sábado, 19 de enero de 2019

EL ESOTERISMO Y EL PENSAMIENTO MODERNO (3ª parte)

He aquí la continuación del análisis del primer septenario del Tarot, con el desarrollo de los Arcanos Mayores 3 y 4.

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Página 3ª
Simbólicamente esta carta representa la idea de generación. La Emperatriz aparece con alas lo que simboliza la idea de la espiritualidad del principio animador de los seres, es la personificación de la fecundidad universal. La corona con 12 estrellas, representa el recorrido del sol que por año hace alrededor de la zona zodiacal (el sol es emblema de poder creador).

Sostiene en una mano un cetro terminado en un globo; lo que señala la acción perpetua sobre las cosas nacidas y que deben nacer.
Aprisiona un águila con su otra mano, símbolo de las alturas, que elevarse al nido del espíritu. Simbolizando a la vez el hecho de que la idea de la creación sobre las regiones superiores.
Esta mujer tiene a sus pies la luna, qué significa la inferioridad de la materia y su dominación por el espíritu.
Una mujer sentada, revestida de sol, y la luna a sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas y estando encinta gritaba con ansias de dar a luz, y sufrió los dolores de parto” (Apocalipsis de San Juan).
Dejemos un momento los símbolos y veamos lo que es lo que esta carta nos puede decir.
La unidad, para hacerse acción, debe multiplicarse. Un principio indivisible inmóvil infecundo sería la unidad muerta e incomprensible.
Si Dios no fuera más que uno no sería Creador ni Padre. Si sólo fuera dos, habría en ello antagonismo y división en el infinito, y esto sería la repartición o la muerte de toda cosa posible.
Hay pues, necesidad de tres para crear de si mismo y a su imagen la multitud infinita de los seres y de los números.
Así es, realmente inició en sí mismo y triple en nuestra concepción, lo que nos lo hace ver tan triple en sí mismo, como único en nuestra inteligencia y en nuestro amor.
Esto es un misterio para el creyente y una necesidad lógica para el iniciado en las ciencias absolutas y reales.
Otro aspecto que nos muestra esta carta se relaciona con:
El Pasado – El Presente – El Porvenir.
El Presente en un momento dado determina el Pasado y el Porvenir. Sin indicar el momento presente no podemos separar y captar el pesado y el porvenir.
El Presente emana del Pasado y el Porvenir; en el Pasado se muestra su lado relativamente pasivo, deformado (es imposible cambiarlo) y en el futuro su lado activo.
La Providencia ilumina el Presente con su luz.
La Humanidad rige sobre el Porvenir de acuerdo con la ley de la libertad humana, con el auxilio de un instrumento denominado “voluntad de la humanidad”.
La Naturaleza sostiene el Pasado bajo la forma de destino. La Voluntad tiende a la creación del Porvenir, pero se halla restringida por el Destino, que controla este anhelo mediante el Pasado.
Si la Voluntad de la Humanidad se aliara con la influencia iluminadora del Destino, la Historia de la Humanidad tendría un carácter evolutivo.
La acción de la voluntad (el mago) en la ciencia (la papisa) da como resultado una equilibrada creación, es decir la acción que debe manifestar la voluntad unida a la ciencia.
La ciencia oculta nos dice que podemos relacionarnos con lo invisible.
Entre la personalidad humana y el universo, constituidos uno y el otro por la misma esencia cósmica parecidamente jerarquizada, existe una cuádruple relación, por lo que se crea del macrocosmos al microcosmos y recíprocamente una serie discontinua de acciones y reacciones.
El vehículo físico del hombre ha de someterse a la luz del mundo material, pero esta ley está al mismo tiempo a su disposición y a medida que descubre sus modos los comprende y, poco a poco, acaba poniéndolos a su servicio.
En primer lugar, sepamos que toda interrogante mental claramente formulada, lleva consigo una inspiración recíproca.
Según se trate de del orden inteligible o del orden fenoménico, la reacción llega de un plano o de otro bajo las respectivas formas características. Por ej.: lo superior contra la inferior y por el arte de transmutar, cambiar lo que no es deseable en lo estimable, triunfando de esa forma.
Así, debe contarse la semi sabiduría, que es locura, y que ignora la verdad de que:
“El dominio consiste, no en sueños anormales, omisiones y fantásticas imaginaciones, sino en emplear las fuerzas superiores contra las inferiores, escapando así a los dolores de los planos inferiores mediante la elevación de los superiores.
“Recuérdese siempre que la concentración y no la negación presuntuosa es el arma del maestro”
No vivimos en un mundo de sueños, sino en un universo que, si bien es relativo, es real, por lo menos en lo que concierne a nuestras vidas y obras.
Nuestra misión en el universo no es negar su existencia, sino entenderlo, empleando sabiamente sus leyes para ascender de lo inferior a lo superior. Viviendo y haciendo lo mejor dentro de las circunstancias que surgen cada día y viviendo todo lo posible , nuestras más elevadas ideas e ideales.
Por último estar carta no entrega la siguiente clave: afirmar lo que es verdad y querer lo que es justicia, ya que crear o afirmar lo contrario es entregarse a su propia destrucción.
Resumen: La voluntad humana (1) ilustrada por la ciencia (2) y manifestada por la acción (3)…


Página 4ª
Simboliza la obra acabada. Esta carta es El Emperador, cuya gran ley de cuatro, es el alfa y omega de todo.

He aquí al emperador en un alto trono de piedra, que está decorado con cuatro cabezas de carnero. Un yelmo de oro refulge en sus sienes, su barba blanca cae sobre su manto púrpura. En una mano sostiene una esfera, símbolo de sus posesiones, y en la otra un cetro en forma de cruz, signo del poder sobre el nacimiento.
He aquí lo que la carta nos dice:
“Yo soy el nombre de Dios. Las cuatro letras de su nombre están en mí y yo estoy en todo.
“Yo estoy en los cuatro principios, yo estoy en los cuatro elementos, yo estoy en las cuatro estaciones, yo estoy en los cuatro cuartos de la tierra, yo estoy en los custro signos del tarot. Yo soy la acción, la resistencia, la consumación y el resultado.
“Para aquel que conoce el camino para verme, no hay misterios en la tierra.
“Como la tierra tiene fuego, agua y aire, como la cuarta letra del nombre tiene las primeras tres y ella misma se convierte en la primera, así el cetro tiene el triángulo completo y lleva en si el germen de un nuevo triángulo.” 
Quien tiene oídos para oír y ojos para ver, se encontrará ante un resplandor que penetra todo, y luz y fuego.
Existen en la naturaleza dos fuerzas que producen un equilibrio, no produciendo las tres más que una sola ley.
He aquí el ternario resumiéndose en la unidad y agregando la idea de la unidad a la del ternario, se llega al cuaternario, primer número cuadrado y perfecto, manantial de todas las combinaciones numéricas y principio de las formas.
Afirmación – Negación – Discusión – Solución: tales son las cuatro aplicaciones filosóficas del espíritu humano. La discusión concilia la negación con la afirmación, haciéndolas necesarias la una a la otra.
Por esta causa el ternario filosófico, al producirse el binario antagónico, se completa por el cuaternario.
En Dios, según el dogma consagrado, hay tres personas, las cuales no son más un solo Dios. Tres y uno dan la idea de cuatro, porque la unidad es precisa para explicar los tres.
Así, en casi todos los idiomas el nombre de Dios consta de 4 letras, y estas en hebrero no hacen más que tres, porque una se repite, la que manifiesta al Verbo y la creación del Verbo.
Esta carta nos invita a adentrarnos en las extrañas revelaciones de cómo por ejemplo la palabra perfecta, la que es adecuada al pensamiento que manifiesta, contiene siempre, virtual o supuestamente, un cuaternario, la idea y sus tres formas necesarias y correlativas, y también la imagen de la cosa manifestada con los tres términos de juicio que la califican. Cuando yo sigo si el ser existe, afirmo implícitamente que no existe la nada.
Existen en la naturaleza y movimientos producidos por dos fuerzas que se sostienen una a otra por su tendencia en sentido contrario. Ahora bien, la ley que rige o base de los cuerpos es análoga y proporcionada a la que gobiernan a los espíritus, y esto es la manifestación también del secreto de Dios, es decir, del misterio de la creación.
Supongamos un reloj con dos resortes paralelos, con un engranaje que lo haga mover y maniobrar en sentido contrario, de manera que al detenerse uno apriete al otro; el reloj así contenido se dará cuerda por sí mismo, y habremos hallado el movimiento perpetuo o continuo. Cuando alguna persona lo haya descubierto, podrá comprender por analogía todos los secretos de la naturaleza: “el progreso en razón directa con sus existencia”.
El movimiento absoluto de la vida es también el resultado continuo de dos tendencias contrarias, que no se encuentran jamás en oposición. Cuando una parece ceder a la otra, es un resorte que toma fuerza y seguramente podemos esperar y confiar en una reacción, de la que es muy posible prever el momento y hasta determinar el carácter.
Esta carta nos señala que una cosa puede ser causa de otra, esto es, ser la primera creadora de la segunda. Un suceso o acontecimiento es lo que viene, llega u ocurre como consecuencia o resultado de acontecimiento o evento anterior. Lo importante de todo esto es llegar a elevar la mente como para ponernos en contacto con los poderes superiores de nuestra propia naturaleza, para dominar las propias modalidades, caracteres, cualidades y polaridades, así como el medio ambiente que nos rodea, cuando causas en lugar de efectos.
Uno de los emblemas del emperador es una cruz que sostiene en una de sus manos. Esta es la cruz filosófica clave de las profecías y que puede abrir todas las puertas de la ciencia. ¿No se forma la vida humana con estas fases o transformaciones sucesivas? Nacimiento, vida, muerte e inmortalidad.
La muerte no puede ser un fin absoluto, así como el nacimiento no puede ser un comienzo real. El nacimiento prueba la preexistencia del ser humano, puesto que nada puede producirse de nada y la muerte prueba la inmortalidad, ya que el ser no puede cesar de ser, al igual que la nada no puede cesar de nos ser.
Ser y nada son dos ideas absolutamente inconciliables, con la siguiente diferencia: que la idea de la nada (idea completamente negativa) emana de la idea misma del ser, en lo que la nada ni siquiera puede ser comprendida como una negación absoluta, en tanto que la idea del ser no puede nunca aproximarse a la nada, desde muy lejos que se tome.
Decir que el mundo ha salido de la nada, es proferir un monstruoso absurdo. Todo lo que es procede de lo que era; por consecuencia, nada de lo que es podría jamás dejar de serlo.
La sucesión de formas se produce por las alternativas del movimiento; estos son fenómenos de la vida que se reemplazan unos a otros sin destruirse. Todo cambia, pero nada perece.
Pero dejemos esta alta filosofía que encierra esta carta por algo más terreno. Las nociones fundamentales del ocultismo expresan y precisan, a los ojos del adepto, el sentimiento de su íntima correspondencia con el universo y le revelan la ley de influencia externa del psiquismo individual.
Determinado en el momento presente por sus antecedentes, de los que deriva su posición frente al maquinismo cósmico, el hombre de ahora en adelante que gira por sí mismo los elementos de su futuro. Los irá generando automáticamente por la resonancia causal de su propia voluntad y de su pensamiento, ya que, a medida que el hilo, tenue o grueso, de sus estados de conciencia se desenredan, comunicarán sus impulsos alternativamente a la luz astral, a la esencia psíquica y más o menos siempre se dejarán sentir en la esfera espiritual.
Este símbolo no señala por su verbo interior, cada uno puede influir en los diversos elementos preformadores de lo inminente concreto.
Evoca y con conjura sin espada templada bajo ninguna constelación ni varita mágica ritual, a las verdaderas potencias que le favorecen o le perjudican y, a veces, le esclavizan. El instrumento mental del ser humano (el que impera, el emperador) es un centro activo de movilización y gestión de los poderes cósmicos.
Pero, ¡cuidado!... en la medida en que su voluntad sea arbitraria, tendrá que sufrir el ser humano las consecuencias de las mismas causalidades que el invocó: “Le será devuelto el equivalente de lo que indecisa y desordenadamente exigiera.”
El emperador (el ser) ¿piensa e invoca luminosamente, bajo la influencia de los sentidos propios de su psiquismo, con pleno asentimiento a la verdad, la justicia y la rectitud? Entonces emana de su verbo conforme al verbo del Cosmos, un fuerte poder derivado de la total adhesión al del Altísimo. Es entonces, un santo, un genio o un mago.
Pero ay de aquel que es emperador y piensa y ruega a ciegas con el alma obscurecida e incendiada por el torbellino de sus apetencias o de las pasiones; si se limita, como hipnotizado, a satisfacer las solicitaciones de su naturaleza inferior, entonces se condena al papel de intermediario y receptáculo inconsciente de las fuerzas de la fatalidad. Esclavizada su alma, obedece pasivamente al ritmo de las apetencias e irradia su encadenamiento a las correlativas consolidadas.
Es el caso del emperador que se transforma en un brujo de la magia negra o hechicero. Sensitivo y a la vez dotado de intensa pasionalidad, pero cerrado a las luces morales, ansía malgastar los poderes del mago. Sustituye la ciencia más elevada inaccesible para él, por el oscuro empirismo del libro de conjuros.
Sin la más mínima noción de ocultismo cada uno experimenta en sí mismo inconscientemente las leyes de la magia (entiéndase por magia la voluntad proyectando los pensamientos hacia lo más positivo o hacia los más negativo). Entre los pensamientos que recorren el espíritu, unos son frutos de las sensaciones físicas, otros experiencias de impresiones y emociones nacidas del principio astral y algunos se elaboran en el centro espiritual, y lo hay que provienen de fuera, representativas de influencias magnetizadas antes o sugeridas por seres invisibles. Acaba todos en actos de voluntad espontáneos o reflejos cuya potencia es comparable a su intensidad y persistencia. Los impulsivos, cuyas facultades dirigentes están dormidas y se dejan llevar siempre por la espontaneidad, accionan ciegamente al plano hiperfísico e imponen a los acontecimientos su propia inconsecuencia. Siembran el desorden y recogen la desgracia.
En tanto que el hombre se mueva pasivamente por los impulsos anteriores o por solicitaciones de fuera, debe considerarse desprovisto de control sobre los fenómenos que puedan derivarse. Una serie inflexible de leyes causales lo moverán a semejanza de un barco cuyo piloto duerme. Para sustraerse a este deriva es necesario que el piloto - la voluntad reflexiva - permanezca despierta atenta y vigilante.
Sin embargo, no hasta querer, deliberada y juiciosamente sino decididamente y sin tregua, ya que de lo contrario los remedios serían tardíos y, de hecho, poco efectivos y la dirección insegura. Sin el timón sólidamente amarrado no hay dirección segura; sin una propulsión continuada es imposible el avance.
No hay que olvidar cosas exteriores no son sino la expresión o el presionar hacia  afuera nuestros pensamientos y creencias internas. Encontramos también que como “emperadores” tenemos el dominio o poder de guiar a voluntad el curso de nuestros pensamientos, por lo cual indirectamente somos nosotros quienes hacemos nuestras vidas conforme a la índole de nuestro pensar.
Por el poder que emana de esta carta nos elevamos hasta el “gran código cósmico” y leemos en él la gran ley del universo qué dice: “lo que llevamos en nuestra mente es la causa determinante de nuestra experiencia, cómo lo de dentro, así es lo de afuera.”
No podemos pensar en una cosa y producir otra. Si queremos tener “control” sobre las circunstancias que nos rodean, para hacerlas armónicas, tenemos primero que hacer armoniosos a nuestros pensamientos, y entonces lo exterior tomará el mismo cariz.
Aprendiendo a pensar voluntariamente y de una manera juiciosa que necesariamente el determinismo primitivo, se escapa a las fatalidades bajo cuya estrella se ha nacido.
En síntesis, el Emperador, el cuarto naipe del Tarot es el iniciado vencedor de las dificultades. La piedra cúbica sobre la que se apoya simboliza la absoluta estabilidad de los principios, de los que emanan las leyes rectoras de los hechos. Estable él mismo sobre esta base inamovible, por su postura representa la vigilancia siempre atenta del hombre constantemente dispuesto a la iniciación actuante. Los 12 puntos que adornan el casco del emperador adepto significan claramente que ha sometido a su voluntad la virtualidad planetaria-
Haberse hecho consciente de las leyes de la creación psíquica individual, de la consecuencia causal inseparable del juego del pensamiento y del ejercicio de la voluntad, es ver con plena luminosidad lo que siempre ocultaron opacas tinieblas a los ojos del más grande ser humano.
Este fulgor ilumina la inextricable sed en medio de la cual el hombre debe moverse, y le permite orientar sus pasos con absoluto conocimiento del camino. Resueltamente puesto sobre este camino, elegido deliberadamente, sobre los obstáculos, previsibles por otra parte por medio de la meditación intuitiva y de las diversas prácticas reveladores, se resuelven en nada bajo la acción de una indefectible persistencia; que una serie de auxiliares dóciles le ayudan en la edificación de los planos trazados en relieve preciso y seguro en la pantalla astral; que la enérgica asiduidad de querer asegurar la mayor rapidez posible en las realizaciones<, y que una vez que se haya apropiado del objeto justo o arbitrario, de sus deseos, debe prepararse a recoger las consecuencias fastas o nefastas que exija su acción.
Como mensaje de año nuevo, recordémonos que los únicos pensamientos que importan son los de hoy. Los pensamientos de ayer o del año pasado ya no importan, porque nuestros si nuestros pensamientos de hoy son justos, todo se encontrará rectificado en este mismo momento. La mejor manera de prepararnos para mañana es hacer serenos y armoniosos los pensamientos de hoy. Todo lo bien que queramos, seguirá eso.
Kosmos
Concluirá...


sábado, 12 de enero de 2019

EL ESOTERISMO Y EL PENSAMIENTO MODERNO (2ª parte)

Continuamos con este escrito en donde principalmente se analiza el primer septenario de los Arcanos Mayores del Tarot.

En esta ocasión veremos las primeras páginas (Arcanos Mayores 1 y 2)

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Página 1ª
Vemos a un hombre de aspecto extraño. Su figura cubierta con un multicolor traje se encuentra entre el cielo y la tierra. Sus pies se esconden en la hierba y en las flores, su cabeza luce un gran sombrero de ala volteada que nos recuerda al signo de la eternidad, desaparece en las nubes.
En una mano lleva la varita mágica, el signo del fuego, apuntando con un extremo al cielo, y con la otra mano toca el pantaclo, el signo de la tierra, que se encuentra en una tienda de prestidigitador, junto a la copa y el sable, los signos del agua y del aire. Estamos viendo los cuatro símbolos mágicos en acción.

La cara del prestidigitador se muestra radiante y confiada. Sus manos se mueven rápidamente como si jugaran con los signos de los elementos, lo que nos hace sentir que maneja unos hilos misteriosos que unen la tierra con los astros lejanos.
Todos sus movimientos están llenos de significado y cada nueva combinación de los símbolos da origen a una continua serie de fenómenos inesperados.
Esta  primera página nos revela las virtualidades que debemos despertar en nosotros. Pero, dejemos que sea este ser el que no hable, escuchemos sus palabras:
“Las apariencias formales han distraído hasta ahora tu atención de la realidad visible. Tú sólo has visto en mí, la ilustración grotesca de un naipe. Y, sin embargo, si me miras mejor, te verás a ti mismo en mí.
“Tu psique se nutre en el absoluto del conocimiento. Asentir a la verdad es comunicar con él. El dinamismo del que tú hasta ahora sólo has advertido los resultantes tangibles te rodea constantemente.
“Permanece cerca de ti. Tú iniciativa dispone de él. Habita en ti mismo y extiende sus límites relacionándote con el universo entero. Está movido soberanamente por quien él acaba de arrebatar.
Si la materia, las formas y los hechos son accesibles a tú entendimiento y a tu acción por el dominio directo de tus sentidos de tus órganos físicos, todo impulso generado dentro de ti se impondría también al exterior y se concretaría pronto en apreciables realidades.
“En síntesis, yo represento el superhombre, o a la humanidad entera, uniendo la tierra y el cielo.”
Pero no siempre es apto para la iniciación el que codicia sin más la ciencia de lo oculto.
Al contacto con el símbolo se manifiesta el sentido místico de los predestinados; se despierta una superconsciencia; nace un nuevo y definitivo horizonte.
Sentir, buscar comprender parece que anuncian a saber, querer y atreverse. También es necesario callarse, entrar dentro de sí, recogerse.
Meditar es sentir con mayor agudeza, buscar lúcidamente, prepararse para comprender y por lo tanto adquirir la ciencia, preparar la voluntad es fomentar la audacia.
Es necesario para acercarse a esta ciencia oculta el conocerse a sí mismo.
Así, quien ama sus ideas y tiene miedo a desprenderse de ellas, quien teme a las nuevas verdades y está dispuesto a dudar de todo, antes que admitir alguna cosa al azar, es preferible que no franqueé la muralla de lo desconocido. Pues comprendería mal estas verdades y se encontraría perturbado, pero lo estaría mucho más, si llegara a comprender bien esta ciencia oculta.
La mente es la varita milagrosa del hombre. Es una especia de fantástico sombrero de mago de donde podemos extraerlo todo.
Todos nuestros pensamientos habituales son nuestros hijos mentales, todo hijo tienen qué alimentarse de sus padres.
Estos hijos mentales son los que decidirán el destino a futuro del individuo, cómo asimismo los que le traerán "buena o mala suerte" de acuerdo con su calidad vibratoria.
Ahora sí una persona pudiera en un momento dado concentrar todas sus energías mentales en un solo propósito podrían lograrse milagros.
En la práctica vimos que nuestra mente pasa vertiginosamente durante el día de uno a otro pensamiento, y que no descansa ni siquiera en la noche durante el sueño. Este continuo vagar produce un fantástico despilfarro de energías al producirse en el sujeto un estado de dispersión energética.
A fin de formarnos una vida mejor debemos alcanzar dominio sobre la imaginación para no crearnos un destino duro y negativo, ya que todo pensamiento tiende a materializarse.
Por eso, hay que ser capaz de mantener un cuadro mental fijo en la imaginación sin que sea borrado por otros pensamientos y se lograrán maravillas.
Así, en síntesis, esta primera carta del tarot simboliza "la voluntad". La voluntad humana debe reflejar aquí en la tierra la voluntad divina, para producir el bien e impedir el mal.
Por otro lado, la egolatría es la base de la ignorancia. Es necesario disolver el ego para poder individualizarnos. El ego se disuelve comprendiendo nuestros errores profundamente en todos los niveles de la mente. La mente debe pasar por una suprema muerte y por un supremo renacimiento. Es necesario qué muera el ego.
Necesitamos "morir" de instante en instante. Necesitamos "nacer" de instante en instante. Esa es la misión del mago creador de la primera página de este libro profundo y misterioso que es el tarot.

Página 2ª
Hermanos míos hemos levantado el primer velo del Misterio y les invito a ver que sigue, avancemos por el largo pasadizo del conocimiento oculto para ver a media luz la figura de una mujer sentada en un alto trono entre dos columnas del templo, una blanca y otra negra.

El misterio emana de ella y a su alrededor.
Símbolos sagrados centellan en un verde manto.
Sobre su cabeza tiene una tiara de oro que termina en una luna de dos cuernos. En las rodillas sostiene dos llaves cruzadas y un libro abierto.
Entre las dos columnas detrás de la mujer un segundo velo todo bordado con hojas verdes y frutas de granada.
La voz de la Misteriosa mujer se deja oír y nos dice: “para poder entrar al templo es necesario levantar el segundo velo y pasar entre las dos columnas y para poder pasar entre ellas es necesario entrar en posesión de las llaves, leer el libro y entender los símbolos.”
El conocimiento del bien y el mal los espera. ¿Están listos? Penetraremos en el significado del conjunto. Sobre una misma base hiperfisica polarizada, reposa el equilibrio de las realidades tangibles y vivas.
Abstraída por el estudio, transformada por la inspiración, la mente humana alcanza las "llaves" de los grandes misterios.
Un velo esconde a la mirada las profundidades cósmicas pero puede ser arrancado de su doble soporte, elemento interpuesto entre lo visible y lo oculto.
El cuádruple adorno de la tiara, el jeroglífico lunar (símbolo de la inspiración) situado en lo más alto, la diadema inferior que ciñe la frente y las dos restantes, intermediarias, la cuádruple contextura del universo, análoga a la del hombre.
Esta página "la papisa" es la representación de las ciencias, es decir, la posesión absoluta y completa de la verdad: el conocimiento.
Así pues, ¿qué sabe el hombre en efecto? Nada, y sin embargo no le es permitido ignorar nada. No sabe nada y está llamado a saberlo todo.
El conocimiento supone el binario. El binario es la unidad multiplicándose a sí mismos para crear y es por esto que los símbolos sagrados hacen sabia a Eva a un costado de Adán.
Bohas y Jakin son los nombres de las dos columnas simbólicas. Ellas explican todos los misterios del antagonismo sea material, político o religioso.
El principio activo busca al principio pasivo; la plenitud está enamorada del vacío.
La unidad es Dios; la dualidad, la naturaleza. La unidad es la energía absoluta; la dualidad, la oposición.
La naturaleza es el reflejo de Dios y la mujer el reflejo del hombre. De la unión de los dos nace le tercer principio: el ternario.
Esta carta nos señala que todas las cosas manifestadas tienen dos lados, dos aspectos. Es decir, un par de opuestos con innumerables grados entre ambos extremos.
Hay que aprender que la diferencia que existe entre cosas aparentemente y diametralmente opuestas es sólo cuestión de grados.
Así, todo par de opuestos puede conciliarse.
Lo bueno y lo malo no son cosas absolutas: a un extremo lo llamamos bueno y al otro malo, o bien a uno y mal al otro, de acuerdo con qué sentido que queramos darle.
¿Y qué es sabiduría? Es la conciliación y la unión de los principios, es la energía revolucionaria dulcificada y domada al orden y a la Paz, el orgullo sometido al amor, es la ciencia reconociendo las inspiraciones de la fe.
Cuando la ciencia humana se hace prudente por su modestia, y se somete a la inefabilidad de la razón universal, enseñada por el amor o la caridad universal, puede tomar entonces el nombre de gnosis, porque conoce, por lo menos, lo que aún no puede vanagloriarse de saber perfectamente.
La razón universal dice: El amor y el odio son considerados como diametralmente opuestos, completamente diferentes e irreconciliables. Pero si se aplica la dualidad se observa que no existe un amor absoluto o un odio absoluto, diferentes uno del otro. Todo es cuestión de grados.
En cualquier punto de la escala, encontramos más amor o menos odio, si ascendemos por ella, o menos amor si por ella descendemos, y esto es cierto, sin importar nada el punto que tenemos como partida.
Hay muchos grados de amor y de odio y existe también un punto medio donde el agrado y desagrado se mezclan en tal forma qué es imposible distinguirlos.
Apliquemos esto a la verdad y veremos que todas las verdades no son más que semi verdades.
Lo importante de todo esto es que esta página del tarot dice que podemos transmutar un estado mental en otro por el transitar a lo largo de la misma escala.
Los estados mentales pertenecen a innumerables clases, cada una de las cuales tiene polos de opuestos, a lo largo de los cuales es posible la transmutación.
Lo dual puede ser positivo o negativo en el caso del amor y del odio, el amor es positivo y el odio es negativo. Lo positivo es de grado superior a lo negativo pudiendo el primero dominar fácilmente al segundo ya que la tendencia de la naturaleza es en dirección a la actividad de lo positivo.
Es importante saber también si elevamos nuestra mentalidad al buscado grado de vibración, mediante la voluntad obtenemos en nuestra propia mente haciendo los dueños de nuestros pensamientos, en vez de ser su esclavo y servidor.
Este es el secreto, el misterio y la ciencia de esta mujer. Ella es la papisa y que para hacernos reflexionar un poco más nos transporta al otro extremo del globo, a la milenaria china donde esta dualidad se manifiesta cómo Yin o fuerza negativa y el Yang o fuerza positiva.
La alternancia de la luz edad debe considerarse lo primero; una seria la benefactora de la humanidad, la otra su enemiga.
Ese vaivén regular es el origen de toda la vida (es lo que nos hace trabajar reposar, crecer las hojas en primavera y caer en el otoño), es el fenómeno fundamental. El mismo vaivén, la misma oposición, fueron descubiertos en toda la naturaleza. El día finaliza, noche no tarda en caer. Antes que parte la noche el día está preparado. El día es pues el comienzo de la noche. Nada está terminado, todas las cosas están en evolución, dependientes y ligadas; el nacimiento es ya el germen de la muerte.
La síntesis de la segunda carta: La voluntad debe guiar a la ciencia y si tenemos: El 1 más el 2 nos entrega el 3. Luego 1 – 2 - 3 son los valores que representan el absoluto.
 Kosmos S.I.I.
Continuará...

domingo, 6 de enero de 2019

EL ESOTERISMO Y EL PENSAMIENTO MODERNO (1ª parte)

Este escrito, considerando su extensión lo publicaré en cuatro partes. 

Para especificar un poco más la temática a encontrar podríamos agregar el subtítulo:
"Breve análisis del Primer Septenario de los Arcanos Mayores del Tarot."

La autoría corresponde a Kosmos S. I. I (Orden Martinista), y lo entregó como un legado póstumo este Hermano, a quien tuve la suerte y la dicha de conocer y recoger parte de su enseñanza.

Espero les agrade, recuerden esto es sólo la primera parte....


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Existe la idea de un conocimiento que sobrepasa todo conocimiento humano ordinario y que es inaccesible a la gente común pero que existe en alguna parte y pertenece a alguien, penetra la historia entera del pensamiento y de la humanidad desde las épocas más remotas.
Este conocimiento es denominado “conocimiento oculto”. La palabra, el concepto, la idea, la expectativa, existen, pero no en formas concretas, definidas de percepciones mezcladas con esta idea. Y la idea misma tiene que ser desenterrada muy frecuentemente con gran dificultad del fondo de montaña de mentiras, tanto creadas con intención como sin ella, de engaños y autoengaños, y de intentos ingenuos de presentar en forma inteligibles tomadas de la vida ordinaria, lo que en su propia naturaleza no pueda tener parecido alguno con ella.
La humanidad ante la idea del conocimiento le recuerda a uno las gentes en los cuentos de hadas a quienes alguna diosa, hada o mago, promete darles todo lo que ellos quieran con la condición que digan “exactamente”  que es lo que quieren y, generalmente, en los cuentos de hadas las personas no saben que pedir y vemos que se siente perdidas irremisiblemente cuando se encuentran ante la pregunta de qué es lo que desean y de lo que les gustaría tener.
Ante el conocimiento oculto acurre algo semejante y esto no parece preocupar mucho a la gran masa humana ensoberbecida ante el aparente poder de la humanidad sobre la naturaleza.
Solamente la enfermedad, la desgracia y la muerte vienen ocasionalmente a enseñarle humildad, y el ser humano que en medio de su soberbia se cree amo y señor del universo agacha la cabeza tan abrumado e impotente como el hombre primitivo ante la furia de los elementos.
Solamente en esos momentos medita en la vida y se interroga a sí mismo: ¿Qué es la vida? ¿Por qué Dios es tan injusto? ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué todos tenemos que morir? ¿Acaso no existe la felicidad?
Algunos, demasiado materialistas o demasiados perezosos para pensar, se conforman atribuyendo todo a la casualidad,
Las religiones tratan por todos los medios posibles de brindar consuelo a través a través de los diferentes dogmas a los cuales se le atribuye origen divino.
El individuo viene desorientado y atemorizado ante el mañana. A fin de paliar el desconcierto y la angustia que le produce la visión de un mundo aparentemente caótico, injusto y sujeto a la casualidad, se rodea de progresos materiales, lujos y diversiones. A través de la vida social, las fiestas y las amistades, procura olvidar su vacío espiritual y cierra sus ojos ante el terrible espectáculo de la vida.
Las personas tienen  conciencia de estar rodeadas por la muralla de lo desconocido y al mismo tiempo cree que puede atravesar la muralla y que otros han atravesado; pero no puede imaginarse, o lo imagina  muy vagamente que es lo que haber detrás de esa muralla. No sobre lo que le gustaría encontrar ahí o qué es lo significa poseer “conocimiento”, ni siquiera se le ocurre que una persona pueda mantener distintas relaciones con lo desconocido.
Y lo desconocido, llamado también “ocultismo” tiene un doble significado. O bien es conocimiento secreto en el sentido que es conocimiento guardado en secreto, o conocimiento del secreto, es decir, de los secretos vedados a la humanidad por la naturaleza.
La idea del círculo interno de la humanidad o la idea del esoterismo tiene muchos aspectos diferentes:
a)     La existencia histórica  es esoterismo, es decir, del mismo círculo interno de la humanidad, y la historia y origen del conocimiento que posee
b)    La idea de la adquisición de este conocimiento por los seres humanos, es decir, la iniciación y “las Escuelas”.
c)     La posibilidad psicológica conectada con esta idea, es decir, la posibilidad de cambiar las formas de percepción, e ampliar la capacidad de conocimiento y entendimiento, ya que los medios intelectuales ordinarios son considerados como inadecuados para la adquisición del conocimiento esotérico.
La idea del esoterismo nos habla del conocimiento que ha sido acumulado por docenas de miles de años, y que a sido transmitido de generación en generación dentro de pequeños círculos de iniciados.
Este conocimiento a menudo se refiere a esferas que o han sido tocadas por la ciencia.
Con el objeto de adquirir este conocimiento oculto del mismo modo que el poder que da el hombre debe pasara a través de difíciles preparaciones preliminares, pruebas y un largo trabajo, sin lo cual es imposible asimilar este conocimiento y aprender a usarlo.
El ocultismo es la ciencia máxima y sagrada que enseña a vivir sabiamente por medio del correcto empleo de las fuerzas de la naturaleza.
Lo esotérico es el estudio del hombre y de las leyes de la naturaleza, y de la forma como estas actúan e influyen en el ser humano.
Se le llama también ocultismo porque es una ciencia que está oculta a la humanidad pasional, egoísta, vengativa y esclava de sus deseos materiales.
Las Escuelas Esotéricas están ocultas a los ojos de la humanidad ordinaria; pero su influencia ha actuado ininterrumpidamente en la historia, y tiene la finalidad de ayudar, cuando esto es posible, a las razas que ha caído en un estado bárbaro de cualquier clase, para salir de ese estado y a entrar en una nueva civilización o en una nueva vida y esa es la misión de una de esta escuelas: el Martinismo.
El esoterismo es remoto e inaccesible, pero todo hombre que sepa o que sospecha de  la existencia de él, tiene la oportunidad de tener acceso a una escuela o puede esperar conocer personas que le ayuden y le enseñen el camino
Las personas que pertenecen a alguna escuela iniciática, cuando aparecen ante la gente común, siempre usan una máscara a través de la cual muy poca gente puede verlas.
El conocimiento esotérico puede ser dado sólo a aquellos que buscan, que han  estado buscándolo con cierta intensidad de conciencia.
Las palabras esoterismo y ocultismo provocan inmediatamente unas reacción negativa de parte del que las escucha, ya que estos términos han pasado a constituir una sinónimo de “magia”, “brujería”, “demonología”, “satanismo”, etc.
Ha contribuido poderosamente a formar esta idea la fantástica y abundante literatura que existe sobre el tema englobada bajo la clasificación de “ciencia ocultas”.
Estos LIBROS han sido escritos en su mayor parte por individuos vanidosos que jamás llegaron a tener contacto con el verdadero y sagrado ocultismo y que solamente han estudiado fragmentos de su parte esotérica a través de otros libros igualmente fantásticos e irreales.
Pero, entremos en materia. Hay una innata predisposición en nosotros a considerar el mundo sensible y la integridad cósmica a través del misticismo, cuyos conceptos codifica la ciencia oculta.
Quienes presentimos tras cualquier fenómeno, la invivible serie de sus causalidades rectoras, comprenderemos inmediatamente que han sido nuestras habituales cavilaciones las que nos han reunido en este lugar.
A menudo son imprecisas fantasías las que ponen a los predestinados en la senda de la iniciación; imprecisas fantasías donde se entrevé la idea de una “relación” que une la intimidad pensante y volitiva del hombre con la vida y la inteligencia universales.
Para los que así se ven asediados, deslumbrados, oscurecidos incluso extraviados, por los primeros rayos de este amanecer espiritual, pronto se les abrirán la puerta del santuario.
El ocultismo afirma esta “relación”. Sólo es necesario indicar sus bases individuales.
El símbolo habla a las almas de espiritualidad mejor que las palabras. La ciencia oculta los utiliza de buen grado porque permite condensar en una sola figura toda la gama de nociones relativas a un mismo objeto.
El jeroglífico abunda en los escritos herméticos porque atrae y polariza la meditación del discípulo que es transportado de este modo al verdadero camino donde se oculta el secreto que deberá descubrir.
El primer paso en el ocultismo es el estudio de los mundos invisibles. Los cuales son invisibles para la mayoría de los seres humanos debido a que los sentidos sutiles y elevados, por los cuales pueden percibirse, están dormidos.
El que el hombre ciego no pueda ver ni el color ni la luz no es argumento contra su existencia y realidad. Ni es tampoco argumento de por qué la mayoría de los hombres no pueden ver los mundos suprafísicos.
Si el ciego recobra su vista, verá la luz y el color. Si los sentidos superiores, de los que actualmente son ciegos para los mundos suprafísicos, se despiertan por medios apropiados, podrán ver también mundos que ahora están ocultos para ellos.
Hay que tener presente que quien decide investigar y observar los mundos superiores, la descripción de estos será hecha en base a su punto de vista. El relato que uno haga puede diferir del que hagan otros, pero todos serán igualmente verídicos desde el punto de vita del observador individual.
Para comprender el mundo físico, que es el mundo de los efectos, es necesario comprender el mundo suprafísico, que es el mundo de las causas.
En cuanto a la realidad de los mundos superiores comparada con la del mundo físico por extraño que parezca, esos mundos que para la mayoría son como mirajes, o por lo menos, menos substanciales, son, en verdad, mucho más reales y los objetos que en ellos se encuentran son mucho más permanentes e indestructibles que lo objetos del mundo físico.
El estudiante de estas disciplinas acepta que el universo se divide en siete mundos o estados de materia diferente, como sigue:
1)    El Mundo de Dios
2)    El Mundo de los Espíritus Originales
3)    El Mundo del Espíritu Divino
4)    El Mundo del Espíritu de Vida
5)    El Mundo del Conocimiento
6)    El Mundo del Deseo
7)    El Mundo Físico.

El Mundo Físico
En este mundo, el nuestro por ahora, la materia está sujeta a la gravedad, contracción y dilatación, a los factores de distancia y tiempo y a lo que los materialistas denominan y reconocen como los tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso.
Estos estados de materia son todos químicos porque derivan de los componentes de la tierra. Así todos los cuerpos  están compuesto de las mismas sustancias químicas y forman:
·        Minerales
·        Vegetales
·        Animales


Lo que determina las múltiples variedades de cuerpos y formas. Es el Espíritu Uno universal, el Todo, expresándose a sí mismo en el mundo visible.
Se expresa en la variedad de formas de los “Reinos”:
·        Mineral
·        Vegetal
·        Animal
·        Humano
Pero, antes que nada, ¿Qué es la materia? ¿Qué entendemos por tal? Materia es una forma de energía, es decir, un modo de ser del Todo que nace de la energía por condensación o concentración, y a la energía vuelve por disgregación, después de haber recorrido una serie evolutiva de formas cada vez más complejas y diferenciadas. Luego: la materia es energía concentrada y la energía la materia disgregada.
Así, la ciencia moderna ha comprobado que todo lo que llamamos materia y energía no es más que “modos” de movimiento vibratorio y algunos de los más avanzados hombres de ciencia se están encaminando rápidamente hacia el punto de vista que los ocultistas tienen sobre los fenómenos de la mente: simples modos de vibración o movimiento.
La ciencia dice que toda materia manifiesta, en algún grado, las vibraciones producidas por la temperatura o el calor.
Esté un objeto frío o caliente (ambos no son más que grados de la misma cosa) manifiesta ciertas vibraciones calóricas y en ese sentido está en vibración o movimiento.
Todas las partículas de la materia están siguiendo un movimiento circular, lo mismo los corpúsculos que los astros.
Los planetas giran en torno de un sol y muchos de ellos también giran en torno a sus propios ejes.
Los soles a su vez, giran en torno de puntos centrales mayores, y a la vez estos giran también alrededor de otros todavía más grandes, y así sucesivamente hasta el infinito (MACROCOSMOS).
Las moléculas de que se compone cualquier clase de materia están en constante vibración, moviéndose unas en torno de otras, y también unas contra otras.
Las moléculas están compuestas por átomos, lo que, como aquellas, también están en constante movimiento o vibración.
Y el átomo que es un    MICROCOSMOS o un sistema solar en miniatura, no es otra cosa que “la forma” del movimiento, ya que están compuestos por corpúsculos llamados electrones, iones y por una partícula última llamada “monada” los que también están en un estado de rapidísima moción, girando unos en torno de otros, con diversas modalidades vibratorias, y de esta manera toda materia manifiesta movimiento o vibración.
En síntesis, se dice que la materia es forma cinética (atómicamente hablando) o “forma de movimiento”, ya que la luz, el calor, el magnetismo y la electricidad no son más que formas de movimiento vibratorio relacionado de alguna manera con el Éter, probablemente emanando de él. 
El estudiante de lo oculto que llegue a relacionarse ligeramente con los reinos superiores ha de tener mucho tacto y cuidado para no adquirir el hábito de menospreciar este mundo físico. Tal actitud es tan errónea como la la del materialista.
Los grandes y sabios seres que ejecutan la voluntad y designios de Dios nos han sido colocados en este mundo físico para que aprendiésemos grandes e importantísimas lecciones, las que no pueden aprenderse bajo otras condiciones.
En u sentido, el mundo físico es una especie de escuela modelo o un laboratorio de experimentación, para enseñarnos a trabajar correctamente en los otros, ya sea que conozcamos o no su existencia, lo que prueba la gran sabiduría de los creadores de ese plan.
Si no conociéramos más que los mundos superiores, cometeríamos muchos errores, los que se harían patentes cuando las condiciones físicas se manifestaran ante nuestros ojos.
Y en este mundo físico es indispensable empezar a saber y conocer lo que nos rodea y lo que somos en esencia.

El Hombre
¿Quién es ese ser, que ora se eleva a las cumbres más excelsas de la bondad, el amor y el sacrificio, o se degrada en las simas más profundas de la animalidad y el mal?
El ser humano es hombre y animal al mismo tiempo y entre estas dos tendencias: la bestial y la divina, el yo se debate en una permanente y continua fluctuación.
Veamos el problema bajo el punto de vista esotérico:
Representemos a la individualidad humana, como símbolos se entiende, bjo el aspecto de un toro, un león, un águila y un ángel.
Haciendo coincidir estos símbolos son el aspecto vegetativo, el animismo emocional, el pensamiento especulativo y el conocimiento intuitivo, observamos que cada uno de ellos es una entidad.
Así existen cuatro clases de personas respectivamente caracterizados por el predominio de los apetitos materiales y de las tendencias emocionales, de la inteligencia racional y del vuelo idealista.
 Tomando en conjunto estos aspectos afirmaremos la coexistencia en nuestra personalidad de un organismo manifestado por la sensación, de otros dos principios donde se elaboran la emoción y la vida, y de un cuarto elemento, en fin, de naturaleza más elevada, más angélica, por medio del cual el absoluto puede llegar a hacérsenos inteligible.
¿Pero, que es aquello que marca las diferencias de grado en todo esto?
La respuesta es: la consciencia, mientras más consciente sea un individuo más distanciado estará del animal y viceversa.
Este nivel consciente está determinado por la capacidad del ser humano de existir y actuar libre de automatismos psíquicos.
Miremos al ser humano como individuo y como colectividad, en sus leyes y progresos: contemplemos el porvenir que le aguarda, en el instante decisivo de su actual maduración biológica más elevada.
Coloquémonos frente al gran espejo cósmico y mirémonos en él. ¿Qué observamos? Observamos al Prometeo luminoso en nuestro rostro, un gesto dominador, como también la expresión prepotente de un psiquismo interior.
En la mirada profunda la potencia del Rey que afronta el infinito; en el puño crispado, la potencia del vencedor de la vida sobre su planeta. Y sin embargo, está encadenado a la roca, las vísceras desgarradas por el águila, y a sus pies un mar de sangre.
Ese rostro de Prometeo luminoso, es la única luz en las espesas tinieblas, henchidas de sombras y terrores, de dolores y delitos. Tomémonos de ese rostro y penetremos en el pasado para conocer el presente y descorrer el velo del porvenir.
Proyectémonos a un libro oculto de sabiduría a partir de nosotros mismos, el hombre y así consideremos a nuestros hermanos o iguales y a los dioses.
Este libro consta de 2 capítulos: el primero de 22 páginas y el segundo de 56 páginas.
Conociendo el primer capítulo no tendremos problemas en comprender el segundo.
KOSMOS S.I.I.

Continuará...