal de desviarnos; poder que nunca hemos conocido y nunca conoceremos.

III

Os concedo que el hombre necesariamente tuvo un cuerpo en su primer origen, pero este cuerpo material del que habla Moisés es sólo el segundo, es sólo el que siguió a la caída. Estas son las pieles de las bestias que Dios cubrió (Génesis III. 22). Hay inversiones en el texto, todos los teólogos están de acuerdo, y los principios proporcionan pruebas. En cuanto a la explicación de la formación del mundo elemental, es muy regular en Moisés. El resto de este párrafo es un error continuo y de la mayor importancia. El mal es conocido solo por oposición al bien, lo admito, pero niego que el bien sea el mismo caso; sin lo cual, aquí está la eternidad de los dos principios, Maniqueísmo, etc. Olvidad, os lo ruego, toda esta doctrina. El pecado del hombre no era necesario, como ningún mal lo será jamás. El mal no fue el primer paso de Dios para nuestra educación por la eternidad. Estábamos en la eternidad; es el mal lo que nos ha alejado de él; es la gracia de Dios y los esfuerzos de nuestra voluntad los que pueden hacer que regresemos a Él.


                                                    IV

No os regocijéis tanto, os lo ruego, cuando veáis que los hombres empeoran cada día. Les costará tanto corregir que el dolor se tornará placer.


                                                      V

Coronáis vuestros párrafos con el arrianismo más formal. Jesucristo fue el hombre-Dios y lo Divino, lo que se puede decir de toda la lógica de los seres humanos. Esta doctrina de la divinidad de Jesucristo se escribiría en vano como un cuerpo de ciencia, sólo puede ser probada por la experiencia de la fe, el ejercicio de las virtudes divinas de las cuales Jesucristo nos ha dado el ejemplo, y Meditación cuidadosa sobre nuestro estado de privación absoluta, así como sobre los medios universalmente poderosos que se emplean para liberarnos de ello. El ojo de la materia nunca verá nada de estas verdades, y este ojo de la materia tiene cien mil colores, todos designados en nuestros libros evangélicos, que indican todos los defectos que impedirán que el hombre entre al reino de Dios. Consultad, por lo tanto, menos a vuestra razón reaccionada por los libros y las reflexiones de sus semejantes, que vuestra razón reaccionada por las dulces influencias que el Espíritu de Dios nos envía mediante la oración, el despojo del anciano, el sentimiento de la grandeza de tu alma, que emanando directamente de la Divinidad, permanecería para siempre en sus ruinas, si no fuera retirada directamente de ella.

La Escritura le dice a los hombres que son dioses. Pero si sois dioses degradados, ¿qué otro que no sea Dios te dará ese carácter supremo del que carecéis? Señor, esta doctrina del arrianismo se originó cuando el cristianismo suspendió la acción propia, en su institución. Se ha filtrado de nuevo en la iglesia de Jesucristo, en la que mil errores, mil absurdos han sofocado, por así decirlo, el germen mismo.

Retomad la idea de la acción que estaba destinada al hombre y que todas las tradiciones de la tierra, mitológicas, fabulosas, teogónicas, etc., no han dejado de sonar, y sentirá usted mismo que hay mejores verdades para saber que las que están en honor en los libros, en las sectas, en las Escuelas y en las diversas Iglesias de enseñanza pública. Entiendo, señor, que estas respuestas pueden agitarlo un poco. No hay gran daño en esto. Pero lo que me molesta es que en algún momento me será difícil acudir en vuestra ayuda. Probablemente haré un viaje de medio año el primer día, cuyas estaciones son demasiado pequeñas para que yo pueda contarlas. Sin embargo, el amigo Tieman[1] compartirá con usted aquellos en los que me quedaré lo suficiente, para recibir noticias tuyas, porque espero encontrarlo en mis andanzas, espero pasar unos meses con él en Roma. No presumo, sin embargo, abandonar París antes del mes de agosto; y si tuviera algo urgente que escribirme, podría hacerlo nuevamente, siempre que no ocurriera hasta el 24 o el 25 de julio, para que la carta aún se pueda encontrar aquí. Pero lo que os advierto es que las letras me parecen cada vez más insuficientes para rectificar completamente los principios en los que estáis alimentado. Si no os lo suministras con vuestra inteligencia y vuestro coraje, será como si no hubierais hecho nada; ¡Y es muy poco lo que puedo hacer escribiendo! Sólo usted tendrá la gloria de este emprendimiento, así como sus beneficios.

Adiós, señor, termino sin ceremonia pidiéndole vuestra amistad y  oraciones. 

SAINT-MARTIN





[1] Amigo de Saint Martin y su compañero en el viaje a Roma en el que ha decidido escribir esta carta.